
El conflicto en Oriente Medio está teniendo ya un impacto en el ámbito asegurador, especialmente en el seguro de viaje. Desde que comenzó la escalada en la región, la correduría Roams Insurtech ha registrado un aumento de tres veces en las solicitudes relacionadas con este tipo de pólizas, tanto para resolver dudas sobre coberturas como para contratar seguros de cara a próximos desplazamientos.
Según explica Pablo Pareles, director de la correduría, muchas de estas consultas se centran en conocer hasta qué punto un seguro de viaje protege a los usuarios ante situaciones de inestabilidad internacional o interrupciones del transporte.
“La mayoría de pólizas de seguro de viaje excluyen explícitamente los daños derivados de guerras o conflictos armados”, señala Pareles. Esto implica que, en muchos casos, las coberturas no se activan cuando una cancelación o incidencia está directamente vinculada a un conflicto bélico.
Limitaciones de cobertura en caso de guerra
En la práctica, esto significa que si un viajero tenía previsto desplazarse a una zona afectada y decide cancelar el viaje por miedo o por decisión personal, lo habitual es que el seguro no cubra los gastos derivados de esa cancelación.
No obstante, existen situaciones en las que sí podrían activarse determinadas garantías. Si la cancelación del viaje se produce por cierres de aeropuertos, interrupciones operativas o problemas logísticos, algunas pólizas pueden cubrir gastos asociados al retraso, asistencia al viajero o determinados servicios de apoyo, dependiendo de las condiciones concretas del contrato.
La actual situación en la región ha provocado cancelaciones masivas de vuelos y el cierre de algunos espacios aéreos, lo que ha dejado a miles de viajeros afectados o obligados a modificar sus rutas.
En este contexto, el papel de las aseguradoras suele centrarse en la asistencia al viajero, explica Pareles. Esto incluye la gestión de asistencia médica, alojamiento temporal o repatriación cuando corresponde, así como orientación sobre los derechos del viajero frente a aerolíneas o proveedores de servicios. “Cada caso debe evaluarse de forma individual, porque la cobertura depende del origen concreto de la cancelación o del incidente”, añade.
Mayor impacto en el seguro marítimo
Más allá del turismo, el efecto más significativo del conflicto se está produciendo en el seguro marítimo y de transporte de mercancías, especialmente en rutas estratégicas como el Golfo Pérsico o el estrecho de Ormuz, fundamentales para el comercio energético mundial.
Según explica Pareles, las pólizas de transporte funcionan de forma distinta a las de viaje. “Las pólizas estándar de transporte tampoco cubren riesgos derivados de guerras”, indica. Para esos supuestos existe una cobertura específica conocida como “war risk insurance” o seguro de riesgo de guerra, diseñada para cubrir daños derivados de conflictos armados o acciones militares.
Posibles efectos en el mercado asegurador
Si el conflicto se prolonga, el sector asegurador podría experimentar cambios relevantes en distintos ámbitos. Entre ellos, Pareles señala un aumento de las primas en el transporte marítimo y la logística, restricciones temporales de cobertura en determinadas zonas geográficas y un incremento de la demanda de seguros de riesgo político y de guerra por parte de empresas con operaciones internacionales.
En este contexto, el directivo recuerda que el sector asegurador no suele asumir directamente los riesgos derivados de una guerra, pero sí ajusta coberturas y precios para adaptarse a un entorno marcado por una mayor incertidumbre geopolítica.