
Revisar las coberturas existentes puede ser el primer paso antes de contratar un seguro de viaje, explica Carlos Romera, CEO de RealCober y divulgador especializado en seguros.
Carlos Romera, CEO de RealCober y divulgador especializado en seguros
Cada verano hay una pregunta que se repite entre clientes y seguidores en redes sociales: «¿Necesito contratar un seguro de viaje?».
La respuesta no siempre empieza hablando de contratar una nueva póliza, sino de conocer mejor las que ya tenemos. Porque el principal problema no suele ser viajar sin protección, sino desconocer la protección con la que ya contamos. Esa falta de información puede hacer que contratemos coberturas duplicadas o, por el contrario, que viajemos con una falsa sensación de seguridad.
En España estamos acostumbrados a contratar seguros a lo largo de nuestra vida. El del coche, el del hogar, el de salud, el de decesos o incluso las coberturas asociadas a determinadas tarjetas bancarias forman parte del día a día de millones de personas. Sin embargo, rara vez nos detenemos a revisar qué incluyen realmente esas pólizas. Y precisamente ahí está el problema.
¿Qué protección ofrecen ya los seguros que tenemos contratados?
Un buen ejemplo son las tarjetas de crédito de gama alta. Aunque muchos usuarios lo desconocen, en España circulan entre 1,3 y 2,1 millones de tarjetas de crédito premium —Gold, Platinum, Signature o Black— que incorporan seguros de asistencia en viaje. En la mayoría de los casos basta con haber pagado el transporte o parte del viaje con esa tarjeta para activar coberturas como asistencia médica en el extranjero, indemnizaciones por pérdida o demora del equipaje o compensaciones por cancelaciones y retrasos.
Ahora bien, estas garantías no son iguales para todos. Los límites económicos cambian según la entidad y el tipo de tarjeta, y conviene comprobar si la cobertura es suficiente para el destino elegido. Tampoco siempre están incluidos los familiares que viajan con el titular. Revisar estas condiciones antes de salir puede evitar sorpresas desagradables cuando surge un imprevisto.
Algo parecido ocurre con los seguros de decesos. En España 22,3 millones de personas, el 45,6 % de la población, tienen contratado uno. Sin embargo, la mayoría sigue asociándolo únicamente a los servicios funerarios y desconoce que muchas pólizas incorporan también asistencia en viaje.
Estas coberturas pueden incluir traslado sanitario por enfermedad o accidente, desplazamiento y alojamiento de un familiar si el asegurado permanece hospitalizado, atención a menores o personas dependientes, localización de equipajes extraviados o asistencia jurídica y anticipos de fondos cuando surge un problema en el extranjero. Son prestaciones muy útiles que, en demasiadas ocasiones, pasan completamente desapercibidas hasta que ya es demasiado tarde.
También sucede con los seguros de salud privados. En nuestro país, 12,8 millones de personas (aproximadamente uno de cada cuatro españoles) cuentan con una póliza sanitaria privada. Muchas de ellas incluyen asistencia en viaje para desplazamientos de corta duración, aunque buena parte de sus asegurados no lo sabe.
Dependiendo de la compañía y de la modalidad contratada, estas pólizas pueden cubrir gastos médicos y hospitalarios en el extranjero, repatriación sanitaria, desplazamiento de un familiar en caso de ingreso o incluso urgencias odontológicas. Sin embargo, los importes asegurados varían considerablemente entre productos, por lo que es importante comprobar si resultan adecuados para el país que se va a visitar.
Naturalmente, no todas las pólizas ofrecen las mismas garantías. Las coberturas, los límites económicos y las exclusiones cambian entre aseguradoras e incluso entre productos de una misma compañía. Un seguro suficiente para unas vacaciones por Europa puede resultar claramente insuficiente para un viaje a países donde la asistencia sanitaria tiene un coste muy elevado. Por eso, conocer lo que ya tenemos no significa renunciar a contratar un seguro de viaje, sino decidir con criterio cuándo es realmente necesario ampliar la protección.
Decenas de millones de pólizas en España que pueden incorporar algún tipo de asistencia en viaje
Si sumamos únicamente estos tres grandes grupos —tarjetas de crédito premium, seguros de decesos y seguros de salud privados—, hablamos de decenas de millones de pólizas en España que pueden incorporar algún tipo de asistencia en viaje. La paradoja es que muchas de esas coberturas permanecen infrautilizadas simplemente porque sus titulares desconocen que existen.
En este contexto, el papel de los profesionales del seguro no debería limitarse a ayudar a contratar una póliza. También consiste en explicar qué cubre, qué no y cuándo merece la pena contratar una protección adicional. Un consumidor bien informado evita duplicidades, aprovecha mejor los seguros que ya paga y toma decisiones más acertadas.
Antes de salir de vacaciones, merece la pena dedicar unos minutos a revisar las condiciones de la tarjeta bancaria, del seguro de salud o del seguro de decesos. Puede que descubramos que ya contamos con una protección suficiente para nuestro viaje.
Porque viajar protegido no consiste en tener más seguros. Consiste en conocer bien los que ya tenemos y ampliar esa protección solo cuando realmente sea necesario. Ese pequeño gesto puede marcar la diferencia entre resolver un imprevisto con tranquilidad o convertir unas vacaciones en un problema inesperado.