Caídas, ahogamientos y siniestros de tráfico, los accidentes más frecuentes

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Cada año fallecen en España en torno a 400.000 personas. La mayoría de estas muertes, 389.600 se producen por causas naturales debido al deterioro físico de las personas con edades avanzadas. El resto, unas 10.495, cerca de 30 al día, se deben a causas accidentales que podrían ser evitadas o reducidas sustancialmente.

Fundación Mapfre ha presentado el Atlas de la accidentalidad en España. Accidentes, mortalidad y lesiones. Informe elaborado por dicha entidad tras un exhaustivo análisis de la base de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) entre 2011 y 2015. En este periodo se han registrado un total de 52.475 víctimas mortales, de las que cerca del 60% son hombres.

Este trabajo es una radiografía de las principales causas accidentales por las que la población española fallece o sufre una lesión grave con ingreso hospitalario. Ello contribuye a un mejor conocimiento de los riesgos de accidentes y a una prevención más eficaz.

La principal causa de muerte accidental son las caídas, con 12.723 fallecidos (24,3 por ciento del total), que sufren principalmente mayores de 65 años y que entre 2011 y 2015 se han incrementado del 20 al 25%. Le siguen los ahogamientos y obstrucciones de las vías respiratorias (atragantamientos), con 11.707 fallecidos (22,3%), cifra que ha ido incrementándose de forma continuada en estos cinco años.

También destacan los accidentes de tráfico y transporte, con 10.806 fallecidos (20,6%), siniestros que se producen en todas las edades hasta los 65 años; los envenenamientos, con 4.221 fallecidos (8%), que ocurren esencialmente por sobredosis de productos estimulantes, drogas o medicamentos entre los 25 y 50 años; y los incendios, que en estos cinco años acumulan un total de 826 fallecidos (1,6%). Aunque no es el objetivo directo del estudio, también se incluyen a modo comparativo las agresiones, que en dicho periodo se han cobrado la vida de 1.554 personas (3%).

El informe destaca, además, que en España el índice anual medio de incidencia de la mortalidad por accidente es de 225,2 fallecidos por millón de habitantes, lo que equivale a 1 muerto por accidente por cada 4.440 ciudadanos, una realidad que, a juicio de Fundación Mapfre, puede llegar a empeorar en los próximos años si no se reducen los niveles de seguridad existentes y si no se adoptan nuevas medidas preventivas.

Accidentes mortales por comunidades autónomas

Los índices de mortalidad por accidente más bajos se encuentran en Madrid (143,0), Murcia (170,0), Canarias (176,1), Andalucía (177,9), y Extremadura (182,7). Por el contrario, las más elevadas se registran en Asturias (327,3), Cantabria (321,7), Cataluña (287,6), Galicia (284,6), y Castilla y León (277,6).

Ahogamientos y obstrucción de las vías respiratorias son más habituales por ejemplo en poblaciones costeras como Baleares, Canarias y Comunidad Valenciana, sobre todo en menores de 14 años. Los envenenamientos son más frecuentes en Andalucía, Murcia y País Vasco, especialmente en personas entre 15 y 64 años; y en Asturias, Navarra, por ejemplo, predominan las muertes por caídas, sobre todos en personas con edades entre los 30 y los 64 años.

Fracturas, la lesión más frecuente

El informe también analiza el perfil de los 1.523.785 lesionados que durante este periodo han requerido atención hospitalaria, cifra que pone de manifiesto que cada año, uno de cada 144 ciudadanos es ingresado por una lesión no intencionada. Dicha investigación, resultado del procesamiento de los datos aportados por una muestra representativa de los hospitales del Sistema Nacional de Salud y agregados en la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria, pone de manifiesto que las lesiones más frecuentemente atendidas son las fracturas (985.784), que representan el 64,7% del total y que ocupan las primeras posiciones en todos los años analizados y en todas las edades.

Le siguen las lesiones intracraneales en tórax, abdomen y médula espinal (150.143 atendidos y 9,9% del total); luxaciones, esguinces y torceduras (128.860 lesionados, 8,3% del total); heridas abiertas (81.954 y 5,4%); efectos tardíos, lesiones superficiales, contusiones, aplastamientos y cuerpos extraños (74.470 y 4,9%); envenenamientos (57.447 y 3,8%); y quemaduras (16.708 y 1,1%).

La tasa anual media de incidencia de la morbilidad en dicho periodo es de 6.539,9 lesionados por accidente por cada millón de habitantes. Las comunidades con mayores índices son Baleares (9.785,5), Aragón (8.265,4), Cataluña (7.779,5), Cantabria (7.611,7), y Galicia (7.550,4). Por el contrario, las que registran índices más bajos son Castilla La Mancha (5.279,5), Andalucía (5.397,1), Madrid (5.505,8), Extremadura (5.556,4), y Canarias (5.878,1).

