El VI Barómetro del Consumidor Sénior desmonta los principales mitos sobre el envejecimiento en España

El VI Barómetro del Consumidor Sénior desmonta los principales mitos sobre el envejecimiento en España

El VI Barómetro del Consumidor Sénior elaborado por Fundación Mapfre demuestra que la población mayor de 55 años mantiene una actitud proactiva ante su bienestar, desmintiendo mitos sobre el sedentarismo y la dependencia sanitaria.


Para una parte importante de la población sénior (mayores de 55 años), el cuidado personal no es únicamente un propósito estacional, sino una práctica incorporada a su vida cotidiana. Así lo refleja el ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, cuyos datos desmontan algunos de los principales mitos asociados al envejecimiento, como el sedentarismo, el desinterés por el bienestar o el uso constante de los servicios sanitarios.

Mito 1. Los sénior no cuidan su salud

Existe la falsa creencia de que las personas mayores de 55 años descuidan su bienestar físico. Sin embargo, el ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’ demuestra lo contrario: el 75% cuida su alimentación y una parte importante mantiene hábitos saludables de forma constante.

La mitad realiza chequeos médicos preventivos (53%), evita el consumo de alcohol y tabaco (53%) y respeta las horas de sueño (50%), lo que refleja una actitud preventiva hacia la salud, orientada no solo a tratar enfermedades, sino a anticiparse a ellas.

Además, a medida que avanza la edad, aumenta el porcentaje de sénior que realizan estas acciones positivas para cuidarse.

De esta forma, se observa cómo los mayores de 55 años son cada vez más conscientes de la importancia de mantener una buena salud para disfrutar de una mayor calidad de vida y de un envejecimiento saludable.

Mito 2. Van constantemente al médico

Los datos cuestionan la idea de que los sénior acuden con mucha frecuencia al médico, ya que un 81% visita centros sanitarios menos de una vez al mes, lo que indica un uso relativamente bajo de los servicios sanitarios.

Solamente el 1% acude todas las semanas. De hecho, aunque la frecuencia de las visitas médicas aumente a partir de los 70 años, la mayoría sigue acudiendo con poca frecuencia: un 75% lo hace menos de una vez al mes.

Mito 3. Los mayores de 55 años son sedentarios

El sedentarismo es uno de los estereotipos más extendidos sobre el envejecimiento. Sin embargo, el estudio muestra que cerca de 6 de cada 10 sénior realizan ejercicio físico de forma habitual (57%).

Un dato especialmente relevante, teniendo en cuenta que el envejecimiento activo es una estrategia para mejorar la calidad y la esperanza de vida (con “buena salud”) en las personas adultas y mayores.

Y es que, a medida que avanza la edad, la actividad física actúa como factor de protección y mantenimiento de la salud, el bienestar y la calidad de vida, tal y como indica la guía ‘Vida activa, longevidad sana’. Guía sobre deporte y envejecimiento activo’ del Centro de Investigación Ageingnomics.

Mito 4. El bienestar emocional empeora con la edad

La constatación de que los mayores de 55 años prestan menos atención a su bienestar emocional alimenta la creencia errónea de que la felicidad disminuye con la edad. Sin embargo, los datos del ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’ apuntan en otra dirección: el 79% se declara bastante o muy feliz.

Una percepción positiva que, incluso, mejora con los años. A ello se suma que 4 de cada 10 (38%) aseguran cuidar su salud emocional de forma activa y consciente, un porcentaje que se eleva al 43% entre los 60 y los 64 años.

Además, la mayoría participa en actividades sociales (53%) y culturales (72%), lo que contribuye a reforzar su bienestar mental y emocional.

Mito 5. Apenas utilizan la tecnología para cuidarse

Se suele pensar que los mayores están alejados de la tecnología, especialmente en temas de salud. Sin embargo, el ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’ revela que cada vez más, los mayores de 55 años emplean herramientas digitales relacionadas con la salud, como la telemedicina (28%).

Esta cifra se incrementa 3 puntos porcentuales en comparación con la edición anterior del informe, lo que refleja un avance progresivo en el acceso a estas tecnologías.

No obstante, de los sénior que utilizan estas herramientas, el 67,8% lo hace de forma ocasional, lo que indica que aún no forman parte de los hábitos cotidianos de salud.

En este sentido, Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics, indica que “los datos muestran una tendencia clara hacia la digitalización de la salud en la población sénior, pero evidencian que el reto no es solo aumentar el acceso, sino fomentar un uso más frecuente, autónomo y confiado”.

Un nuevo paradigma: vivir más y mejor

Actualmente, los sénior viven una realidad mucho más positiva y alejada de los estereotipos tradicionales. Lejos de ser un colectivo pasivo, los mayores de 55 años muestran una actitud proactiva hacia su bienestar, incorporando hábitos saludables, tomando decisiones conscientes sobre su seguridad y adaptándose —aunque de forma progresiva— a los avances tecnológicos.

Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre

“El envejecimiento saludable se ha convertido en uno de los objetivos vitales más relevantes para una población cada vez más longeva. En este sentido, el final del verano y la vuelta a la rutina pueden ser una buena oportunidad para revisar nuestros hábitos y reforzar el cuidado de la salud. No se trata solo de vivir más años, sino de hacerlo con calidad de vida, autonomía y bienestar físico y mental. Si bien persisten ciertos retos, como una mayor integración de la salud emocional o el uso más frecuente de herramientas digitales, la tendencia general apunta hacia un envejecimiento activo, autónomo y cada vez más conectado con las nuevas dinámicas sociales y sanitarias”.

Este cambio de paradigma no solo redefine el papel de la economía sénior en la sociedad, sino que también invita a instituciones, empresas y al conjunto de la ciudadanía a acompañar y reforzar esta evolución, impulsando iniciativas que favorezcan su calidad de vida, su inclusión digital y su bienestar integral.

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