
El Informe Global de Riesgos de Coface analiza los principales desafíos para las empresas, como la presión en las cadenas de suministro, la financiación y la liquidez de las multinacionales.
Los líderes empresariales afrontan importantes desafíos para proteger su actividad comercial y sostener sus planes de desarrollo. Así se recoge en el último ‘Informe Global de Riesgos’ de Coface, que analiza las prioridades y estrategias de 200 grandes multinacionales de distintos sectores y regiones mundiales.
Según este estudio, basado en encuestas a directivos financieros y responsables de gestión de riesgo, las principales barreras que dificultan a estas organizaciones de gran tamaño cumplir con sus objetivos de negocio son: la presión sobre las cadenas de suministro (72 %), el acceso limitado al capital (70 %) y los retrasos o impagos por parte de los clientes (68 %). En conjunto, estos tres factores reflejan el impacto directo de la incertidumbre actual sobre la operativa, la financiación y la liquidez empresarial.
A estos frenos les siguen la alta competencia del mercado (62 %), la rotación de empleados (60 %) y los crecientes riesgos medioambientales asociados al cambio climático (59 %), que añaden presión sobre los costes y la capacidad de planificación a medio y largo plazo.
El inforome señala, además, que estos factores no suelen aparecer por separado, sino que se refuerzan mutuamente. Por ejemplo, entre las compañías que declaran problemas en la cadena de suministro, el 79 % también reporta dificultades para acceder a capital y el 75 % afirma sufrir retrasos en los pagos. En cambio, entre las empresas menos expuestas a interrupciones logísticas, estos porcentajes descienden de forma notable (45 % y 48 %, respectivamente). En la práctica, esto dibuja un patrón claro: cuando la operativa se tensiona, la financiación y los cobros también se complican.
El coste de los retrasos en los pagos
Los impagos o retrasos en el cobro de facturas, además de ser una de las principales barreras para alcanzar los objetivos de negocio, se han convertido en un freno directo para el crecimiento y la continuidad de muchas entidades. Según los datos de Coface, esta situación afecta de forma tangible a la operativa diaria de las multinacionales: el 63 % de los directivos ve alterado por este motivo su flujo de caja, el 55 % reconoce dedicar demasiado tiempo y recursos a perseguir pagos atrasados y el 53 % admite, incluso, haber tenido que aplazar sus propias obligaciones financieras con proveedores por no cobrar a tiempo.
El impacto va más allá de la tesorería
Las organizaciones consultadas señalan que los retrasos en los pagos obligan también a reducir inversiones (49 %), asumir mayores costes financieros (48 %) o tener que recurrir a préstamos (42 %). Esta última consecuencia es especialmente frecuente en sectores como transporte e infraestructuras (55 %) o en Norteamérica (56 %).
Ante este contexto, el informe subraya la importancia de que las empresas refuercen su capacidad de prevención y respuesta apoyándose en servicios de gestión integral del riesgo comercial, como la información comercial, el seguro de crédito y el recobro de deudas, para anticipar riesgos, proteger la liquidez y tomar decisiones con mayor seguridad.
Mayor rigor financiero para sostener el crecimiento
Para reforzar su resiliencia en un entorno incierto, las multinacionales de todo el mundo están reajustando sus prioridades y endureciendo sus políticas financieras y de crédito. En este sentido, el ‘Informe Global de Riesgos’ muestra que los principales objetivos empresariales pasan ahora mismo por reducir costes y mejorar la eficiencia (40 %), fortalecer la disciplina en la gestión del crédito (34 %), aumentar su cuota de mercado (32 %), mantener la estabilidad y continuidad del negocio (32 %) y mitigar el riesgo de impago del comprador (28 %).
Por regiones
En Norteamérica destaca con más fuerza que el resto el objetivo de aumentar la disciplina y la gobernanza en la gestión del crédito (48 %) y, en paralelo, una mayor ambición de crecimiento: expandirse internacionalmente (42 %) y a nivel nacional (32 %). En EMEA (Europa, Oriente Medio y África), en cambio, estas prioridades aparecen con menor intensidad y de forma más equilibrada (27 % en disciplina de crédito, 27 % en expansión internacional y 23 % en expansión nacional). Por su parte, en APAC (Asia-Pacífico) reforzar la gestión del crédito solo es importante para el 31 %, mientras que la expansión, tanto internacional como nacional, queda también en un segundo plano (14 % en ambos casos).
En este escenario, el informe concluye que la resiliencia pasa por reforzar la disciplina financiera y profesionalizar la gestión del riesgo comercial para sostener los planes de crecimiento. En un contexto de incertidumbre, la gestión del crédito y la prevención se vuelven determinantes para asegurar la continuidad y sostener la actividad.