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Tres preguntas críticas para definir la estrategia de tu correduría

María Ameijeiras, directora general de AyF Correduría de Seguros

estrategiaSin duda, saber hacerse las preguntas adecuadas es lo más importante en la definición de cualquier estrategia. Y sin duda también, estamos viviendo una época llena de retos y oportunidades en dónde los planes estratégicos deben reducir sus vidas y sobre todo ser diseñados para ser rediseñados continuamente. Propongo tres preguntas para ayudarnos:

  1. ¿Sabemos a dónde queremos ir?
  2. ¿Cuáles son las principales incertidumbres? ¿Qué aspectos del contexto afectan más a la empresa?
  3. ¿Cómo podría cambiar nuestra proposición de valor o nuestro modelo operativo si manejásemos más información del cliente?

¿Sabemos a dónde queremos ir?

Saber hacia dónde se quiere ir es siempre lo más importante porque sin destino no hay camino. Continuamente estamos asistiendo a la aparición de nuevos players en el mundo de la distribución de seguros como consecuencia de la evolución de la tecnología y de los hábitos de los consumidores. En los últimos años no dejamos de hablar de transformación digital en nuestro sector. Somos testigos de que todo está cambiando a un ritmo cada vez más rápido e intuimos que dentro de unos años no lo vamos a reconocer.

Eso no significa que los players tradicionales tengamos que desaparecer. Los que consigan adaptarse permanecerán, pero haciendo las cosas de forma diferente. En el caso de los corredores, en nuestra opinión, debemos superar la concepción tradicional que se tiene de nosotros como simple canal de distribución. El encuadre en una ley que se va a llamar precisamente así, de distribución, no ayuda mucho, la verdad, a pesar de que, en la ley, en la definición de lo que es distribución de seguros, se incluya el concepto de asesoramiento.

La misión de una correduría de seguros tal y como la entendemos nosotros se fundamenta en dos grandes pilares: por un lado, la distribución y mediación de contratos de seguros y por otro el asesoramiento independiente sobre esos contratos.  Es en la evolución de este último pilar donde AyF quiere poner más el foco. Esa es nuestra principal aportación en la cadena de valor de todo el proceso, acompañar en el análisis y evaluación de los riesgos a los que se enfrentan nuestros clientes y hacernos indispensables en el momento de la transferencia.

Tenemos como objetivo diferenciarnos claramente de lo que consideramos nuestra competencia, como son las aseguradoras en directo, los comparadores, banca seguros…, posicionarnos en perfiles de clientes que busquen asesoramiento independiente y de confianza y estar en segmentos de mercado donde los productos demandados requieran mayor especialización.

El valor que queremos aportar es desde una concepción más madura de la gestión del riesgo, trasladando a nuestros clientes la idea de que, si el riesgo está presente en la actividad diaria y de que sin asumirlo, ni empresas ni particulares podríamos alcanzar nuestros objetivos. No se trata de eludirlo sino de detectarlo, medir su impacto y minimizarlo. Por ello nuestra labor consistirá en convencerlos de que el seguro como herramienta de transferencia, juega un papel fundamental en su gestión y que será mucho más eficaz si se establece a través de un broker de confianza. Alguien con una visión global del mercado y un conocimiento interdisciplinar de diversos sectores de la economía que puede ofrecer el asesoramiento adecuado en cada caso y servir además de facilitador en la comunicación con las compañías. En el perfil de clientes que sepan dar valor a todo lo anterior es donde queremos estar.

¿Cuáles son las principales incertidumbres? ¿Qué aspectos del contexto afectan más a la empresa?

