
El informe ‘Seguridad en edificios y viviendas’ de Grupo Mutua Propietarios revela carencias en la preparación de los hogares frente a fenómenos extremos e incendios. Aunque los españoles valoran la seguridad de sus inmuebles con un 6,49 sobre 10, solo el 39% estaría dispuesto a invertir en mejorarla.
La preparación de los hogares españoles ante los fenómenos meteorológicos extremos y los incendios presenta importantes deficiencias. Solo el 34% de la población sabría cómo actuar ante una inundación, el 32% ante fuertes vientos y el 46% en caso de incendio, según el informe ‘Seguridad en edificios y viviendas’, elaborado por Grupo Mutua Propietarios.
El estudio, presentado el 27 de octubre de 2026, analiza el grado de preparación de los edificios residenciales y el conocimiento de sus habitantes para afrontar situaciones de riesgo. Sus conclusiones reflejan una brecha entre la preocupación por la seguridad y la adopción de medidas preventivas, en un contexto marcado por el incremento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos.
El 10% de los españoles afirma haber tenido una experiencia cercana a un incendio y el 14% con inundaciones o temporales. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE citados en el informe, estos fenómenos han provocado daños en las viviendas del 9,2% de la población.
Los edificios no están suficientemente preparados ante los riesgos
Los españoles puntúan con un 5,99 sobre 10 la preparación de sus inmuebles ante una posible inundación. En el caso de los incendios, la valoración desciende hasta el 5,88.
Entre las medidas de prevención frente a lluvias intensas, el 72% de los edificios dispone de sistemas de drenaje y el 63% cuenta con una sujeción adecuada de elementos exteriores, como los toldos. Además, la mitad de los inmuebles tiene ventanas y puertas reforzadas.
Sin embargo, otras soluciones están menos extendidas: únicamente el 21% de los edificios dispone de sistemas de bombeo de agua, que pueden contribuir a gestionar las acumulaciones de agua en determinadas circunstancias.
José Luis Marín de Alcaraz, subdirector general de Operaciones de Grupo Mutua Propietarios, advierte de que la seguridad residencial no depende exclusivamente de las características constructivas. «La seguridad de nuestros hogares no depende únicamente de las características constructivas de los edificios, sino también de nuestra capacidad para anticiparnos a los riesgos y saber cómo actuar cuando se produce una emergencia», señala.
La protección contra incendios se concentra en las zonas comunes
El informe detecta diferencias importantes entre los sistemas de protección instalados en las comunidades de propietarios y los disponibles dentro de las viviendas, donde suelen iniciarse los incendios.
El 74% de los edificios cuenta con extintores, pero solo el 37% dispone de escaleras de emergencia señalizadas y el 24% tiene detectores de humo.
En el interior de los hogares, la protección es menor: el 47% dispone de extintores, el 18% cuenta con detectores de humo y apenas el 6% tiene instalados rociadores automáticos.
El equipamiento también varía según las características de los inmuebles. Los extintores están presentes en el 84% de los edificios con más de 50 vecinos y en el 92% de las construcciones posteriores a 2011.
A estas carencias se suma la falta de conocimientos prácticos. Solo el 53% de los españoles afirma saber utilizar un extintor; el 40% tiene una idea general de cómo hacerlo y el 7% reconoce que no sabría qué hacer.
La preocupación por los siniestros no se traduce en prevención
La información sobre las consecuencias de los fenómenos extremos influye en la percepción del riesgo, incluso entre quienes no han vivido una experiencia cercana. En el caso de las inundaciones, el 86% de los españoles afirma no haber tenido una experiencia de este tipo, aunque un 24% manifiesta una elevada preocupación ante la posibilidad de sufrir una.
El temor a los incendios es aún mayor: el 55% de la población expresa preocupación por la posibilidad de sufrir uno. Este porcentaje aumenta hasta el 64% entre quienes residen en edificios de grandes dimensiones.
Pese a esta inquietud, la disposición a invertir en seguridad sigue siendo limitada. Los españoles valoran la seguridad de sus inmuebles con una puntuación media de 6,49 sobre 10, pero solo el 39% estaría dispuesto a destinar dinero a mejorar la protección de su vivienda o edificio.
Marín de Alcaraz defiende la necesidad de pasar de una cultura reactiva a otra basada en la anticipación. «En un contexto donde el cambio climático incrementa nuestra exposición a situaciones de riesgo, tenemos que avanzar desde una cultura de reacción ante los siniestros hacia otra basada en la anticipación», concluye.
El informe pone así el foco en la importancia de identificar las vulnerabilidades de los edificios, mantener adecuadamente sus instalaciones y preparar a los residentes para responder ante una emergencia.