
Según el análisis de Norz Patrimonia, el 2026 se perfila como un año clave para los mercados globales. Las perspectivas económicas y financieras apuntan a un escenario constructivo, con oportunidades destacadas en Europa, consolidación de la inteligencia artificial y estabilidad del dólar.
Al mismo tiempo, los expertos advierten de riesgos que podrían condicionar la evolución de la economía, como la inflación, la dinámica del mercado laboral y la correcta ejecución de planes de inversión estratégicos.
Los expertos de Norz Patrimonia destacan una serie de factores clave que marcarán oportunidades, pero también señalan los riesgos capaces de condicionar la evolución económica global: la recuperación del crecimiento europeo, la estabilización del dólar y la traducción de la inversión masiva en inteligencia artificial en productividad real.
El informe presentado por la empresa de asesoramiento financiero dibuja un escenario constructivo para los mercados, con oportunidades claras en Europa y en sectores vinculados a la innovación tecnológica, pero también alerta sobre riesgos que podrían condicionar la dinámica económica global, como la inflación, la evolución del mercado laboral y la ejecución de planes de inversión estratégicos.
Jordi Martret, director de inversiones de Norz Patrimonia
“El ciclo económico continúa siendo sorprendentemente resistente. No vemos una recesión en el horizonte, pero sí el fin del periodo de desinflación que ha acompañado a Europa y que está en fase terminal en Estados Unidos. El reto no será el crecimiento, sino la inflación y la capacidad de ejecutar inversiones estratégicas”.
Para comprender cómo se materializarán estos ejes, el informe desarrolla cinco bloques de análisis, que permiten evaluar en detalle la evolución esperada de cada región, moneda y sector clave. Este enfoque permite no solo identificar oportunidades de inversión, sino también anticipar los riesgos que podrían condicionar la dinámica global en el próximo año:
Europa ante su último tren
El informe de Norz Patrimonia sitúa a Europa como potencial protagonista del año. El giro histórico de Alemania, que ha flexibilizado su estricto techo de deuda para desplegar un ambicioso plan de inversión en transición energética y nuevas infraestructuras, marca un antes y un después.
“Europa puede convertirse en uno de los motores de rentabilidad del 2026, pero también en la mayor decepción si Alemania o la Unión Europea fallan en la ejecución. No basta con ajustar valoraciones; hacen falta beneficios empresariales reales”, afirma Martret.
Este impulso público debe traducirse en crecimiento medible para que Europa deje atrás más de una década de divergencia frente a EE. UU. Sectores ligados a activos reales (infraestructuras, materiales básicos, inmobiliario) aparecen claramente infravalorados.
Estados Unidos, liderazgo intacto pero pendiente del CAPEX en IA
Norz Patrimonia rechaza que estemos ante una burbuja tecnológica similar al año 2000. Las grandes compañías mantienen balances sólidos y sus beneficios siguen superando al resto de regiones desarrolladas. El riesgo, señala la firma, no está tanto en una corrección inminente como en la necesidad de que las enormes inversiones en inteligencia artificial, concentradas en las llamadas Magnificent Seven, empiecen a materializarse en productividad transversal.
“El gran interrogante para 2026 es si el CAPEX destinado a IA será realmente monetizado. La sostenibilidad del mercado dependerá de que las mejoras lleguen al resto de compañías y no solo a siete nombres”, explica Martret.
Dólar, estabilización tras un año de ajuste
Después de doce meses de fuerte retroceso, impulsado por dudas sobre la deuda estadounidense y el papel del dólar como divisa de reserva, se anticipa un comportamiento lateral para 2026. El rango estimado a corto plazo se sitúa entre 1,20 y 1,22 frente al euro. La aprobación en EE.UU. del GENIUS Act, que exige que las stablecoins estén respaldadas por bonos del Tesoro, introduce un factor adicional de demanda estructural.
“El mercado puede haber sobrerreaccionado sobre la debilidad del dólar. Las alternativas no son más sólidas. Una vez finalice el ciclo de bajadas de tipos en EE. UU., esperamos estabilidad e incluso una sorpresa alcista”, apunta Martret.
Tipos de interés: margen limitado para los bancos centrales
La firma advierte que la capacidad de la Reserva Federal para recortar tipos está cerca de agotarse, especialmente si el fenómeno de no laying, not firing (empresas que ni contratan ni despiden) presiona al mercado laboral. En Europa, el BCE podría incluso enfrentarse al dilema opuesto: subir tipos si las grandes inversiones alemanas generan presiones inflacionistas.
En renta fija, Norz Patrimonia no ve valor en los tramos largos de la curva, ni en Europa ni en EE. UU., y favorece crédito corporativo de duración media, deuda subordinada e híbridos de emisores de calidad. La deuda emergente en moneda local se perfila como otra oportunidad ante la debilidad relativa del dólar.
Asia y emergentes: innovación al alza, China en incógnita
India seguirá siendo la región con mayor crecimiento económico del mundo y Asia, en general, continúa liderando la innovación tecnológica junto a Estados Unidos. China mantiene un ritmo económico débil por su demanda interna, pero posee amplio margen para aplicar nuevas políticas fiscales y monetarias.
Europa ante un punto de inflexión económica en 2026
Además, el informe elaborado por los expertos y analistas de Norz Patrimonia señala tres grandes focos de riesgo que podrían marcar el rumbo económico de 2026 y condicionar la evolución de los mercados. El primero es un posible repunte de las expectativas de inflación, consecuencia de políticas fiscales más expansivas tanto en Europa como en Estados Unidos. Este escenario presionaría a los bancos centrales a mantener tipos altos durante más tiempo, retrasando la recuperación económica y elevando el coste de financiación para familias y empresas.
El segundo riesgo está ligado al deterioro del mercado laboral, especialmente en las economías más industrializadas de la eurozona. Un aumento del desempleo o una ralentización en la creación de empleo tendría un impacto directo en el consumo, debilitando la demanda interna y poniendo freno a la actividad económica en un momento clave.
El tercer foco de vulnerabilidad es la ejecución del plan de inversiones europeo, con especial atención al papel de Alemania. El éxito, o el fracaso, de esta agenda inversora es decisivo para impulsar la modernización industrial, acelerar la transición energética y sostener la competitividad europea frente a Estados Unidos y China. Una ejecución incompleta dejaría a Europa estructuralmente rezagada en innovación, productividad y atracción de capital.
“En definitiva, Europa se juega mucho en 2026. La capacidad de Alemania para ejecutar su bazuca inversor puede determinar no solo la competitividad del continente, sino su papel económico en las próximas décadas”, concluye Martret.