El contexto siempre es determinante. Por ello es crucial estar en un proceso constante de anticipación a los posibles escenarios, detectar lo que nos puede afectar y saber priorizar qué es lo realmente determinante para nosotros. La incertidumbre hay que convertirla en oportunidad y estar siempre en modo adaptable. En AyF creemos que debemos estar muy atentos a estas cuatro macro tendencias:

La transformación digital: Las aseguradoras y el sector en general han iniciado un proceso de transformación profundo que va a cambiar el modelo de mediación tradicional. Y es que hay olas que o te subes a ellas o te desplazan. En mi opinión, el avance de la digitalización va a obligarnos a los corredores a que, en principio, en algunos ramos, los más comodities, tengamos que ceder una serie de espacios en los que hasta ahora siempre hemos estado. Pero ello no significa que vayamos a desaparecer de los mismos, es solo que tendremos que estar de otra forma, igual no en el medio, pero sí al lado, y para ello hay que crear mecanismos, protocolos de actuación y colaboración eficientes con la finalidad de actuar como garantes del cumplimiento. Nuestra función será como la de un organismo supervisor privado de calidad de procesos y servicios, vigilando atentamente que las aseguradoras cumplen los compromisos adquiridos con nuestros clientes, velando en todo momento por sus intereses. Las que no lo hagan con el nivel de calidad que exigen nuestros clientes deberían desaparecer de nuestra oferta. Actuar como partners de las que cumplan, colaborando y creando sinergias con el fin último de mejorar la experiencia del cliente.

Compliance o cumplimiento normativo: Toma relevancia en España este concepto con más fuerza a partir de la reforma del código penal en 2015.  Hay un movimiento en la sociedad a nivel global en materia de cumplimiento y ética, al menos a nivel regulatorio, lo promueven también las grandes empresas que se lo exigen a sus proveedores. Creemos que esto es una oportunidad para nuestro sector porque está directamente relacionado con la implementación dentro de las empresas de una política de gerencia de riesgos que revise de una manera continua su programa de seguros como herramienta que resguarda sus cuentas de resultados. Las pymes empiezan a tomar conciencia de la importancia que tiene todo ello. Lograr mantener la confianza de sus grupos de interés, no solo es importante a nivel de gestión, sino además a nivel reputacional, de cara tanto a sus clientes como a la captación de talento para las empresas. Los corredores tenemos que ganar terreno en ese espacio, como consultores y asesores en la transferencia del riesgo.

Experiencia de cliente: Algo que en principio está íntimamente ligado con la transformación digital. Y digo en principio, porque la experiencia del cliente parece que se ha convertido en la piedra filosofal de todo lo digital y no es nada que no estuviese inventado. Es evidente que todas las empresas deberían buscar que el cliente quede satisfecho. Pero también es bien cierto que hay que tener en cuenta que en el mundo online la audiencia se multiplica y una reseña positiva o una negativa puede ser determinante para que un cliente se incline o no por tu servicio. Hasta ahora es algo que en las pymes, por lo general, no se ha cuidado demasiado.  Sin embargo, puede ser un error crucial no cuidar y tener presente hoy en día la reputación online. Sin descuidar lo anterior, además, nosotros seguimos apostando también por la cercanía física. Nuestro modelo se basa en el asesoramiento, en la independencia de las aseguradoras y en la cercanía con el cliente. Creemos que la oportunidad de que el cliente tenga el contacto con su oficina es importante, además seguimos viéndolo como una ventaja competitiva. El estar cerca del cliente nos ofrece la oportunidad de conocerlo mejor y esto no tiene por qué estar reñido con la digitalización. Apostamos por ella para poder ofrecer a nuestros clientes la mejor experiencia en rapidez de respuesta, deben de poder elegir el canal por el que quieren ponerse en contacto con nosotros, un día puede ser digital, otro móvil… sin embargo, en nuestro caso, también podrán seguir haciéndolo en persona porque estamos convencidos de que esto aún aporta valor.

La evolución de los riesgos tradicionales y los riesgos emergentes: Es fundamental priorizar en la estrategia de cualquier correduría los ramos en donde hay que poner el foco para poder crecer. Para ello es vital estar muy atentos a la evolución que están teniendo los riesgos tradicionales a la vez que analizar el impacto que pueden llegar a tener los emergentes.  Aspectos como:

  • El avance en la tecnología de la conducción autónoma.
  • El cambio climático y su efecto en todo lo que tiene que ver con la suscripción en daños.
  • La longevidad y el envejecimiento de la población con las consecuencias que esto tiene en la salud y en los seguros de vida riesgo y ahorro.
  • Las nuevas profesiones y su traslado al campo de la responsabilidad civil.
  • El cumplimiento normativo, los riesgos penales, los datos, el riesgo reputacional

Y en general todas las tendencias sociales y poblacionales como la economía circular, economía colaborativa, las insurtech, los nuevos medios de pago, las Smart cities, el bigdata, los ciberataques, etc.

