
El impacto de la cuesta de enero en el sector automotriz exige una revisión de los hábitos de conducción y la actualización de las coberturas de los seguros. Los pequeños golpes y averías del invierno pueden encarecer el mantenimiento del coche si no se revisan a tiempo.
La cuesta de enero se refleja también en los costes asociados al uso del coche
El incremento generalizado de precios, las condiciones propias del invierno y la falta de revisión de ciertos aspectos tras el cierre del año convierten este mes en un periodo especialmente sensible para el bolsillo de los conductores.
En este contexto, Prima Seguros, insurtech que actúa como agencia de seguros especializada en el sector de la automoción, repasa los cinco errores más habituales que pueden encarecer el uso del coche en enero y ofrece algunas claves para evitarlos sin comprometer la seguridad ni la movilidad.
1. Dar por hecho que el seguro “está bien”
Con la llegada de enero, muchas pólizas de seguro se renuevan automáticamente y los conductores asumen que siguen siendo adecuadas sin revisar sus condiciones. Sin embargo, cambios en el uso del vehículo, el kilometraje anual o la situación personal pueden hacer que el tipo de seguro contratado ya no sea el más adecuado, bien porque se esté pagando de más por una modalidad que no se necesita o porque la protección resulte insuficiente ante imprevistos.
En este sentido, dedicar unos minutos a revisar la póliza vigente, entender qué incluye y comparar alternativas disponibles en el mercado puede ayudar a evitar pagar de más, manteniendo siempre un nivel de protección adecuado en carretera.
2. Subestimar los pequeños golpes y averías propias del invierno
Las condiciones meteorológicas adversas propias de esta época, como la niebla, las heladas o el mal estado de la calzada, incrementan el riesgo de pequeños incidentes en el vehículo. Golpes leves en la carrocería, daños en lunas, problemas en la batería o un desgaste prematuro de los neumáticos suelen percibirse como incidencias menores y, en muchos casos, se pospone su revisión.
Retrasar estas reparaciones puede derivar en averías más complejas y costosas a medio plazo, además de comprometer la seguridad. En este sentido, atender estos problemas a tiempo ayuda a evitar gastos mayores y a mantener el coche en condiciones óptimas.
3. Mantener hábitos de conducción poco eficientes
Durante el invierno, la forma de conducir cobra aún más importancia. La menor visibilidad y las condiciones más exigentes de la carretera hacen que ciertos hábitos al volante, como aceleraciones bruscas, velocidades irregulares o una falta de anticipación, tengan un mayor impacto en el uso diario del coche.
Así, adoptar una forma de conducir más suave y previsible permite aprovechar mejor cada trayecto y evitar sobrecostes innecesarios.
4. Descuidar el mantenimiento del vehículo
Por otro lado, los meses más fríos someten al vehículo a condiciones más duras de lo habitual, lo que incrementa la exigencia sobre componentes clave como la batería, los neumáticos, los frenos o los líquidos.
De esta manera, comprobar aspectos básicos como la presión y el estado de los neumáticos, el funcionamiento de la batería o el nivel de líquido anticongelante resulta esencial para evitar incidentes que pueden traducirse en reparaciones costosas.
5. No planificar los desplazamientos y aumentar trayectos innecesarios
Tras las fiestas navideñas, la vuelta a la rutina suele implicar múltiples desplazamientos cortos y poco planificados. Esta falta de organización incrementa el consumo de combustible, acelera el desgaste mecánico y eleva el gasto asociado al uso del coche.
Por eso, planificar rutas con antelación, agrupar gestiones y optimizar los desplazamientos diarios permite reducir kilómetros innecesarios, mejorar la eficiencia del vehículo y contener el gasto.