Cerca del 16% de los conductores fallecidos dio positivo en drogas entre 2012 y 2015

Los positivos al volante por sustancias estupefacientes se sitúan muy por encima de los provocados por el alcohol, según un estudio de Fundación Línea Directa

Déficit de coordinación, hiperactividad, deterioro de la atención, aumento del tiempo de reacción, agresividad en la conducción, velocidad excesiva… Éstas son sólo algunas de las implicaciones que las drogas tienen para la conducción. Sin embargo, tres de cada diez conductores sometidos a un control da positivo en alguna sustancia ilegal como cannabis, cocaína, éxtasis o anfetaminas, una cifra que se sitúa muy por encima de los positivos por alcohol (1,6%).

Desde 2012, año en el que la DGT comienza a realizar controles de drogas rutinarios, el número de positivos en drogas entre los conductores españoles ha aumentado significativamente en términos absolutos, debido al importante incremento de las labores de control y vigilancia que la DGT y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil han realizado en estos años para erradicar las drogas al volante. En concreto, han multiplicado por 60 el número de controles que se efectúan en las ciudades y carreteras de toda España.

El estudio La influencia de las drogas en los accidentes de tráfico (2012-2015) realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con Fesvial, trata de analizar a fondo la evolución del consumo de drogas ilegales en la conducción y los efectos que producen en la seguridad vial. El informe examina los más de 25 millones de controles de drogas y alcohol realizados entre los años 2012 y 2015, así como los más de 3.100 conductores y peatones fallecidos por accidente de tráfico a los que el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses realizó pruebas post mortem durante el mismo periodo.

Una de las principales conclusiones del informe es que, en los últimos cuatro años, cerca del 16% de los conductores fallecidos dio positivo en drogas, cifra que desde 2012 se ha incrementado un 7%. Este dato es muy preocupante si se compara con el descenso producido en las muertes por accidente de tráfico (-10%) y, más aún, con los fallecidos al volante por causa del alcohol en el mismo periodo (-18%).

El perfil del conductor que conduce bajo los efectos de las drogas corresponde a un hombre, de 29 años de edad, con tendencia al policonsumo (drogas, alcohol y psicofármacos), principalmente por las noches y a bordo de un turismo.

Pese a la creencia generalizada, los datos indican que las drogas están más presentes en la conducción que el alcohol. Para poder comparar en términos homogéneos, la Fundación Línea Directa ha tenido en cuenta el proyecto Edap del año 2015 en el que la DGT estudió la prevalencia en el consumo de drogas ilegales y de alcohol en más de 2.700 conductores con controles totalmente aleatorios. De él, se desprende que el cannabis y la cocaína están presentes en un 7,5% y 4,7% de los conductores respectivamente, seguidas muy de lejos por el alcohol, en tercer lugar, con un 2,6% de positivos. Es decir, por cada conductor que conduce tras haber bebido, entre dos y tres lo hacen tras haber consumido drogas ilegales.

En cuanto a los peatones fallecidos por accidente de tráfico, los datos también son preocupantes: en los últimos cuatro años, uno de cada diez dio positivo en drogas en el análisis forense. Y mientras que, desde 2012, la presencia de alcohol ha descendido un 10% en este colectivo, las drogas han aumentado un 22%.

A tenor de estos datos, los conductores españoles no están realmente concienciados sobre los peligros de conducir con drogas. Cinco millones (19%) confiesan haberse puesto al volante tras consumir algún tipo de sustancia ilegal, sobre todo, hombres con una edad comprendida entre los 25 y los 34 años y que ya han sido sometidos, al menos, a un control de drogas previamente. Y si se les pregunta por su percepción del riesgo entre las drogas y el alcohol, éste último se considera como la sustancia más peligrosa y que más perjudica a la conducción, mientras que el cannabis se considera la menos nociva.

La Fundación Línea Directa también ha querido analizar los hábitos y la evolución del consumo de drogas en España. En este sentido, en la última década, el consumo de cannabis y cocaína entre la población ha aumentado un 23% y un 17% respectivamente, convirtiendo a nuestro país en líder de la Unión Europea en uso de estas dos sustancias.

Por comunidades autónomas, Baleares, Cataluña y La Rioja son las regiones en las que más cannabis se consume. En el lado contrario, se sitúan Asturias, Cantabria y Castilla-La Mancha, como regiones donde su consumo es menor. De esta forma, parece que el incremento generalizado del consumo de sustancias ilegales en nuestro país puede estar teniendo influencia en el aumento de los conductores y peatones fallecidos en accidente de tráfico con droga en su organismo durante los últimos años.

El estudio recoge también que los conductores españoles desconocen muchos de los procedimientos relacionados con los controles de drogas y la legislación vigente: 2,8 millones creen que si no tienen un accidente no podrán juzgarles por ponerse al volante bajo los efectos de las drogas y un 75% desconoce la sanción económica que recibiría y los puntos que se le descontarían en su carnet si diese positivo (1.000 euros y retirada de seis puntos en caso de falta administrativa, y penas de prisión y privación del derecho a conducir en caso de considerarse un delito o negativa a someterse a las pruebas).

Queda, por tanto, mucho que hacer en cuanto a concienciación se refiere, así como en número de controles de drogas necesarios hasta alcanzar la cifra óptima para que su efectividad sea máxima, como ya ocurre con los controles por alcoholemia.

Para testar cómo influyen las drogas en la conducción, la Fundación Línea Directa ha comprobado en un circuito cómo menguan las capacidades de un conductor que está bajo los efectos de distintas sustancias (cannabis, cocaína, éxtasis y anfetaminas), ante distintas situaciones que se pueden dar en la carretera. Los resultados ponen de manifiesto que las drogas afectan significativamente a temas tan críticos para la seguridad vial como lo es la distancia de frenado. Así, un conductor que haya consumido cocaína necesita cinco metros más (+15,6%) para frenar y casi tres metros más (+10%) en el caso del cannabis. Además, por tipología de drogas, las anfetaminas son las sustancias que más perjudican a la conducción, ya que, tras su ingesta, la efectividad en la toma de decisiones disminuye aproximadamente un 65%. En el caso de la cocaína, la pérdida de efectividad es de un 46%.

 

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