¿Cómo podría cambiar nuestra proposición de valor o nuestro modelo operativo si manejásemos más información del cliente?

En AyF hemos reflexionado mucho en los últimos tiempos por todo el devenir de los acontecimientos vividos, preguntándonos sobre qué es lo que le aporta más valor a nuestro negocio. Y hemos llegado a la conclusión de que, sin duda, el conocimiento del cliente es fundamental y este está sobre todo en nuestra gente, aquellos que lo atienden todos los días cara a cara.

Por ello es fundamental hacer partícipe al equipo en el diseño de la estrategia de la empresa. Preguntándonos: ¿cómo estamos gestionando el conocimiento? ¿Le damos la suficiente importancia a las ideas de nuestra gente? ¿Qué mecanismos podemos poner en marcha para que los que están en primera línea comparta sus ideas con la dirección? Consideramos crucial lo que nos aportan. Escucharlos, valorar sus ideas, poner en marcha iniciativas a partir de sus experiencias, rediseñar procesos. La empresa es un diseño continuo de procedimientos. Detectar el talento de las personas y potenciarlo en las áreas en donde realmente son buenos es parte de nuestra estrategia.

Las corredurías en los próximos años debemos estar dispuestas a realizar cambios continuos en nuestros modelos de negocio. Los planes estratégicos se van a estar reescribiendo, esto es una tendencia global. Las empresas con capacidad de adaptación serán las que consigan sobrevivir. Mucha tecnología y organizaciones ligeras cargadas de pensamiento lateral.

Louis Gerster, presidente de IBM en los años noventa dijo: “Ninguna organización hará cambios fundamentales a no ser que crea estar en serios apuros y que necesite hacer cosas nuevas para sobrevivir”. Tenemos que creérnoslo.

El ‘Catexit’ y sus efectos en el sector asegurador

José Luis Latorre, director de suscripción de Alea Cover

Ante todo, debo indicar que este artículo de opinión no es ningún manifiesto político en ningún sentido y sí una reflexión sobre la situación que el sector asegurador se podría encontrar ante un determinado escenario político.

Hasta la fecha se ha hablado de repercusiones para la Banca de un posible ‘Catexit’. Mi objetivo con este artículo es establecer el escenario que debería afrontar el sector asegurador ante una situación de independencia de Catalunya y la creación de una “nueva república catalana” con el fin de abrir el debate, ya que lo que en estas líneas avanzo puede ser más amplio y complejo.

El presidente de la Generalitat de Catalunya ha declarado la independencia de Catalunya ¿y ahora qué puede pasar en el sector asegurador?

Para el sector asegurador se nos plantea el siguiente escenario:

En primer lugar, tenemos la automática salida de la Unión Europea (UE), por lo que, en caso de no poder llegar a un acuerdo con la UE, las leyes comunitarias dejarían de aplicarse y el Gobierno de la “nueva república catalana” debería replicar legislación europea y propia (Ley de contrato de seguro, Ley de ordenación de Seguro Privado o como las quieran denominar). Esto haría que existiese un vacío legal o inseguridad jurídica, ya que la tramitación legislativa requiere su tiempo.

Los “pasaportes comunitarios” dejarían de estar disponibles automáticamente, por lo que las entidades radicadas en Catalunya no podrían trabajar en el espacio de la UE, incluyendo España, lo que probablemente haría que las aseguradoras movieran el domicilio social y, consecuentemente, en una situación de nuevo estado, la fiscal. Es probable que ello llevaría aparejado que, de una forma proporcional, también se mudarían sus servicios centrales, provocando deslocalizaciones y movimientos de empleados. Del mismo modo, los órganos de UE, como la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) dejarían de tener competencia sobre asuntos catalanes y se deberían establecer acuerdos de cooperación entre EIOPA y los reguladores de la “nueva república catalana”.

¿Puede haber opciones para mantener las relaciones tras el ‘Catexit’?

