La crisis dispara el fraude al seguro, pero las compañías mejoran su detección

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Virginia M. Zamarreño – Seguros TV

Las dificultades económicas derivadas de la crisis en que está sumida la economía española ha disparado las tasas de fraude que sufren las compañías de seguros. De acuerdo con los datos de la patronal del sector, Unespa, los intentos de defraudar a una compañía de seguros con el objetivo de cobrar una indemnización se han disparado hasta un 30% en los últimos años.

Lesiones previas a accidentes de automóvil, pérdidas abultadas en siniestros de hogar o falsas denuncias de robo son los casos más habituales de intento de fraude, según explica en una entrevista con Seguros TV Arturo López-Linares, responsable de fraude y recobros de AXA, quien explica que, aunque la crisis tiene buena parte de culpa en este incremento, “las compañías han mejorado las herramientas para detectarlo”.

En este sentido, al cierre del pasado ejercicio Axa aumentó un 8% el fraude detectado y más de un 7% el fraude detectado y probado, con lo que se ahorró a la compañía el pago de 60 millones de euros en siniestros fraudulentos. Esta cifra tan sólo supone el 4% del total de los siniestros que abona la compañía al año, señala el responsable de fraude de Axa, quien recuerda que “por supuesto, no todo el mundo defrauda”.

López-Linares explica que el fraude masa, es decir, el que las compañías detectan con mayor frecuencia, es el de engrosar los partes de daños en accidentes leves de circulación o en siniestros en el hogar. El responsable de fraude y recobros de Axa señala que esto es inherente a la cultura española de la picaresca. En este sentido, para las aseguradoras es habitual comprobar cómo sus clientes aprovechan un siniestro para incluir reparaciones adicionales de averías no provocadas por el accidente cubierto, o asegurados que buscan cambiar sus electrodomésticos alegando daños eléctricos provocados por tormentas eléctricas inexistentes, advierte el experto de la filial española de la compañía de origen francés.

Delitos con consecuencias

López-Linares señala que hay otras prácticas fraudulentas con mayores consecuencias económicas y hasta penales, como las relacionadas con el daño corporal que acarrea mayores indemnizaciones para las compañías. En este ámbito, los defraudadores mienten acerca de la persona que conducía el vehículo en el momento del siniestro, fingen lesiones importantes o incluso “llegan a tratar de forzar un atropello”. Un caso extremo es el de un ciudadano que acuciado por las dificultades económicas de su familia llegó a amputarse un brazo para cobrar 600.000 euros, según publicaba este fin de semana El País.

Sin llegar a este extremo, hay fraudes masa que cada vez están siendo más investigados por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Es el caso de las denuncias falsas de robo para que la compañía se haga cargo de un móvil nuevo o de ciertas cantidades de dinero en metálico. Arturo López-Linares advierte en sus declaraciones a Seguros TV que esta práctica aparentemente sin consecuencias esconde un delito de denuncia falsa, que acarrea un juicio de faltas y antecedentes penales a quien lo ponga en práctica y sea descubierto, y además repercute en las primas del resto de los asegurados de la compañía.

¿Qué pasa con los que defraudan?

Además de la posibilidad de tener que enfrentarse a causas penales, cometer fraude al seguro puede acarrear la expulsión de la compañía. Aunque la Ley de Protección de Datos impide a las aseguradoras cruzar datos de clientes que han cometido fraude, el fichero SENDA permite al sector conocer si un vehículo ha sido ya objeto de un siniestro grave y se está intentando volver a asegurar, explica López-Linares.

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