
El balance del año confirma un deterioro sostenido de la actividad en el sector textil. En 2025, los tres subsectores (industria textil, confección y cuero y calzado) volvieron a registrar descensos en sus cifras de negocio, con caídas especialmente pronunciadas en el segundo semestre y en claro contraste con la evolución más favorable del conjunto de la industria española.
Adrián Sánchez Gil, analista de Riesgos e Información de España, analiza el desarrollo del sector textil español, señalando un deterioro en la actividad.
La facturación del sector entra en fase de caídas generalizadas
“En 2025, la evolución de la cifra de negocio del sector textil mostró un avance débil y, en el tramo final del año, incluso una tendencia claramente negativa, reflejo de la creciente presión competitiva y de cambios en los patrones de consumo. Con datos corregidos de efectos estacionales y de calendario, las tres divisiones registraban tasas interanuales negativas a noviembre”, indica Adrián Sánchez Gil.
En el acumulado hasta noviembre, el ICIN del textil retrocede -1,6%.
En la industria textil, la variación interanual de noviembre fue de -5,9%, empeorando tras un octubre menos adverso (-1,3%) y un septiembre también negativo (-3%). La serie de 2025 mantiene un perfil de caídas moderadas pero constantes.
El subsector de confección se ha comportado de forma más errática. Tras un 2024 positivo y un arranque de 2025 con avances destacados (enero +5,7% y febrero +11%), entró en correcciones intensas a partir del verano. En noviembre, la tasa interanual cayó hasta el -13,4%, tras un octubre también negativo (-4,6%). En términos acumulados, el sector de la confección registra a noviembre una caída de -1,9%.
La industria del cuero y el calzado muestra igualmente un año adverso. En noviembre cayó un -2,6%, después de registrar algunos de los peores datos del ejercicio en octubre (-6,1%) y septiembre (-7,1%). Aunque algunos meses presentan descensos menos intensos e incluso pequeñas mejoras puntuales, el subsector del cuero y calzado registra de forma acumulada una caída del -4,2%.
Así, los tres subsectores cerrarán el año en negativo, frente al avance de +0,5% del conjunto de la industria española a noviembre.
La producción cae en los tres subsectores y se aleja del pulso industrial español
La producción industrial textil cerró 2025 con retrocesos generalizados en las tres grandes divisiones del sector. Esta tendencia se produce en un contexto de demanda estancada, costes elevados y una competencia internacional creciente.
La producción de la industria textil acumula un descenso de -1,8%, profundizando su tendencia negativa. Cabe destacar que noviembre fue el único mes con crecimiento interanual positivo desde septiembre de 2024.
La confección ha estado marcada por fuertes oscilaciones e inestabilidad, pasando de un primer trimestre con crecimientos significativos a registrar correcciones continuas desde abril. De forma acumulada, el sector de la confección registra a diciembre una caída acumulada de -4,6%.
El cuero y calzado vuelve a situarse como el subsector más castigado, encadenando variaciones negativas durante todo el año y cerrando diciembre con un retroceso acumulado de -9,1%.
El sector se ha comportado peor que el conjunto de la industria española que, según el Instituto Nacional de Estadística, cierra el año con una media anual de +1,3%, lo que sitúa al textil con un desempeño claramente por debajo del agregado industrial español.
Los precios suben ligeramente, pero la rentabilidad de las empresas del sector sigue bajo presión
En 2025, los precios industriales del textil mostraron un avance moderado. Según el INE, diciembre cerró con incrementos del +1,1% en industria textil, +1,4% en confección y +1% en cuero y calzado. Estas tasas se mantuvieron estables a lo largo del año, con oscilaciones entre el 0,7% y el 1,2%, y contrastan con la dinámica deflacionista de 2024, especialmente para el textil.
No obstante, el sector sigue actuando como un elemento de contención de precios frente a un IPC general del 2,7% en 2025.
El número de concursos en la industria vuelve a repuntar en 2025 y alcanza máximos históricos
El sector textil cerró 2025 con un nuevo repunte de los concursos de acreedores, encadenando un crecimiento sostenido durante todo el ejercicio. Entre enero y diciembre se registraron un total de 244 concursos, lo que supone un aumento de +31,18%, que marca un máximo histórico en la serie 2011‑2025, superando ampliamente el anterior récord de 208 concursos en 2021, y a contracorriente de la evolución nacional 2025 (-6%).
“Este comportamiento sigue la tendencia iniciada en 2024, cuando los concursos del sector aumentaron un 10%, anticipando un deterioro progresivo que se ha confirmado en 2025”, afirma Sánchez Gil.
La morosidad repunta y supera de nuevo la media nacional
El sector textil ha mantenido históricamente un índice de impagos peor que la media nacional. La única excepción reciente fue 2022, cuando la rápida recuperación de la demanda permitió que la morosidad se situara temporalmente por debajo del promedio español.
Un año decisivo: resiliencia exportadora ante un entorno europeo crítico
El sector textil‑moda afronta 2026 con un escenario dual. Por un lado, conserva señales de resiliencia gracias al impulso exportador: entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones crecieron un +4,1%, según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Por otro, se enfrenta a un entorno industrial europeo cada vez más complejo, marcado por costes altos, competencia global intensa y un marco normativo más exigente.
Euratex ha intensificado sus advertencias a la Unión Europea, reclamando medidas de emergencia para frenar la pérdida de competitividad. Señala tres riesgos principales: el encarecimiento energético, la entrada de importaciones no conformes —particularmente a través de plataformas digitales— y el impacto acumulado de nuevas exigencias regulatorias.
Además, Euratex ha comunicado al Consejo Intertextil Español que la industria europea “se acerca a un punto crítico”, tras un 2025 marcado por retrocesos en producción y empleo en varios países. La organización insiste en reforzar la vigilancia aduanera y en garantizar que las exigencias en materia de sostenibilidad se apliquen por igual a todos los operadores, incluidos los extracomunitarios.