Una vez que se haya hecho efectiva la salida de la UE, la autoridad aseguradora de la “nueva república catalana” deberá plantearse las diferentes posibilidades que tiene enfrente en el ámbito regulatorio:

PAÍS NO RECONOCIDO INTERNACIONALMENTE

  • Aislarse del mundo, apoyada por los sectores más radicales del independentismo catalán.

El primer objetivo sensato, que no se prevé nada fácil, ni rápido, sería conseguir el reconocimiento internacional de naturaleza jurídica propia y, una vez superado, después de meses o años, esta situación tendría varias opciones posibles:

PAÍS RECONOCIDO INTERNACIONALMENTE

  • Firma de nuevos acuerdos bilaterales, manteniendo el libre comercio y/o establecimiento sin pertenecer al bloque europeo, similar a lo que el Gobierno canadiense está negociando.
  • Unirse a la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), podría acceder a través de acuerdos bilaterales tipo Suiza.
  • La reintegración al Espacio Económico Europeo y la adhesión a la AELC, como el caso de Noruega, Liechtenstein e Islandia, como nuevo estado adherido.
  • Integración en la UE. Se trata de la más remota e improbable, al menos durante mucho tiempo, ya que, además del reconocimiento internacional, debe tener la unanimidad de los estados miembros, existiendo el derecho de veto por cualquiera de ellos.

Pero junto a estas cuestiones futuribles, la independencia sí tendrá consecuencias inmediatas que afecta a:

EMPRESAS:

Para las Reaseguradoras el efecto será pequeño, por el carácter transfronterizo del Reaseguro. En todo caso, la autoridad supervisora de la “nueva república catalana” debería establecer los criterios de solvencia y que fueran equivalentes a los de la UE y que esta los homologase, etc.

Las Aseguradoras en territorio catalán que quieran seguir operando en la UE, deberían trasladar domicilio social, fiscal y posiblemente operativo dentro del territorio comunitario. Este último punto es importante porque difícilmente sería aceptable que entidades que trabajen en esa “España sin Catalunya” puedan hacerlo desde un territorio foráneo. También parece razonable pensar que deberán crear filiales participadas para trabajar en la “nueva república catalana” y dotarlas de solvencia para cubrir los riesgos, eso significara nuevos desembolsos sociales para dotarlas de solvencia.

Para los Agentes y Corredores/Corredurías y Agencias de Suscripción: en el caso de los primeros, el problema, salvo casos muy aislados, es menor, por el carácter territorial limitado que estos profesionales acostumbran a tener, pero en algún caso deberían de crear empresas filiales o participadas, ya sean personas físicas o jurídicas.

Para los corredores supervisados por la Dirección General de Política Financiera y Seguros del Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat, ya que el ámbito de actuación se le supone mayoritariamente territorial en el ámbito catalán, deberían renunciar al negocio de fuera de Catalunya o ver si les resulta económicamente favorable crear filiales o participadas en el territorio español, ya que, recuerdo, el pasaporte comunitario esta desactivado.

En el caso de los Corredores con ámbito estatal, al igual que las Aseguradoras, deberían trasladar domicilio social, fiscal y operativo y estimar la creación de filiales en uno u otro “país”.

Las Agencias de Suscripción se encontrarían en la misma situación que las corredurías o corredores.

POSIBLES VACÍOS:

Esa “nueva república catalana” debería decidir si crear, por ejemplo, su Consorcio de Compensación de Seguros, su Pool Medioambiental o su Pool Nuclear, si lo asumen las aseguradoras locales o simplemente se deja sin coberturas al asegurado y consumidor final de terrorismo, inundaciones… También cabe otra pregunta: ¿la “nueva república catalana” también optará por crear su propio Agroseguro?

Para el Consumidor:

Estos vacíos que acabo de comentar supondrá un impacto para el consumidor, para el ciudadano. Así, la desaparición de la cobertura del Consorcio de Compensación de Seguros supondrá que las grandes catástrofes, inundaciones, terrorismo debería de ser asumida por las aseguradoras directamente o bien el Gobierno del nuevo país debería constituir algún organismo similar tan típicamente español. De igual forma se puede decir de la desaparición de Agroseguro –con el impacto que supone en la cobertura de los riesgos del sector agropecuario–, del Pool de Riesgos Medioambientales y del Nuclear. Finalmente, también dejará de ser efectivo Ofesauto y el propio baremo de daños personales en accidentes de circulación.

