
Con el final del invierno y la vuelta al uso habitual del vehículo, muchos conductores en España comienzan a detectar averías que no se manifestaron durante los meses más fríos, pero que afloran cuando suben las temperaturas. El frío extremo, la humedad, los trayectos cortos y los periodos prolongados con el coche parado provocan un desgaste silencioso que puede traducirse en reparaciones de hasta 1.400 euros.
Así lo advierte un análisis de Carly, basado en 513.671 diagnósticos realizados en España entre octubre de 2025 y la actualidad, que identifica las averías que más aumentan tras el invierno, su frecuencia y su coste real en el mercado español.
Las tres averías que más se repiten tras el invierno
El estudio señala tres tipos de fallos que se disparan en las semanas posteriores al invierno, muchos de ellos con una evolución progresiva si no se detectan a tiempo.
1. Problemas de arranque en frío (64% de los casos)
Especialmente frecuentes en vehículos diésel, se manifiestan en arranques difíciles o imposibles tras noches de bajas temperaturas. Aunque algunas reparaciones son sencillas, se trata de una de las averías más costosas asociadas al invierno.
El coste puede ir desde 366 euros, en casos leves como una bujía o un fusible, hasta más de 1.389 euros cuando el fallo afecta a la unidad de control del sistema de precalentamiento.
2. Fallos en el sistema de refrigeración auxiliar (68%)
Durante el invierno, este sistema trabaja bajo mayor presión, especialmente en trayectos cortos y conducción urbana. Los fallos suelen pasar desapercibidos hasta que aparecen avisos en el cuadro o problemas de sobrecalentamiento.
El coste medio de reparación se sitúa entre 498 y 784 euros, según el componente afectado.
3. Averías en sensores de climatización y calidad del aire (76%)
La combinación de frío, humedad y uso intensivo del climatizador incrementa los fallos en los sensores del sistema de ventilación. Aunque pueden parecer problemas menores, ignorarlos puede derivar en averías más complejas.
El coste de sustitución suele oscilar entre 280 y 395 euros, dependiendo del origen del fallo.
Por qué los problemas aparecen cuando el invierno ya ha terminado
Desde Carly explican que muchas de estas averías no inmovilizan el vehículo de forma inmediata, sino que evolucionan de manera progresiva. Si no se revisan a tiempo, pueden agravarse durante la primavera y convertirse en reparaciones de cuatro cifras.
Este patrón, señalan, se repite cada año: pequeños fallos detectables en invierno acaban generando facturas muy elevadas semanas después.
La prevención, clave para evitar reparaciones costosas
Los expertos coinciden en que la revisión preventiva tras el invierno es fundamental, independientemente de si el vehículo es diésel, gasolina, híbrido o eléctrico. Detectar el problema a tiempo puede marcar la diferencia entre una reparación menor y un gasto elevado.
En este contexto, el diagnóstico preventivo gana protagonismo como herramienta para los conductores. Soluciones como las de Carly permiten comprobar en minutos el estado real del vehículo, identificar fallos ocultos y anticiparse a averías que, tras el invierno, tienden a agravarse.
Gracias a su escáner OBD2 y su aplicación móvil, cualquier conductor puede conocer la salud de su coche sin necesidad de conocimientos mecánicos y evitar que una avería menor termine en una factura superior a los mil euros.