Destacamos: Los riesgos medioambientales y geopolíticos son los que más crecerán en 2018

De acuerdo con el Informe de Riesgos Globales 2018 de Marsh que puedes consultar aquí

La percepción de los riesgos globales ha crecido en 2018 un 59%, de acuerdo con los datos que recoge el Informe de Riesgos Globales 2018 de Marsh hecho público en el Foro económico Mundial. Los riesgos medioambientales y geopolíticos están a la cabeza de las preocupaciones de los líderes mundiales.

La posibilidad de un fuerte crecimiento económico en 2018 presenta a los líderes una oportunidad de oro para enfrentarse y solucionar las señales de debilitamiento en muchos de los sistemas complejos sobre los que se apoya el mundo, como las sociedades, las economías, las relaciones internacionales y el medio ambiente, según el Informe de Riesgos de Globales 2018 publicado ayer por el Foro Económico Mundial.

El informe, que publica todos los años en enero las perspectivas de expertos y líderes mundiales sobre los riesgos más significativos a los que se enfrenta el mundo, advierte que nos resulta difícil mantener un ritmo acelerado de cambios. Destaca numerosas áreas en las que estamos conduciendo a nuestros sistemas al límite, desde pérdidas en la biodiversidad a niveles de extinción hasta la creciente preocupación por la posibilidad del estallido de nuevas guerras.

La Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GRPS, en inglés) refleja que los expertos se están preparando para un nuevo año de riesgos exacerbados. Preguntados los casi 1.000 encuestados acerca de la trayectoria de riesgos en 2018, el 59% de las respuestas apuntaban a la intensificación de los riesgos, en comparación con un 7% que respondió refiriéndose a una disminución de riesgos.

En parte, el motivo de esta visión negativa para 2018 se debe al deterioro del paisaje geopolítico. El 93% de los encuestados dijo que preveía confrontaciones políticas o económicas peores entre las principales potencias, y casi el 80% cree que van a aumentar los riesgos en relación con guerras entre potencias importantes.

Sin embargo, y al igual que en 2017, el medio ambiente ha sido la mayor preocupación entre los expertos, con mucha diferencia. Entre los 30 riesgos globales que se les pidió que enumeraran por grado de importancia en términos de probabilidad e impacto, se le dio prioridad a los cinco riesgos ambientales: clima extremo; pérdida de la biodiversidad y colapso en el ecosistema; catástrofes naturales; desastres medioambientales provocados por la acción del ser humano; y el fracaso en la mitigación y adaptación al cambio climático. De todos estos, los sucesos de clima extremo han sido considerados como el riesgo más importante.

“La oportunidad que nos presenta la recuperación económica cada vez mayor es algo que no podemos desperdiciar para poder resolver las fracturas que hemos ido permitiendo que debilitaran las sociedades, las instituciones y el medioambiente. Tenemos que tomarnos en serio el riesgo de un colapso global de los sistemas. Juntos, tenemos los recursos y el nuevo conocimiento científico y tecnológico para impedir esto. Y sobre todo, el desafío está en encontrar la voluntad y el impulso para trabajar juntos por un futuro compartido” afirmó el Profesor Klaus Schwab, fundador y director ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Rápida evolución del riesgo cibernético

Según la encuesta, el aumento de las amenazas cibernéticas es cada vez más rápido, y los ciberataques a gran escala hoy en día ocupan el tercer lugar de la lista de riesgos en términos de probabilidad, mientras que la creciente ciberdependencia aparece como el segundo motor más significativo en el mapa de los riesgos globales para los próximos 10 años.

John Drzik, presidente de Riesgos Globales y Digital de Marsh, comentó que “la fricción geopolítica está contribuyendo al aumento en escala y sofisticación de los ciberataques. Al mismo tiempo, la ciberexposición crece a medida que las empresas se hacen más dependientes de la tecnología. Si bien está mejorando la gestión de riesgos cibernéticos, las empresas y los gobiernos tienen que invertir mucho más en resiliencia para que podamos impedir que aumente la brecha entre las pérdidas económicas y de bienes asegurados que prevemos para las catástrofes naturales”.

Por otro lado, este año, los riesgos económicos no aparecen con el mismo grado de relevancia, lo que hace que algunos expertos expresen preocupación porque la mejora en las tasas de crecimiento del PIB global podría llevar a la autocomplacencia en los persistentes riesgos estructurales de los sistemas globales económicos y financieros.

En la misma línea, la desigualdad ocupa el tercer lugar entre los motores que generan los riesgos y la interconexión de riesgos más mencionada es la que existe entre las consecuencias adversas de los avances tecnológicos y las altas tasas de desempleo o subempleo estructural.

Crisis futuras

La creciente complejidad e interconectividad de nuestros sistemas globales puede llevar a ciclos reiterados, efectos umbral y perturbaciones en cascada. Las crisis repentinas y dramáticas conocidas como “future shocks” se hacen más probables. En el Informe de Riesgos Globales de este año presentamos diez escenarios breves para reflexionar el “qué pasaría si…”.

  • Cosechas escasas: la escasez de cosechas pone en riesgo el abastecimiento de alimentos a nivel global.
  • Complejidad de internet: proliferan las “malezas” de la inteligencia artificial, perturbando el rendimiento de internet.
  • El fin del comercio: las guerras comerciales producen efectos cascada y las instituciones multilaterales son muy débiles para responder.
  • Ataduras en democracia: las nuevas olas de populismo ponen en riesgo el orden social en una o más democracias maduras.
  • Extinción de la precisión: los barcos pilotados por drones aumentan los niveles de pesca ilegal cada vez más insostenibles.
  • Al borde del abismo: otra crisis económica resulta demasiado como para que puedan crearse políticas en respuesta, y da lugar a un período de caos.
  • Ingesta de desigualdad: la bioingeniería y las drogas de mejora cognitiva remarcan la diferencia entre los que tienen y los que no tienen recursos económicos.
  • Guerra sin reglas: los conflictos entre estados aumentan impredeciblemente en ausencia de reglas acordadas para la guerra cibernética.
  • Nacionalismos: en medio un flujo de cambios geopolíticos la identidad nacional se convierte en una fuente de tensión creciente alrededor de fronteras en disputa.
  • Muros y proteccionismo: los ciberataques, el proteccionismo, y la divergencia regulatoria llevan a la balcanización de internet.

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