Charles Taylor impulsa el debate sobre IA en siniestros: “Romper el modelo o quedarse fuera”

Charles Taylor participó en la Semana del Sdeguro con una sesión que volvió a situar la innovación tecnológica en el centro del debate.

En el marco de la Semana del Seguro 2026, Charles Taylor participó por tercer año consecutivo con una sesión que volvió a situar la innovación tecnológica en el centro del debate sectorial. Bajo el título “Romper el modelo o quedarse fuera”, la compañía analizó los desafíos y oportunidades que plantea la Inteligencia Artificial (IA) en la gestión de siniestros, desde una perspectiva técnica, operativa y jurídica.

La sesión fue moderada por Raúl Fernández Villota, responsable de Desarrollo de Negocio para Iberia de Charles Taylor InsureTech, y estructurada en cuatro bloques: la situación real del sector, la implementación efectiva de la IA, los riesgos asociados —la denominada “cara B”— y las decisiones estratégicas necesarias para mantener la competitividad.

Un sector aún condicionado por los sistemas legacy

Durante la jornada se compartieron datos de un estudio reciente de Celent que reflejan el estado actual de adopción tecnológica: el 48% de las aseguradoras ya cuenta con proyectos de IA generativa en producción, pero solo un 7% dispone de agentes de IA plenamente operativos. Además, el 55% de las compañías destina menos del 5% de su presupuesto tecnológico a iniciativas de IA, mientras que hasta el 70% del gasto en IT sigue orientado al mantenimiento de sistemas heredados.

En este contexto, el 74% de las entidades continúa operando con infraestructuras legacy que limitan la agilidad, lo que se traduce en un time-to-market superior a nueve meses para el lanzamiento de nuevos productos.

IA como apoyo, no sustitución

Desde la vertiente operativa, Ágatha Alonso, directora Técnica Global de Charles Taylor Assistance, explicó que la IA lleva años automatizando procesos en asistencia médica, principalmente en tareas repetitivas que permiten optimizar costes y liberar recursos para funciones de mayor valor añadido.

En el ámbito de los siniestros complejos, Andrew Jackson, director de Líneas Especiales de Charles Taylor Adjusting, destacó la capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de datos —incluyendo imágenes satelitales o información de redes sociales— especialmente en escenarios de catástrofes o conflictos. No obstante, subrayó que la decisión final debe recaer siempre en un profesional, preservando el juicio técnico humano.

Barreras culturales y regulatorias

Manuel Parma, director de IA, Plataformas de Seguros y Automatización de QA en Charles Taylor InsureTech, señaló que el principal freno al avance no es tecnológico, sino cultural y regulatorio. El temor a la normativa y el desconocimiento técnico llevan a muchas organizaciones a limitar su capacidad de exploración, especialmente en soluciones avanzadas como los agentes autónomos.

Desde una perspectiva estratégica, Noelia Moreno, consultora independiente y profesora del Máster en Dirección Aseguradora Profesional (ICEA), insistió en que la IA debe integrarse dentro de una visión organizativa global, alineada con el modelo de datos, la gestión de riesgos y la cultura corporativa. La clave, apuntó, es diseñar pensando en producción y no únicamente en pilotos experimentales.

El enfoque jurídico estuvo representado por Pablo de la Fuente, de CMS Albiñana & Suárez de Lezo, quien advirtió que el marco regulatorio europeo —incluyendo la normativa de Protección de Datos y el Reglamento de IA— puede actuar como freno en comparación con entornos como el Reino Unido, donde la regulación favorece una adopción más dinámica bajo supervisión humana.

Charles Taylor muestra la “cara B” de la IA

Uno de los puntos más debatidos fue el riesgo de amplificar errores a gran escala, las posibles “alucinaciones” de los modelos generativos y el fraude potenciado por tecnología. El consenso fue claro: la IA es un multiplicador, pero exige gobernanza sólida, datos fiables y supervisión experta.

La conclusión compartida por los panelistas fue contundente: la IA se consolidará como un copiloto cada vez más sofisticado en la gestión de siniestros, pero el piloto seguirá siendo humano. La verdadera ventaja competitiva no radicará solo en adoptar tecnología, sino en integrarla estratégicamente sin romper el equilibrio entre eficiencia, ética y criterio profesional.

También te puede interesar: