El seguro sufre un intento de fraude cada minuto y 16 segundos

Las investigaciones realizadas por las compañías durante 2014 destapan 156.000 casos y ahorran al sector 426 millones de euros en pagos de indemnizaciones indebidas

V. M. Z. – Seguros TV

“El fraude perjudica a toda la sociedad”. Este es el mensaje que año tras año insisten en transmitir tanto Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras (ICEA) como Unespa, la patronal del sector asegurador. Cada vez que un asegurado intenta defraudar a su compañía de seguros, el impacto lo sufren todos: “el impacto en las pólizas de autos es de 32 euros; y de 36 euros en los seguros de comercios. El impacto es tangible”, según explicó Eduardo G. Ercoreca, responsable de comunicación de Unespa.

ICEA entregó ayer en Madrid los premios del XXI Concurso Sectorial de detección de fraude, en el que han participado un total de 25 compañías. Además, la institución aprovecha para presentar las conclusiones del informe anual El fraude en el seguro español. Así explica Unespa sus objetivos en declaraciones a Seguros TV:

En lo que usted va a tardar en leer este post el sector asegurador va a sufrir unos cuantos intentos de fraude. El sector detecta un intento de estaba cada minuto y 16 segundos. En el caso del seguro de coche, las estafas se dan cada 2 minutos y 12 segundos; en Diversos, cada 6 minutos y 17 segundos. En seguros Personales (Vida, Salud, Accidentes) cada 5 minutos y 50 segundos.

En 2014, el sector asegurador detectó 155.994 intentos de estafa al seguro, ya sea a través de siniestros simulados, exagerados o manipulados, que hubieran supuesto un desembolso extra en indemnizaciones y servicios de 426 millones de euros. Lo que no saben los que intentan defraudar al seguro es que “el coste de la siniestralidad se soporta entre todos”.

Para impulsar la detección de estas estafas, el sector ha invertido cerca de 10 millones de euros, casi un 6% menos que un año antes. Aunque el retorno de esta inversión sigue siendo positiva: por cada euro que se invierte en este ámbito, se recuperan 43 euros, según los datos de ICEA.

Estas cifras sólo recogen la información de 30 compañías, con una cuota de mercado del 32%, por lo que las cifras de intento de fraude podrían ser, incluso, muy superiores.

El 70% del fraude se da en Autos

Los datos de ICEA muestran que siete de cada 10 casos de fraude detectados se dan en el seguro de automóviles. Ambas instituciones lo explican en su capilaridad social, ya que es obligatorio que los vehículos a motor circulen con seguro.

Las líneas de diversos abarcan otra cuarta parte de los intentos de estafa. Bajo esta categoría se encuentran las pólizas de hogar, comercio, comunidades, pymes y responsabilidad civil. El 4,83% restante de los intentos de fraude se produce en los ramos de vida, accidentes y salud. Es decir, en los llamados seguros personales.

En el ramo de automóviles, el intento de estafa más habitual es la ocultación de un daño o de una lesión preexistente. En concreto, esto ocurrió un 37,4% de fraudes analizados. Le siguen en importancia las reclamaciones desproporcionadas. Estas se dan en otro 23,1% de los casos.

Entre las pólizas de diversos, categoría que engloba los seguros de multirriesgos, lo más frecuente son los siniestros simulados (27,4%).

Mientras tanto, los intentos de estafa en seguros personales (vida, accidentes o salud) suelen conllevar la entrega de facturas, minutas u otros documentos falsificados. Así ocurre en un 40,8% de los intentos de fraude en esta categoría, explica ICEA.

El informe de ICEA da cuenta de un importante incremento de los fraudes de cuantías bajas, donde la indemnización reclamada es menor de 500 euros. Esto denota un incremento de los intentos no profesionales de estafa. Con todo, continúa habiendo redes delictivas organizadas que simulan siniestros. Sobre todo en el seguro del automóvil.

Entidades premiadas

FIATC, Pelayo, AIG, Verti y Mapfre son sólo algunas de las compañías galardonadas en el XXI Concurso Sectorial de Detección de Fraude, unos premios con los que ICEA reconoce los esfuerzos realizados por los profesionales del sector para detectar estos intentos de estafa.

FIATC ha obtenido el primer premio en Automóviles, así como el primer premio en la categoría de Diversos y el tercer premio en la de Seguros Personales. Pedro Guzmán, director de siniestros de la compañía fue el encargado de recoger los galardones y de explicar uno de los casos, el de autos, en el que a raíz de un siniestro real se produce un intento de fraude: un ciclista de 72 años es atropellado, supuestamente con graves lesiones y secuelas psíquicas. La familia alega que la víctima ha dejado de ser capaz de mantener una conversación normal, que tiene lagunas de memoria y no puede ir solo a ningún sitio.

La situación resulta sospechosa al médico y la aseguradora decide indagar. Un investigador logra comprobar cómo la víctima se comporta de forma normal en una comida familiar y, más adelante, se certifica que hace una vida normal (tiene autonomía, come solo, pasea sin compañía…), si bien es cierto que sus movimientos son más lentos que antes del accidente y su discurso se ha vuelto más pausado. Finalmente, la cuantía de la indemnización se reduce al quedar en evidencia la exageración de los daños sufridos en el accidente.

Juan Antonio Fernández, director de prestaciones de Pelayo, fue el encargado de explicar a los medios de comunicación el caso por el que la compañía recibió el segundo premio de la categoría de automóviles. El propietario de un vehículo de alta gama y prácticamente nuevo informa sobre su sustracción a punta de pistola en una ciudad extranjera del sur de Europa.

Sin embargo, el mismo día que presenta la denuncia consta una transferencia de ese mismo vehículo en la Jefatura de Tráfico de una provincia española. La colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (CFSE) permite desvelar que el asegurado, en lugar de ser una víctima, fue quien realmente trasladó semanas antes el vehículo a la localidad española donde fue vendido y habría participado en la compraventa posterior a través de intermediarios.

Por último, Cristina Buesa, responsable de fraude e investigación de AIG, explica el caso por el que la aseguradora ha sido reconocida con el tercer premio de la categoría de Diversos. Un trabajador sufre un grave accidente laboral al caer sobre él un contenedor de 1.500 kilos de peso. Este se desprendió de una carretilla elevadora que manipulaba la carga en ese momento y que era manejada por un trabajador de otra empresa.

Lo extraño es el proceder del administrador de la empresa del lesionado, asegurado de AIG. Este empresario se autoinculpa en lugar de trasladar la responsabilidad a la compañía colaboradora. Finalmente, se descubre que el administrador de la empresa que empleaba al lesionado había tenido una relación extramatrimonial con la administradora de la empresa dueña de la carretilla y responsable de las lesiones. Tenían, incluso, un hijo común.

El administrador deseaba asumir la culpa para cargar el siniestro sobre su propio seguro y, con ello, librar a su examante de las responsabilidades penales y patrimoniales que conllevaba el accidente. La compañía de la empresaria carecía de seguro de responsabilidad civil. Además, empleaba ilegalmente a trabajadores inmigrantes, que a su vez carecían de la formación apropiada, y la maquinaria de la empresa se encontraba en estado defectuoso.

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