Jhasa analiza las responsabilidades y seguros implicados ante el brote de hantavirus

JHASA analiza las responsabilidades y seguros implicados ante el brote de hantavirus

Jhasa analiza las responsabilidades aseguradoras, legales y operativas derivadas del brote de hantavirus detectado a bordo del crucero de expedición. La crisis evidencia la necesidad de revisar pólizas, protocolos y mapas de riesgo ante eventos sanitarios transnacionales cada vez más recurrentes.


El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero de expedición MV Hondius ha desencadenado una crisis sanitaria y logística de alcance transnacional, con tres fallecidos hasta la fecha, más de nueve casos confirmados de la variante Andes del hantavirus, pasajeros de 23 nacionalidades y la intervención de al menos quince países, entre ellos España, que acogió la evacuación en el puerto de Tenerife.

En este contexto, Jhasa, bróker independiente de seguros y reaseguros, analiza los múltiples factores nacionales e internacionales que se ven afectados ante este tipo de eventos y la necesidad, cada vez mayor, de evaluar sus impactos desde una perspectiva global.

Responsabilidades y seguros implicados

La responsabilidad primaria recaería, a falta de que la investigación determine el origen, la transmisión y la gestión del brote, sobre el armador del MV Hondius y sobre el operador Oceanwide Expeditions, encargados de garantizar la atención médica a bordo, activar protocolos ante brotes infecciosos y coordinar evacuaciones cuando la situación lo requiera. No obstante, la cadena de responsabilidad podría extenderse también hacia el propietario del buque, el turoperador como organizador del viaje, las aseguradoras implicadas e incluso los propios Estados que han asumido costes derivados de evacuaciones y asistencia sanitaria.

Rafael Escarpizo, director de Riesgo de JHASA

“El armador es el primer eslabón de responsabilidad, pero en un incidente de esta complejidad, la cadena puede llegar a extenderse hacia el Estado del pabellón, las aseguradoras P&I, el turoperador y, potencialmente, hacia los propios Estados que han sufragado la evacuación de sus nacionales. La pregunta de quién reclama a quién no tiene una respuesta única, sino que depende de las circunstancias del evento, de la nacionalidad del afectado, de las pólizas suscritas y de los acuerdos internacionales en vigor”.

Seguro P&I, Protection & Indemnity

El ecosistema asegurador que rodea a un incidente de esta naturaleza es complejo, multinivel y transnacional. El seguro P&I, Protection & Indemnity, constituye la cobertura principal para el armador, ya que cubriría la responsabilidad civil frente a pasajeros y tripulación por lesiones, enfermedad o fallecimiento, además de gastos de repatriación y determinados costes de cuarentena.

A ello se suman

  • Seguros de viaje y asistencia médica contratados por pasajeros
  • Coberturas obligatorias para la tripulación en caso de enfermedad o fallecimiento
  • Posibles implicaciones en pólizas de casco y maquinaria, H&M, por costes extraordinarios derivados de la emergencia o de la desinfección del buque.

Asimismo, si las investigaciones determinaran posibles fallos de gestión, retrasos en la notificación del brote o insuficiencia de medios médicos a bordo, podrían activarse coberturas de Responsabilidad Civil Profesional o seguros D&O de administradores y directivos.

“La valoración de las pérdidas relacionadas con este evento es muy compleja de determinar, pues aparte de los seguros individuales o empresariales que hayan intervenido y cuyas aseguradoras querrán reclamar lo indemnizado, también será interesante analizar los gastos incurridos por las repatriaciones, cuarentenas y tratamientos hospitalarios, principalmente asumidos por los Estados involucrados”, añade Escarpizo.

Riesgos sanitarios cada vez más recurrentes

Para JHASA, este caso refleja cómo los riesgos epidémicos han dejado de ser escenarios excepcionales para convertirse en amenazas recurrentes con impacto operativo, reputacional y asegurador a escala global.

En menos de diez años, el mundo ha atravesado una pandemia global como la COVID-19, episodios internacionales de viruela del mono y ahora el primer brote confirmado de transmisión humano a humano del hantavirus en un entorno de viaje y ocio.

Rafael Escarpizo considera que tanto las compañías como los propios viajeros deben adaptar sus modelos de prevención y planificación aseguradora a esta nueva realidad, revisando protocolos, garantías, sumas aseguradas y planes de continuidad.

“No estamos ante accidentes imprevisibles, ni tampoco hay que alarmar innecesariamente, pero sí debemos tomar conciencia del contexto actual y de su impacto global. Desde JHASA trabajamos con nuestros clientes mano a mano para identificar estas lagunas y cubrirlas antes de que se conviertan en un siniestro de consecuencias imponderables”, concluye.

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