En estos momentos recuerdo una serie de televisión que los guionistas no sabían cómo acabarla por lo complicado del guion que se había ido creando a lo largo de los capítulos y que la acabaron despertando los protagonistas como si hubiese sido todo un sueño o una pesadilla, que cada uno escoja su opción,la mía la tengo clara.

 

26/09/2017

Del mercado y del zoco

Carlos Lluch, director técnico de Lluch & Juelich Brokers

Hace un tiempo daba una charla ante un colectivo de asesores fiscales y contables. Me permití hacerles la broma de que en su sector estaría mal visto dar un premio a la creatividad.

En otros la innovación es prácticamente todo.

Hacer las cosas de otro modo, de un mejor modo o tan solo aplicar viejos métodos y soluciones a través de un nuevo canal parece ser algo muy difícil de implementar en seguros y restringido a unos pocos iluminados o potentados capaces de resolver dilemas con mucho ingenio unos y con mucha chequera los otros. El de seguros, qué duda cabe, es uno de esos sectores conservadores en los que hasta toleramos el epíteto de “tradicional” como si fuera un piropo cuando en realidad es un claro indicador de inmovilismo en un entorno que ¡se mueve!

En estas líneas introductorias habrás adivinado, querido lector, que no me complace ser “tradicional”; añadiré, además, que no solo no me complace, sino que trabajo e invierto para no serlo.

Pero también he de decir que soy de los que son capaces de diseñar y trabajar tan solo en aquello que el marco legal permite, sumado a garantizar una relación ética con el cliente y con un comportamiento que el resto de actores del mercado pueda tolerar. Del mismo modo que soy inclemente con quienes se pasan las líneas rojas. Tanto las del derecho y la protección al consumidor como aquellas de la costumbre, que tanto hace por la convivencia pacífica y tan necesaria es para avanzar en el ámbito de la colaboración y la sinergia.

Pero, como en toda actividad humana, no todos operan con esa sensibilidad, respeto, coherencia, visión largoplacista, sentido de pertenencia o como queramos llamarlo.

He hablado de innovación, pero a veces tan solo se trata de sacarle punta a un instrumento de toda la vida y, una vez afilado, convertirlo en arma con la que hacer negocio como elefante en cacharrería. Eso, por ejemplo, es lo que estamos viendo en emprendimientos que no asesoran, no venden, no analizan riesgos ni acompañan al cliente en la elección más certera de su solución de seguro ¿para qué, si pueden vivir a costa del trabajo de otros valiéndose de la carta de mandato? Esa innovación la encontramos en apps, pero también es cada vez más frecuente que corredores de toda la vida acaben tocando suelo en el plano ético y, con ello, dinamiten el respeto que merecían en el sector.

Esto puede hasta cierto punto ser comprensible en emprendedores que vienen de otros campos del retail y han descubierto que mediante el pillaje del trabajo de otros pueden ganar decenas o centenares de miles de contratos en poco tiempo gracias a una aplicación tecnológica. Ignoran incluso ese Código Universal de Ética Profesional de los Productores de Seguros y Reaseguros que acatamos desde 1984 pues la ignorancia es atrevida.  Peor me lo ponen quienes hacen eso con una trayectoria a sus espaldas, más aún si apalancan ese acto de piratería sobornando al cliente con descuento sobre las comisiones, algo prohibido por el artículo 2.10 de dicho Código Universal. No hablo de Ley, sino de ética de negocio.

También algunos han descubierto que pueden remunerar a sus clientes para que aporten los contratos de la familia y amigos. Podríamos dar por supuesto que, para ello, les han impartido el curso de Nivel C obligatorio para todo colaborador, aplicando las correspondientes retenciones y los han incluido en su obligado Registro de Colaboradores. Pero hechas las averiguaciones oportunas resulta que no. Mal camino.

