
España presenta un déficit estructural de educación financiera que limita la diversificación del ahorro y la exposición a renta variable. El ahorro español se concentra en depósitos y activos inmobiliarios, mientras la renta variable sigue siendo minoritaria entre los hogares.
Apenas uno de cada diez españoles invierte en bolsa. En términos de ahorro, sólo el 12,5% del patrimonio financiero de las familias españolas está expuesto a renta variable, frente al 55% en Estados Unidos o el 49% en Canadá. Son los datos analizados por el equipo de Norz Patrimonia correspondientes a 2024 y 2025. Una diferencia que, lejos de explicarse por la capacidad económica, responde a un déficit estructural de educación financiera.
La comparación resulta especialmente significativa si se observa el contexto europeo
Países como Suecia (22%) o Finlandia (18,7%) presentan niveles de participación bursátil sensiblemente superiores. Economías como Francia (15,1%) o Alemania (14,2%) también superan a España. Incluso Australia, con un 37% del ahorro familiar invertido en bolsa, triplica la exposición española.
“No estamos ante una brecha de renta, sino de conocimiento financiero. En España se sigue asociando la bolsa al riesgo a corto plazo, cuando en realidad es una herramienta clave de construcción patrimonial a largo plazo”, afirma Rafael Rabat, socio director de Norz Patrimonia
Una cuestión cultural, no económica
En Estados Unidos o Canadá, la inversión en renta variable está integrada de forma estructural en los sistemas de ahorro para la jubilación, apoyada por incentivos fiscales, planes de pensiones y una amplia cultura de inversión. El acceso a los mercados es sencillo y los costes de intermediación son reducidos. Esto favorece la participación de los hogares.
En España, el ahorro continúa concentrándose en depósitos bancarios, productos garantizados y activos inmobiliarios. Una preferencia histórica que ha limitado la diversificación y la rentabilidad real del patrimonio familiar.
“España ha sido tradicionalmente un país con baja cultura financiera. Conceptos básicos como la inflación, los tipos de interés o la diversificación siguen sin estar plenamente interiorizados por una parte relevante de la población”, señala Rabat. “Esto ha provocado que durante décadas se haya delegado la gestión del ahorro en las entidades de crédito, hablando de ‘nuestro banco’ o ‘nuestra caja’, y no de nuestro asesor financiero, como ocurre en otros países”, asegura el socio de Norz Patrimonia.
La escasa participación en los mercados de capitales tiene consecuencias directas sobre el crecimiento del ahorro. En la última década, el mercado bursátil estadounidense ha registrado rentabilidades anualizadas cercanas al 17%, con Brasil e India en torno al 16%. España, en cambio, ha ofrecido un rendimiento anualizado próximo al 1,65%, situándose entre los mercados desarrollados con peor comportamiento relativo en el periodo.
Pese a ello, el número absoluto de inversores refleja un potencial de crecimiento significativo. España cuenta con cerca de 6 millones de inversores, considerando tanto la tenencia directa de acciones como la inversión indirecta a través de fondos, seguros o planes de ahorro. En comparación, Estados Unidos supera los 185 millones, China los 98 millones e India los 85 millones, una diferencia que combina factores demográficos y, de nuevo, culturales.
Educación financiera: la asignatura pendiente del ahorro en España
Los expertos coinciden en que mejorar la educación financiera es un elemento clave para cerrar la brecha de inversión, proteger el patrimonio frente a la inflación y afrontar con mayor solvencia retos como la jubilación o la planificación sucesoria.
“Invertir no es especular. Es entender el riesgo, diversificarlo y alinearlo con objetivos vitales concretos. Sin educación financiera, el ahorro pierde valor con el paso del tiempo”, concluye Rafael Rabat.
En un entorno marcado por una mayor longevidad, presión sobre los sistemas públicos de pensiones y creciente volatilidad macroeconómica, la figura de las empresas de asesoramiento financiero se perfila como uno de los pilares para transformar la relación de los hogares españoles con su ahorro y su inversión.