
Ya está disponible el número de abril de Seguros elEconomista, un número en el que el ciberseguro es el gran eje. En esta edición analizamos el desajuste existente entre el crecimiento del riesgo digital y el todavía limitado nivel de aseguramiento, especialmente entre las pymes. La publicación pone de relieve la falta de concienciación empresarial y la percepción errónea de que muchas compañías no son objetivo de los ciberataques, en un contexto en el que estos incidentes son cada vez más frecuentes y sofisticados.
La revista incluye otros contenidos sectoriales, como el seguros de salud y la cobertura de la alergia y sus tratamientos, la adecuación del patrimonio a una vida cada vez más longeva o las coberturas de asistencia en el seguro de hogar. Además, entrevistamos a Beatriz Toribio, directora de comunicación y sostenibilidad de Allianz Partners España. Descarga el número aquí.
Los 10 errores que dejan a una empresa sin cobertura en un ciberataque
El aumento de los ciberataques en un contexto de tensión geopolítica está poniendo a prueba la verdadera protección de las empresas. Aunque el seguro ciber gana peso, muchas compañías descubren demasiado tarde que su cobertura no responde, debido a errores de gestión, fallos organizativos o desconocimiento de póliza
Un texto de Virginia M. Zamarreño
El ciberataque ha dejado de ser un riesgo tec- nológico para convertirse en una amenaza estructural que condiciona la actividad empresarial. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, digitalización acelerada y uso creciente de inteligencia artificial, las organizaciones operan en un entorno de exposición constante. La sofisticación de los ataques, unida a la interdependencia de sistemas y cadenas de suministro, ha elevado el ciber riesgo a la categoría de riesgo sistémico, con implicaciones directas en la continuidad del negocio y en su asegurabilidad.
Las cifras evidencian esta transformación. Cerca de la mitad de las empresas europeas ha sufrido al menos un incidente en los últimos años, pero lo relevante ya no es solo la frecuencia, sino el impacto económico. El último informe de la Asociación de Ginebra, elaborado por los analistas Darren Pain y Sasha Romanosky, señala que “la pérdida media anual por brechas de seguridad se ha multiplicado por quince en los últimos quince años”, alcanzando cerca de tres millones de dólares. En los casos más graves, añade el estudio, “el 10% de los incidentes supera los 28 millones”, lo que refleja la creciente severidad del riesgo.
En paralelo, el ciberseguro ha evolucionado de forma significativa. Ha pasado de ser un instrumento de transferencia de riesgo a convertirse en una herramienta activa de resiliencia. “El seguro puede desempeñar un papel clave no solo en la recuperación, sino en la mejora de la preparación y la respuesta ante incidentes”, subraya la Asociación de Ginebra.
Las aseguradoras no solo indemnizan, sino que exigen estándares de seguridad, ofrecen servicios de monitorización y ponen a disposición equipos especializados en respuesta a incidentes. Este enfoque ha demostrado su eficacia: alrededor del 92% de los siniestros notificados están cubiertos. Sin embargo, su penetración sigue siendo reducida, especialmente entre las pymes, donde apenas alcanza el 10% a nivel global.
Pese a ello, el principal problema no es únicamente la falta de seguro, sino la falsa percepción de cobertura. Muchas empresas descubren en el momento del siniestro que su póliza no responde como esperaban. La raíz de esta situación se encuentra en una serie de errores recurrentes que combinan fallos técnicos, organizativos y de gestión.
Una cobertura aparente
El primer error es asumir que disponer de una póliza equivale a estar protegido. El mercado ha endurecido sus condiciones y las coberturas incluyen exclusiones, sublímites y requisitos técnicos que exigen un análisis detallado. Como apuntan distintos análisis académicos sobre ciberseguro, la eficacia de la cobertura “depende directamente del nivel de madurez en seguridad del asegurado”, lo que introduce una relación cada vez más estrecha entre gestión del riesgo y… ¡Continúa leyendo en Seguros elEconomista!