
El Día del Padre refleja el cuidado intergeneracional en España, donde más de 9,5 millones de personas mayores de 65 años buscan mantener su autonomía en el hogar. El equilibrio entre la autonomía del mayor y la tranquilidad familiar se convierte en el principal reto para los cuidadores de la generación sándwich en España.
El Día del Padre suele asociarse a celebraciones familiares y recuerdos de infancia. Sin embargo, para muchas familias, este día refleja cada vez más una nueva realidad: el momento en que los hijos comienzan también a cuidar de sus propios padres.
España es uno de los países más envejecidos de Europa
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 9,5 millones de personas tienen ya más de 65 años, lo que representa cerca del 20 % de la población. Además, la mayoría de las personas mayores desea seguir viviendo en su propio hogar el mayor tiempo posible.
Según los últimos datos del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) del IMSERSO, el servicio público de teleasistencia domiciliaria contaba con 1.179.932 personas usuarias en España en 2024, consolidándose en los últimos años como el servicio de apoyo domiciliario más extendido entre las personas mayores.
La “generación sándwich”
Cada vez más adultos de entre 40 y 60 años forman parte de la llamada “generación sándwich”, que compagina trabajo, hijos y el acompañamiento de padres mayores. Un cambio silencioso que está transformando la forma en la que las familias afrontan el cuidado y el bienestar en edades avanzadas.
Uno de los principales retos para estas familias es encontrar el equilibrio entre cuidar y respetar la independencia de las personas mayores. “La mayoría de los mayores no quieren sentirse vigilados ni dependientes, sino mantener su autonomía el mayor tiempo posible”, explican desde Durcal, compañía española especializada en tecnología para el cuidado y acompañamiento de personas mayores.
La tecnología empieza a jugar un papel relevante como apoyo al cuidado familiar. Herramientas como dispositivos de teleasistencia o aplicaciones de seguimiento permiten reforzar la tranquilidad de los familiares y facilitar una atención preventiva sin alterar la rutina de las personas mayores.
En una sociedad donde la esperanza de vida sigue creciendo y cada vez más personas envejecen en casa, el cuidado familiar evoluciona hacia modelos que buscan combinar autonomía, prevención y acompañamiento.