Sigamos con algunos nuevos actores cuya denominación social es “XXXX correduría de seguros SL”, con su flamante app, sus hermosas presentaciones y sus productos novedosos. Pero luego resulta que esa tal sociedad de correduría no consta en el Registro de la DGSFP y aunque informen en su web que realizan el análisis objetivo sin ser corredores, confirman ser colaboradores de varias corredurías a las cuales no identifican ¿para qué si eso no trae pasta?

Y hallamos a quienes venden seguros obligatorios temporales sobre riesgos regulados por una Ley que exige que el seguro debe hallarse en vigor todos los días del año mientras la matrícula esté en vigor. Y sin una sola indicación al consumidor relativa a que su obligación persiste y ese seguro tiene un uso limitado y extraordinario, no para cuando a uno le plazca asegurar. ¿Es eso leal con el cliente?

Y hallamos quienes hacen pólizas sin matrícula para vehículos usados de la empresa de compraventa cuando la Ley ordena que esa matrícula debe ser dada de baja y ese vehículo tan solo puede circular con placas especiales con un seguro ad-hoc. ¿Desconocen la Ley o acaso tan solo quieren satisfacer a clientes que manejan compraventas “en negro”?

¿Es eso innovación, o es otra cosa?

Difícilmente la mediación tendrá algún día una buena reputación mientras nos dediquemos a triturarla con nuestros actos y nuestra permisividad. Difícilmente las aseguradoras mantendrán nuestro respeto colectivo si apoyan este tipo de actitudes de mercado.

Así lo pienso y así os lo cuento.

12/09/2017

¿Tiene solución la sostenibilidad del sistema de pensiones? A la búsqueda de nuevas fórmulas para el sostenimiento y mejora del estado del bienestar

Carlos Biurrun, Fundador y Presidente de Community of Insurance

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. (Einstein)

El próximo 27 de septiembre se celebra en Madrid el Congreso Internacional sobre el estado del bienestar en el que intervendrán más de 20 ponentes españoles y foráneos del sector asegurador, de instituciones públicas y privadas, de la consultoría estratégica y tecnológica, de la banca y de las gestoras de patrimonios.

Como dice José Boada, presidente de Icea, organizadora del Congreso junto con la consultora Community of Insurance, “el Congreso es una buena ocasión para debatir con expertos internacionales sobre los principales retos de futuro a los que se enfrenta el Estado del Bienestar y para analizar cómo puede contribuir el seguro a aportar soluciones a esos desafíos”.

Ciertamente la agenda ha sido preparada con mucho cuidado abarcando dos de los pilares del estado del bienestar, las pensiones y la salud, además de casi otro tercer pilar como es la dependencia, muy importante ante la perspectiva de una población cada vez más envejecida que requiere más cuidados. Por otra parte los temas se analizarán también desde una visión comparada, de ahí la intervención de expertos internacionales con más experiencia en sistemas complementarios publico-privados, o desde una perspectiva digital por cuanto supone de nuevos planteamientos de solución a los retos del tratamiento de la productividad, de la gestión patrimonial o los procesos en los nuevos modelos de negocio.

Como dice José Antonio Sánchez, director general de Icea, “es una buena oportunidad para que el sector asegurador exponga la hoja de ruta de cara a ocupar un papel preponderante fundamental en el desarrollo y sostenibilidad del estado del bienestar”. “Es una buena ocasión -señala Boada-, “para escuchar propuestas de nuevas soluciones”, más allá de las de siempre.

La principal preocupación de los españoles es la economía y todo lo que conlleva de estabilidad y tranquilidad ante el futuro. Por eso no se debe soslayar el estado del bienestar. La búsqueda de soluciones para su mantenimiento y sostenibilidad debe ser la principal preocupación de los políticos con el apoyo responsable y exigencia de la sociedad, los ciudadanos y las instituciones públicas y privadas. Entre estas últimas el sector asegurador como principal conocedor y gestor de los sistemas de pensiones y de la salud.

La sostenibilidad  del estado del bienestar no es sólo cuestión de cuadrar números, es también cuestión política porque hay que tener en cuenta las prioridades, la transformación de la sociedad, la emergencia de la cuarta revolución industrial y su impacto en la productividad, los procesos, los modelos de negocio y, por qué no decirlo, el reparto de la riqueza en el mundo.

