¿La tristeza tiene fecha de caducidad?



¿Tiene tristeza tiene fecha de caducidad?

Hace más de 10 años, el psicólogo británico Cliff Arnall realizó un estudio sin base científica en el que explicaba qué factores externos convertían el tercer lunes de enero en el día más triste del año. Aunque ya sabemos que el famoso Blue Monday en realidad no existe, sí es cierto que la tristeza es un sentimiento común en esta época.

El clima, los excesos navideños, el sueldo, los propósitos no cumplidos… Eva Ugarte, psicóloga del equipo médico del comparador de seguros médicos iSalud.com reconoce que “es normal que tras la Navidad aparezca cierta tristeza porque nos hemos acordado en mayor medida de nuestros seres queridos que ya no están y se han tenido muchos gastos en regalos, celebraciones, a lo que hay que sumar que después de los días festivos, debemos recuperar la rutina hasta el próximo periodo vacacional que se ve todavía lejano”.

Las preocupaciones generan tristeza a niños y adultos

Resulta innegable que ciertos factores como la cuesta de enero y el frío típico de estas fechas pueden afectar a algunas personas, especialmente a aquellas que son más propensas a estar tristes o a tener un estado depresivo. “Sin embargo, estos estados suelen obedecer a causas biológicas, por ejemplo, que no segreguen la dopamina necesaria para sentirse felices; psicosociales, es decir relacionadas con la situación económica de la persona, o relacionadas con su personalidad. No podemos generalizar cuando hablamos de tristeza porque dependen del contexto social, emocional y económico de cada uno y de cómo le afectan”, asegura la psicóloga de iSalud.com.

Lo cierto es que niños y mayores tienen otras preocupaciones que pueden llegar a generar tristeza. En el caso de los más pequeños, tras varios días disfrutando de la familia y sin las obligaciones escolares, deben volver a la rutina y separarse de sus padres. Mientras los más mayores, tras la navidad “ven como se acaban las reuniones familiares y todos vuelven a su rutina y obligaciones, excepto ellos. El hecho de sentirse menos útil o acompañado, puede afectar también a las personas jubiladas”, recuerda la doctora Ugarte.

Pequeños gestos que nos hagan sentir realizados para escapar de la tristeza invernal

Si somos uno de los afectados por la influencia de estos factores o estamos atravesando un episodio de tristeza, el primer paso es “saber asumir el hecho de estar triste, es decir, no sentirse mal por ello. Asumirlo nos permitirá identificar qué es lo que nos causa tristeza y buscar alguna solución. Dejarse atrapar por los pensamientos negativos puede conducir a una depresión” afirma la doctora Ugarte.

Para evitar caer en esta trampa, es recomendable buscar pequeñas cosas que nos hagan sentirnos bien con nosotros mismos como, por ejemplo, arreglarnos para salir, hacer deporte o u ordenar la casa, es decir, pequeños gestos que nos ayuden a sentirnos realizados y que ayuden a que nuestro cuerpo recupere la energía positiva.

El contacto con otras personas, especialmente con nuestros seres queridos, reduce o evita los estados de tristeza y desanimo. “Encontrar tiempo para quedar con amigos o visitar a familiares, siempre resulta positivo para nuestra salud mental, por lo que debemos de ser capaces de buscar esos huecos para estar con los que más queremos”, recuerda la psicóloga del equipo médico de iSalud.com.

También verbalizar y compartir el hecho de estar triste ayuda a relativizar, e incluso solucionar, el problema que genera esa tristeza. Para la doctora, “cuando nos sentimos tristes, el aislamiento no es una solución, si no que seguramente conseguiremos el efecto contrario y nuestro estado de ánimo empeorará”. “Un estado de tristeza puede durar semanas o simplemente unas horas. Si la causa son algunos de los factores relacionados la estación no debemos preocuparnos, ya que se pasarán por sí solos”, reconoce la psicóloga de iSalud.com.

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