Carlos Romera, CEO de Real Cober, analiza el papel del seguro tras la extinción de un incendio forestal

Carlos Romera, CEO de Real Cober, analiza el papel del seguro tras la extinción de un incendio forestal

Carlos Romera, CEO de Real Cober, analiza el papel del seguro tras la extinción de un incendio forestal y explica la importancia de contar con coberturas adecuadas para afrontar la recuperación de viviendas y bienes afectados.


El drama visible y el problema oculto de los incendios forestales

Cada verano las imágenes vuelven a repetirse. Miles de hectáreas calcinadas, viviendas arrasadas, explotaciones agrícolas devastadas y familias que, en cuestión de horas, ven desaparecer el patrimonio construido durante toda una vida. Pero el problema, lejos de remitir, va en aumento.

Solo en 2025 el fuego arrasó 354.793 hectáreas, convirtiéndose en el peor año de incendios forestales de las últimas tres décadas. Además, se registraron 63 grandes incendios, que son aquellos que superan las 500 hectáreas quemadas.

Es imposible permanecer indiferente ante ese sufrimiento. Sin embargo, quienes trabajamos en el sector asegurador sabemos que existe un segundo drama, mucho menos visible, que comienza cuando las llamas ya se han apagado. Es el momento en el que muchas familias descubren que recuperar lo perdido será mucho más complicado de lo que imaginaban.

El Consorcio de Compensación de Seguros y los incendios forestales

En esos primeros días suele aparecer una pregunta que se repite con frecuencia: «¿El Consorcio de Compensación de Seguros se hará cargo de los daños?»

La respuesta sorprende a muchas personas: no. Los incendios forestales no tienen la consideración de riesgo extraordinario y, por tanto, no están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros, como sí ocurre con otros fenómenos como las inundaciones extraordinarias, los terremotos o las erupciones volcánicas.

Se trata, probablemente, de una de las falsas creencias más extendidas entre los ciudadanos. Existe la percepción de que, cuando se produce un gran desastre natural, siempre existe una red pública que responderá automáticamente. Pero en el caso de los incendios forestales no es así.

La importancia del seguro privado ante un incendio forestal

La protección depende, en la mayoría de los casos, de que el afectado disponga de una póliza privada que cubra este riesgo, ya sea un seguro de hogar, un seguro para comunidades o un seguro agrario.

Y aquí aparece otro error habitual: pensar que el problema se resuelve simplemente por tener un seguro contratado. Desde mi experiencia, el mayor riesgo al que se enfrentan muchas familias no es la ausencia de seguro, sino el infraseguro.

El infraseguro: un problema más frecuente de lo que parece

Es una situación mucho más frecuente de lo que parece. Durante años se contrata una póliza y apenas vuelve a revisarse. La vivienda se reforma, aumentan los costes de construcción, cambia el valor de los bienes asegurados, pero el capital declarado permanece prácticamente igual. Hasta que llega un siniestro de gran magnitud.

Cuando un incendio destruye completamente una vivienda o una nave industrial, hablamos de pérdidas totales. Si el capital asegurado no refleja el coste real de reconstrucción, la indemnización puede resultar insuficiente para devolver al propietario a la situación en la que se encontraba antes del siniestro.

En ese momento aparece la denominada regla proporcional, y el seguro que parecía suficiente deja de serlo.

Por eso siempre insisto en que no basta con tener una póliza. Es igual de importante que las coberturas y los capitales estén correctamente dimensionados y actualizados.

La dificultad de reclamar al responsable del incendio

También es habitual escuchar que, si el incendio ha sido provocado por una persona, siempre será posible reclamarle los daños.

Jurídicamente, esa posibilidad existe, pero la realidad suele ser bastante más compleja. Identificar al responsable de un incendio forestal no siempre resulta sencillo y, cuando finalmente se localiza, tampoco existe la garantía de que pueda hacer frente a una indemnización de semejante magnitud.

Confiar toda la recuperación del patrimonio a esa reclamación supone, en muchas ocasiones, depositar demasiadas expectativas en un escenario poco probable.

Las ayudas públicas no sustituyen al seguro

Por supuesto, existen situaciones en las que las administraciones aprueban ayudas extraordinarias para paliar las consecuencias de una catástrofe.

Son medidas necesarias y muy valiosas para muchas familias. Pero conviene recordar que esas ayudas no sustituyen el papel del seguro ni garantizan la recuperación íntegra del patrimonio perdido.

La prevención también pasa por revisar las pólizas

Los datos de los últimos años evidencian que los incendios forestales han dejado de ser un episodio excepcional para convertirse en un riesgo cada vez más recurrente.

En un contexto marcado por el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de fenómenos extremos, revisar nuestras pólizas debería formar parte de la prevención, igual que limpiar una parcela o mantener un cortafuegos.

El seguro como herramienta de recuperación

El seguro no puede evitar que se produzca un incendio. Tampoco puede compensar el valor emocional de una vivienda, de unos recuerdos o de una explotación familiar construida durante décadas.

Pero sí puede marcar una diferencia enorme en la capacidad de recuperación de quienes lo han perdido todo. Y esa diferencia no depende únicamente de tener una póliza; depende, sobre todo, de haber contratado la protección adecuada antes de que sea demasiado tarde.

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