
La ciberseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los conductores en España. Así lo refleja el primer estudio sobre ciberseguridad aplicada al vehículo elaborado por el Real Automóvil Club de España (RACE), que revela que el 84,5% de los automovilistas teme ser víctima de un ciberdelito relacionado con su coche.
El informe, basado en la opinión de cerca de 1.000 conductores, pone de manifiesto un cambio significativo en la percepción del riesgo en la movilidad. La creciente digitalización del automóvil —con conectividad, aplicaciones móviles, sistemas remotos y gestión de datos— está introduciendo nuevas amenazas más allá de los tradicionales accidentes o averías.
Uno de los escenarios que genera mayor inquietud es el denominado “secuestro digital” del vehículo. En concreto, el 87,4% de los conductores muestra preocupación ante la posibilidad de que un hacker bloquee su coche a distancia y exija un rescate para reactivarlo, mientras que tres de cada cuatro encuestados se declaran preocupados en distintos niveles ante esta situación.
El impacto económico de este tipo de ataques es otro de los factores clave. El 87,1% de los conductores teme el coste de reparar el software del vehículo en caso de verse afectado por un virus o bloqueo, lo que evidencia la incertidumbre sobre cómo afrontar este tipo de incidencias.
Aunque se trata de un fenómeno aún emergente, el estudio confirma que ya tiene impacto real. Un 3,4% de los encuestados afirma haber sido víctima de un ciberdelito relacionado con su coche o conocer a alguien que lo ha sido, lo que refuerza la percepción de que este riesgo ha dejado de ser hipotético.
RACE destaca la falta de conocimiento sobre estos ciberdelitos
El análisis también pone de relieve un importante déficit de conocimiento entre los conductores. El 67,3% desconoce que un vehículo puede ser vulnerado a través del teléfono móvil, incluso en modelos no conectados, y el 69,7% no es consciente de la vulnerabilidad de los sistemas de apertura sin llave frente a ataques con inhibidores, una técnica habitual en el robo de vehículos.
En conjunto, los resultados evidencian que la evolución tecnológica del automóvil está redefiniendo el concepto de riesgo en la movilidad. La incorporación de sistemas digitales amplía las capacidades del vehículo, pero también abre la puerta a nuevas vulnerabilidades que exigen un enfoque más avanzado en materia de protección y prevención.