¿Afecta el cambio de hora a la salud?

La noche del 28 al 29 de marzo se producirá el cambio de hora para adaptarnos al horario de verano, algo que puede afectar a nuestra salud.

En la madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo, España realizará el habitual cambio al horario de verano. A las 2:00 de la madrugada, los relojes se adelantarán una hora (en Canarias será a la 1:00), un ajuste aparentemente simple que, sin embargo, puede tener efectos relevantes en la salud.

Según explican los expertos de noVadiet, este cambio horario altera los ritmos circadianos, es decir, el reloj biológico que regula funciones esenciales como el sueño, la producción hormonal o los niveles de energía. De hecho, tres de cada cuatro personas afirman notar efectos negativos en los días posteriores, con síntomas similares al jet lag.

Principales efectos del cambio de hora en la salud

El impacto del cambio de hora en el organismo se debe principalmente al desajuste del reloj biológico. Estos son los síntomas más habituales:

Alteración del sueño

Uno de los efectos más inmediatos es la dificultad para dormir. El organismo necesita varios días para reajustar la producción de melatonina, la hormona que regula el descanso. Esto puede provocar insomnio, despertares nocturnos o un sueño menos reparador.

Cansancio y fatiga

La falta de descanso se traduce en menor energía durante el día. Es habitual sentir somnolencia, cansancio persistente y una reducción de la vitalidad, tanto en el trabajo como en la actividad física.

Problemas de concentración

El cerebro también se ve afectado por este desajuste. Durante los primeros días, pueden aparecer dificultades para concentrarse, menor rendimiento mental o problemas de memoria.

Cambios en el estado de ánimo

El descanso y el equilibrio emocional están estrechamente relacionados. Por ello, el cambio de hora puede provocar irritabilidad, apatía o menor motivación de forma temporal.

Alteraciones metabólicas

El cambio en los ritmos circadianos también puede afectar al apetito, la digestión y los hábitos diarios, generando cierto desequilibrio en el organismo.

Cómo adaptarse mejor al cambio de hora

Aunque el cuerpo suele adaptarse de forma natural en pocos días, los expertos recomiendan seguir una serie de pautas para minimizar los efectos del cambio de hora:

  • Ajustar gradualmente el horario de sueño: adelantar la hora de acostarse entre 15 y 30 minutos los días previos facilita la adaptación.
  • Cuidar la higiene del sueño: evitar pantallas y estimulantes antes de dormir, así como mantener rutinas regulares.
  • Aprovechar la luz natural: la exposición al sol ayuda a regular el reloj biológico.
  • Mantener horarios regulares de comida: favorece el equilibrio metabólico y los niveles de energía.
  • Realizar ejercicio moderado: caminar o practicar actividades suaves mejora el descanso.
  • Apoyarse en suplementos: productos como la jalea real o multivitamínicos pueden contribuir a mantener la vitalidad.

Sonia Clavería, médica de familia del departamento técnico de noVadiet, señala que “el cambio horario puede generar un pequeño desajuste en el reloj biológico, especialmente en personas con rutinas muy estructuradas, niños y ancianos”. No obstante, subraya que el organismo “recupera su equilibrio de forma natural en pocos días”, especialmente si se mantienen hábitos saludables.

Un impacto temporal, pero generalizado

Aunque el cambio de hora no supone un riesgo grave para la salud, sí tiene un impacto generalizado en la población. La clave está en anticiparse y facilitar la adaptación del organismo para reducir sus efectos y mantener el bienestar en los días posteriores al ajuste horario.

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