Mayores de 65 años, los más vulnerables

El informe destaca que entre los 30 y los 64 años, grupo de edad que abarca algo más del 51% de la población, se produce el 28,9% de las muertes y el 37,2% de las lesiones por accidentes. Sin embargo, en el segundo tramo de edad más extenso, que corresponde al de mayores de 65 años (18% de la población) se produce el 63,8 por ciento de las muertes y el 45,1 por ciento de las lesiones por accidentes. Esta elevada desproporción pone en evidencia la alta exposición de riesgo que caracteriza a las personas mayores, así como la mayor fragilidad de este colectivo.

En este colectivo, el de más de 65 años, sobresalen las muertes causadas por caídas y ahogamientos, en particular en estos últimos por obstrucción de las vías respiratorias con alimentos. Las lesiones más atendidas en esta franja son las fracturas y las lesiones internas derivadas en su mayoría de caídas.

Los hombres sufren más accidentes y lesiones

El sexo influye claramente en la accidentalidad, que tiene un peso específico en la mortalidad. En el tramo de menores de 14 años, por ejemplo, el 63% de los fallecidos y lesionados por accidentes son hombres; de 15 a 29 años se incrementa notablemente el porcentaje de fallecidos del sexo masculino, tanto en las muertes (80%) como en las lesiones (77%); y entre los 30 y los 64 años, se produce el registro porcentual más alto de hombres fallecidos en accidentes (81%) y el segundo más alto también de hombres lesionados (65%). Sin embargo, de los 65 años en adelante, se origina un cambio radical en el reparto por sexos, que supone el 48% de las muertes para los hombres y solo el 30% para las lesiones por accidentes, algo que se debe principalmente a la menor supervivencia de los hombres en estas edades.

A mayor prevención, menos accidentes

“Una de las mejores soluciones para eliminar las fuentes de peligro, reducir la probabilidad de ocurrencia de accidentes y minimizar los daños personales directos es poner en marcha planes estratégicos de prevención de accidentes que contribuyan a la formación, información y sensibilización de la sociedad y que estén liderados por la administración pública, en colaboración con instituciones civiles, sociales y privadas”. Así lo cree Jesús Monclús, director de prevención y seguridad vial de Fundación Mapfre, quien subraya que dichos planes “pueden y deben alcanzar el objetivo de conseguir una cultura de prevención integral”.

Monclús considera que la sociedad debe ser consciente de que “los accidentes no se producen por mala suerte o fatalidad, sino que son el resultado de condiciones y comportamientos inseguros”, como el incumplimiento de normas de seguridad, fallos y descuidos, que pueden ser corregidos. “Hay que asumir, indica, que los riesgos siempre estarán presentes, no hay riesgo cero, pero que una adecuada prevención puede garantizar el objetivo de cero lesiones graves o mortales”.

Casco, detector de humo, alcohol y medicamentos

El informe incluye un apartado de consejos básicos para evitar lesiones en función de la edad. En menores de 14 años, el estudio recuerda, por ejemplo, la obligación de que los niños de hasta 1,35 metros de altura utilicen sistemas de retención adecuados y usen el casco si montan en bici. También subraya la importancia de que los padres deben vigilarles de cerca en entornos acuáticos, así como mantener fuera de su alcance productos de limpieza y medicamentos. Para aquellos que tienen entre 15 y 29 años, Fundación Mapfre aconseja que utilicen elementos reflectantes cuando viajan en ciclomotor o motocicleta; que se abrochen siempre el cinturón de seguridad y que no consuman alcohol y drogas al volante.

En adultos de 30 a 64 años, el estudio señala no utilizar el móvil mientras se conduce, ni siquiera con el sistema “manos libres”, ya que es un factor de distracción importante; consultar al médico los posibles efectos de los medicamentos en la conducción; evitar las zambullidas y seguir las indicaciones del personal de socorrismo en entornos acuáticos. A los mayores de 65 años, el informe recomienda que crucen siempre por los pasos de cebra y los semáforos; que retiren las alfombras y otros elementos de la casa con los que puedan tropezar; que mantengan todas las estancias de la casa bien iluminadas; utilicen los pasamanos, extremen las precauciones en la ducha y la bañera; mantengan la actividad física, ya que fortalece y es saludable; aprendan a realizar la maniobra de Heimlich, clave para salvar la vida en caso de atragantamiento; y no se bañen solos en el mar y la piscina.

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