El conflicto en Oriente Medio tensiona los mercados energéticos y dispara el precio del petróleo

La intensificación del conflicto en Oriente Medio entre EEUU, Israel e Irán aumenta la presión sobre los mercados energéticos mundiales.

La intensificación del conflicto en Oriente Medio entre Estados Unidos, Israel e Irán está aumentando la presión sobre los mercados energéticos mundiales y reavivando el riesgo de una crisis de suministro. Aunque por el momento no se han producido interrupciones significativas en el flujo de crudo, la situación en el estrecho de Ormuz —uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio energético global— ha elevado de forma inmediata la prima de riesgo geopolítico.

Según el análisis de Coface, aproximadamente el 20 % del petróleo consumido en el mundo atraviesa este paso marítimo, lo que convierte cualquier amenaza sobre su seguridad en un factor clave para la estabilidad económica internacional.

Subida inmediata del Brent

El impacto del conflicto ya se ha reflejado en los mercados. Al inicio de la sesión bursátil del lunes, el Brent crude oil registró una subida superior al 10 %, impulsada principalmente por el aumento de la incertidumbre geopolítica más que por interrupciones directas del suministro.

Antes de esta escalada militar, el mercado petrolero se encontraba en una situación de superávit de oferta, con abundante producción procedente de países fuera de la OPEP+ y una rápida reposición de inventarios. Esta situación mantenía los precios bajo presión, con una media cercana a 68 dólares por barril en 2025.

Sin embargo, el nuevo escenario ha reintroducido una fuerte volatilidad en el mercado energético.

“Un conflicto limitado a unos pocos días o semanas, el escenario más probable actualmente, debería tener un impacto limitado. Sin embargo, si se prolonga, su impacto macroeconómico podría ser significativo y trascender la cuestión de los precios de la energía”, explica Ruben Nizard.

El estrecho de Ormuz, punto crítico del suministro mundial

El principal foco de riesgo se sitúa en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 30 % del petróleo transportado por vía marítima en el mundo. La capacidad para desviar ese volumen por rutas alternativas es muy limitada, lo que aumenta la vulnerabilidad del mercado ante cualquier interrupción prolongada.

Si el conflicto se intensificara o afectara al tránsito marítimo, el precio del Brent podría superar fácilmente los 100 dólares por barril e incluso acercarse a los niveles históricos registrados en momentos de crisis.

En este escenario, no se descarta que el crudo alcance cifras similares al máximo de 147 dólares por barril registrado en 2008.

Riesgo para infraestructuras energéticas

Además del posible bloqueo del estrecho, otro factor de riesgo es la seguridad de las infraestructuras energéticas de la región.

Aunque Irán no es el mayor productor del Golfo, su producción supera los 3 millones de barriles diarios, de los que aproximadamente 1,5 millones se exportan, principalmente hacia China. Una interrupción en estas exportaciones obligaría a los compradores asiáticos a buscar proveedores alternativos más caros, presionando aún más los precios.

El conflicto también podría afectar a instalaciones petroleras en otros países del Golfo, lo que tendría un impacto mayor si los daños fueran significativos o prolongados. La capacidad excedentaria de la OPEP+ —estimada entre 4 y 5 millones de barriles diarios— se concentra principalmente en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, lo que limita la capacidad de reacción del mercado.

Impacto en las cadenas globales de suministro

El riesgo no se limita al petróleo. El estrecho de Ormuz es también una vía esencial para el transporte de gas natural licuado (GNL), fertilizantes, aluminio y productos petroquímicos.

Además, otros puntos clave del comercio marítimo mundial, como el estrecho de Bab el‑Mandeb o el canal de Suez, podrían verse afectados si el conflicto se extendiera a nivel regional.

Esta situación incrementaría los costes logísticos, las primas de los seguros marítimos y el riesgo de interrupciones en las cadenas de suministro globales.

Amenaza de estanflación

Si el precio del petróleo se mantuviera por encima de los 100 dólares por barril durante un periodo prolongado, el impacto macroeconómico podría ser considerable.

Según las estimaciones de Coface, un aumento sostenido de 15 dólares en el precio del Brent podría reducir el crecimiento económico mundial en 0,2 puntos porcentuales y elevar la inflación global en cerca de 0,5 puntos.

En ese contexto, los bancos centrales podrían verse obligados a frenar o revertir sus políticas de flexibilización monetaria, lo que reactivaría el riesgo de estanflación, una combinación de bajo crecimiento y elevada inflación con consecuencias directas para empresas y comercio internacional.

Foto de Ulises Castillo: https://www.pexels.com/es-es/foto/fuego-llama-chimenea-industrial-6692312/

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