
El RACE registra un aumento del 31% —y un 92% en Madrid— en la siniestralidad vial por la borrasca Kristin, con nieve, alertas meteorológicas y más percances en carreteras españolas.
Los datos operativos registrados por el RACE durante la jornada del miércoles 28 de enero reflejan el impacto directo de la borrasca Kristin en la siniestralidad en carretera. La nevada y la activación de alertas meteorológicas en gran parte del territorio peninsular provocaron un aumento significativo de los percances respecto al mismo día de la semana anterior.
En concreto, el número de expedientes abiertos por percance en España aumentó un 31% en comparación con el miércoles 21 de enero de 2026.
Las incidencias más frecuentes estuvieron relacionadas con la pérdida de adherencia,
salidas de vía, colisiones por alcance en tráfico denso y dificultades de tracción en
pendientes, especialmente en accesos urbanos y carreteras secundarias afectadas por
nieve y hielo.
Los percances en carretera en la Comunidad de Madrid crecen un 92%
La Comunidad de Madrid fue uno de los territorios donde el impacto fue más acusado.
Durante la misma jornada, el número de expedientes abiertos relacionados con
percances en carretera aumentó un 92% en comparación con el miércoles de la semana anterior. La intensidad de la nevada en primeras horas del día y su coincidencia con franjas de alta movilidad contribuyeron a este incremento, especialmente en vías de circunvalación, accesos a la capital y tramos con circulación lenta, donde la reducción de visibilidad y la acumulación de nieve elevaron el riesgo de colisión.
Coordinación operativa ante episodios meteorológicos adversos
Ante situaciones como la provocada por la borrasca Kristin, el RACE adapta sus recursos en función de la evolución de la demanda y refuerza la coordinación operativa cuando se producen picos asociados a condiciones meteorológicas adversas. Para ello, emplea sistemas de monitorización y análisis de datos en tiempo real que permiten identificar la tipología de incidencias, priorizar los casos de mayor riesgo y organizar la respuesta de forma eficiente.
Este seguimiento continuo facilita la gestión de incrementos puntuales de siniestralidad derivados de fenómenos como nevadas, hielo o episodios de baja visibilidad.