
Qaracter indica que solo el 25% de las pymes cuenta con póliza ciber, frente al 75% de grandes empresas, evidenciando brechas en ciberseguridad empresarial. La falta de talento especializado y procesos de gestión en pymes limita su capacidad de prevención y recuperación ante brechas de seguridad.
Esta diferencia implica que gran parte del tejido empresarial, que sostiene empleo, proveedores y servicios esenciales, afronta incidentes como ransomware, fraude por suplantación, brechas de datos o caídas de sistemas con menor capacidad financiera, menor soporte experto y menor margen de recuperación.
Consultas, más necesidad de ayuda
La brecha se vuelve más relevante a medida que aumentan las incidencias y la demanda de orientación. El servicio 017 “Tu Ayuda en Ciberseguridad” gestionado por INCIBE recibió 138.003 consultas en 2025 (hasta el 20 de diciembre), un 40% más que el año anterior.
Esta subida refleja un patrón de consultas dominado por fraudes y suplantaciones: compras fraudulentas, vishing y smishing; y, en empresas, suplantación de identidad, phishing y fraude de CEO. El aumento se explica también por la mayor visibilidad del servicio tras la campaña institucional.
No es falta de riesgo: es falta de capacidad para prevenir y recuperarse
La diferencia entre grandes empresas y pymes no se explica porque las pymes “tengan menos riesgo”. Se explica porque, en promedio, operan con menos inversión en seguridad, menos talento especializado, menos procesos de gestión de terceros, y menos músculo para sostener una interrupción operativa.
ENISA resume esta realidad señalando que el bajo presupuesto, la falta de cibercompetencias y el incremento de ataques pueden comprometer la competitividad de las pymes e incluso la cadena de valor a la que están conectadas.
La consecuencia práctica es clara, el riesgo de una gran empresa ya no depende solo de su propia ciberseguridad, sino de la de su ecosistema de proveedores, donde muchas veces están las pymes.
Un dato que no se puede ignorar: la mayoría de pymes ya ha sido atacada
Según el Hiscox Cyber Readiness Report 2025, más de la mitad de las pymes encuestadas (59%) afirma haber sufrido un ciberataque en los últimos 12 meses. Esto es clave porque el informe no habla de ataques “puntuales”, sino de un riesgo que se ha normalizado en el día a día de la pequeña empresa: la probabilidad de incidente es alta y, además, el impacto puede ir mucho más allá del “arreglo técnico”. De hecho, la comunicación oficial de Hiscox sobre el estudio apunta a que un 33% de quienes sufrieron una brecha se enfrentó a una multa relevante, hasta el punto de afectar a la salud financiera del negocio.
Este dato refuerza una idea central para la nota: la brecha de cobertura no coincide con la realidad del impacto. Si la incidencia ya es recurrente (59%) y las consecuencias pueden incluir sanciones, interrupciones y costes de respuesta, muchas pymes están operando con riesgo repetido y, sin embargo, con menor red financiera y operativa que las grandes compañías. A la vez, el propio informe (edición en español) muestra que las pymes son conscientes de esta presión y planean reaccionar: 94% prevé aumentar inversión en ciberseguridad y protección de datos en los próximos 12 meses, 70% actualizar la formación de empleados y 60% contratar personal adicional para aumentar la ciberresiliencia.
2026: El mercado del ciberseguro endurece el “mínimo exigible”
El mercado asegurador ha ajustado tarifas, condiciones y requisitos tras años de presión por siniestros; con ello, se consolidan requisitos de suscripción (por ejemplo, autenticación multifactor, copias de seguridad, controles) y ajustes de cobertura (sublímites, exclusiones en escenarios sistémicos, etc.).
Esto tiene un efecto directo en la brecha:
Las grandes empresas suelen tener controles y auditorías que les permiten acceder a mejores condiciones.
Muchas pymes, si no alcanzan un estándar mínimo, pagan más, aseguran menos o no aseguran, ampliando la desigualdad.
Enrique Galván, CEO de Qaracter comenta que “la brecha de ciberprotección es uno de los riesgos silenciosos de 2026. Si las pymes siguen infraaseguradas, el impacto no se limita a una empresa: se traslada a clientes, proveedores y a la continuidad de servicios».