Del arte clásico a la crioterapia: así cambia el lujo de las mansiones según la generación

Arte, coches de colección, crioterapia, gaming y wellness transforman el contenido asegurable de las viviendas de ultra lujo en España.

Las preferencias de los grandes patrimonios están transformando el contenido asegurable de las viviendas prime: del arte y las antigüedades de los Baby Boomers a los espacios de bienestar, tecnología y conectividad de Millennials y Generación Z.

El lujo también cambia de generación

El concepto de lujo residencial está experimentando una profunda transformación. Las mansiones de ultra lujo en España ya no responden a un único patrón de diseño y equipamiento, sino que incorporan elementos muy diferentes en función de la generación de sus propietarios.

Así lo recoge el Informe del Mercado de la Vivienda de Lujo en España 2026, encargado por Hiscox a Catella, que analiza cómo evoluciona el denominado contenido asegurable de las viviendas prime.

El cambio tiene una dimensión económica relevante. En 2024, los ultrarricos destinaron a escala global 110.000 millones de euros a bienes personales de lujo, arte y mobiliario de diseño, categorías que concentran una parte significativa del patrimonio que puede encontrarse dentro de estas viviendas.

El resultado es una radiografía generacional en la que conviven colecciones de arte y antigüedades con cámaras de crioterapia, simuladores deportivos, salas de gaming y tecnología aplicada al bienestar.

Baby Boomers: arte, antigüedades y patrimonio

Los Baby Boomers representan el 44,5% de los grandes patrimonios mundiales y mantienen una concepción más clásica del lujo residencial.

En sus viviendas predominan las colecciones de arte clásico, obras de los old masters, joyas heredadas —con especial presencia del estilo Art Decó— y coches de colección.

La vivienda se convierte en buena medida en un espacio de exhibición del patrimonio. Las grandes bodegas diseñadas para mostrar las colecciones, las bibliotecas formales con primeras ediciones y las antigüedades firmadas forman parte de este concepto de lujo entendido como legado.

Para este perfil, por tanto, una parte importante del valor asegurable continúa concentrándose en bienes de elevado valor unitario y fuerte componente patrimonial, como obras de arte, joyas, piezas históricas o vehículos de colección.

Generación X: cuando el coche entra en el salón

La Generación X concentra el 25% de las grandes fortunas y representa un perfil intermedio entre la concepción tradicional del lujo y las nuevas fórmulas vinculadas al ocio y la tecnología.

Una de las expresiones más llamativas de esta tendencia es la integración de los vehículos en los propios espacios de la vivienda. Algunas mansiones incorporan ascensores para coches de alto rendimiento, que permiten exhibirlos dentro del salón como si fueran piezas de una colección.

El entretenimiento adquiere también mayor protagonismo. Las viviendas de este grupo incorporan salas de cine, gimnasios de última generación y simuladores avanzados de golf o esquí, junto con colecciones de arte contemporáneo.

El resultado es una combinación de patrimonio, diseño, automóvil y ocio tecnológico que amplía considerablemente el abanico de bienes y equipamientos que pueden formar parte del contenido asegurable de una vivienda prime.

Millennials y Gen Z: el lujo se traslada al bienestar

El mayor cambio llega con las generaciones más jóvenes. Millennials y Generación Z representan actualmente el 8,1% de los ultrarricos, pero están introduciendo una nueva concepción del lujo residencial.

El foco deja de estar tanto en la acumulación y exhibición de patrimonio para trasladarse hacia el bienestar físico y mental, la longevidad y la conectividad digital.

Las viviendas incorporan auténticos espacios privados de wellness, con cámaras de crioterapia, piscinas de hielo y cámaras hiperbáricas. A ello se suman equipamientos tecnológicos orientados al entretenimiento y la conectividad.

Las salas de gaming insonorizadas y preparadas para el streaming profesional son otro de los elementos que ganan presencia, mientras que los garajes incorporan vehículos eléctricos de ultra lujo.

También cambia la percepción del valor de los bienes personales. Los vestidores tradicionales evolucionan hacia sistemas de almacenamiento altamente organizados para moda de colección, sneakers y bolsos de edición limitada, piezas que pueden alcanzar un valor patrimonial comparable al que tradicionalmente se asociaba a determinados objetos de arte.

Un nuevo mapa para el seguro de hogar

Esta evolución está modificando la composición del patrimonio que debe proteger el seguro especializado en viviendas de alta gama.

Eva Peribáñez, directora de Arte y Clientes Privados de Hiscox España, destaca que los cambios generacionales alteran “por completo la radiografía del contenido asegurable” de estas viviendas. Si tradicionalmente el valor se concentraba en arte clásico, joyas y antigüedades, explica, las nuevas generaciones incorporan colecciones de zapatillas, simuladores y equipamientos vinculados al bienestar y la longevidad.

Para la aseguradora especializada, esta diversificación obliga a adaptar la protección a un patrimonio cada vez más heterogéneo, en el que el concepto de riqueza ya no se limita a los activos tradicionales.

La vivienda de ultra lujo se convierte así en un reflejo de la evolución de las preferencias patrimoniales: el museo privado de los Baby Boomers convive con el espacio de ocio de la Generación X y con el centro de bienestar hiperconectado de las generaciones más jóvenes.

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