
La cuesta de enero refleja la falta de planificación financiera; revisar gastos y deudas permite afrontar el mes con mayor control de la economía doméstica. Evitar soluciones rápidas como aplazar pagos o usar tarjetas de crédito requiere un enfoque estratégico del ahorro y las finanzas personales.
“La cuesta de enero no aparece de repente”, explica Manuel Alonso, director comercial de OVB España. “Es la consecuencia de no haber previsto gastos que sabíamos que iban a llegar. Enero simplemente nos obliga a mirar de frente las cifras”.
Enero se ha vuelto especialmente exigente
El aumento del coste de la vida, la energía más cara y unos tipos de interés más altos han reducido el margen de muchas economías domésticas. Aun así, incluso en este contexto, la diferencia entre vivir enero con tensión o con calma no suele estar solo en los ingresos, sino en la planificación.
Uno de los errores más habituales es intentar “sobrevivir” a enero con soluciones rápidas: gastar lo mínimo durante unas semanas, aplazar pagos o recurrir a la tarjeta de crédito. “Apretar el cinturón sin un plan solo sirve para ganar tiempo”, señala Alonso. “Si no cambias la forma de organizar tu dinero, el problema vuelve en febrero o en marzo”.
Oportunidad para parar y revisar
Desde el punto de vista financiero, enero no debería vivirse como un mes de penitencia, sino como una oportunidad para parar y revisar. Es un buen momento para mirar las cuentas con algo más de perspectiva, no solo pensando en el mes que entra, sino en el conjunto del año. “Muchas veces no es un gran gasto el que desajusta el presupuesto, sino la acumulación de pequeños pagos que se repiten casi sin darnos cuenta”, explica Alonso. Suscripciones olvidadas, servicios que ya no se utilizan, seguros que nunca se han revisado o cuotas asumidas en otra etapa vital pueden estar pesando más de lo que parece.
La cuesta de enero también tiene un componente emocional
Durante las fiestas se gasta más por presión social, por ilusión o por inercia y no siempre con criterio. Enero, en cambio, devuelve la realidad. “El dinero no es solo números, también es emoción”, explica Alonso. “Si no entendemos por qué gastamos cómo gastamos, es difícil que un presupuesto funcione de verdad”.
Afrontar la cuesta de enero con criterio requiere cambiar la forma de plantear la gestión del dinero. No se trata de reducir gastos de manera puntual, sino de organizar las finanzas con una visión anual. Identificar gastos previsibles, distribuirlos a lo largo del año y considerar el ahorro como una partida fija del presupuesto permite evitar tensiones recurrentes. Como señala Manuel Alonso, “el ahorro no es lo que queda al final de mes, sino una decisión que debe tomarse desde el inicio”.
Revisar deudas
Especialmente aquellas que generan más intereses. En muchos hogares, pequeños créditos o pagos aplazados se acumulan sin una estrategia clara. “Cuando el crédito se usa para tapar desequilibrios, deja de ser una solución y se convierte en un problema”, advierte Alonso.
Lejos de ser un mes incómodo, enero puede convertirse en una oportunidad. Es el inicio del año y, por tanto, un momento razonable para redefinir prioridades financieras, ajustar objetivos realistas y revisar hábitos. “No se trata de hacerlo todo perfecto, sino de introducir pequeños cambios que se mantengan en el tiempo”, explica Alonso.
Para muchas personas, además, enero es un buen momento para pedir ayuda. No todo el mundo tiene que saber de finanzas, pero sí necesita una planificación básica que aporte orden y perspectiva. “Contar con asesoramiento no es delegar decisiones, es tomar mejores decisiones”, señala Alonso. “Aporta claridad y reduce la sensación de incertidumbre”.
La verdadera diferencia no está en cuánto se gasta en Navidad, sino en cómo se llega a enero. Cuando hay previsión, el mes deja de ser una cuesta y pasa a ser simplemente el comienzo del año. “El objetivo no es eliminar la cuesta de enero”, concluye Alonso, “sino que deje de ser un problema recurrente. Y eso se consigue con constancia, claridad y decisiones que se mantengan en el tiempo”.