Si en plena recuperación del desastre de la segunda guerra mundial se pudieron poner las bases del actual estado del bienestar debemos ser capaces de “reinventar” las fórmulas que lo sostengan o mejoren para las generaciones futuras.

No comparto el fatalismo de muchos y tampoco la visión de quienes convierten el problema de la sostenibilidad del estado del bienestar en mera visión economicista. Con ser importante este aspecto hay otros puntos a considerar y analizar. Es preciso que abramos las mentes y nos planteemos preguntas diferentes para conseguir resultados mejores. Como decía Einstein “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.

El Congreso Internacional del estado del bienestar persigue que el sector asegurador sea el tractor y líder de la “reinvención” del estado del bienestar proponiendo juntos, ponentes y participantes, soluciones nuevas, diferentes, innovadoras, inteligentes y sostenibles en el tiempo a la sociedad, a los ciudadanos y a los políticos.

Como señala Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, “los temas que aborda el Congreso sobre el Estado del Bienestar están de plena actualidad”. O, como señala Boada, “el Congreso es un buen lugar para escuchar nuevas soluciones”.

El Congreso del estado del bienestar del 27 de septiembre ya plantea una novedad con relación a otros similares, incorpora la visión tecnológica o de transformación digital y su incidencia en la “reinvención” del estado del bienestar.

Muchas de las nuevas soluciones que tenemos obligación de encontrar, pasan por un nuevo análisis de la información – BIG DATA – que inciden en la transformación de nuevos procesos de gestión y de su transparencia – BLOCKCHAIN – o en las nuevas formas de organización del trabajo – ROBÓTICA o INTELIGENCIA ARTIFICIAL.

Pensemos que la tecnología está produciendo avances sustanciales en la organización del trabajo y también en el reparto de la riqueza mundial.

Nos debe preocupar, como señala Klaus Schwad, creador y director del Foro de Davos, en su libro “La Cuarta revolución industrial”, “la tecnología debe servir para que la humanidad viva mejor”.

El mundo actual funciona con nuevos parámetros y es preciso incorporarlos a nuestro análisis para encontrar nuevas soluciones. Si el factor trabajo cada vez tiene menos peso en los factores de producción y en la distribución de la riqueza, no parece lógico que sigamos insistiendo solamente en la productividad que el mismo genera, olvidándonos de otros. Es un campo a explorar y plantearnos cuestiones diferentes para obtener soluciones diferentes.

Hablar de la renta básica universal ya es una cuestión transversal de políticos, empresarios y economistas, que como mínimo está entre la hipótesis de nuevos planteamientos para la solución de la sostenibilidad del estado del bienestar. Existen casos prácticos interesantes como la prueba piloto de Finlandia o del País Vasco.

Hace mucho tiempo aprendí una lección de mis maestros aseguradores, “el seguro necesita para su desarrollo estabilidad económica y clases medias”. Algo parecido se puede decir para mantener y sostener un estado del bienestar, “necesita de parámetros económicos potentes y un reparto de la riqueza que tenga en cuenta los cambios que se producen en los factores de producción como consecuencia de la transformación tecnológica”.

A modo de conclusión y resumen se puede decir que el Congreso Internacional del estado del bienestar es una cita obligada, “imperdible” para quienes están preocupados y ocupados, desde sus puestos de responsabilidad, por el mantenimiento y sostenibilidad del estado de bienestar y quieren encontrar nuevas propuestas de solución o debatir sobre las mismas.

Un enfoque, por supuesto, técnico asegurador o técnico actuarial, pero también otros necesarios como son el tecnológico – digital o el demográfico harán que este Congreso plantee nuevos escenarios de debate y de solución.

Es un problema urgente que exige muchas agallas a todos los protagonistas que participarán, los aseguradores, los consultores, los financieros y, por supuesto, los políticos, armadores de marcos legales estables equilibradores de complejas formulaciones sociales y económicas.

Por todo ello, recomiendo a quienes me leen que no pierdan ni un minuto y se inscriban, participarán de un evento único y diferente.