Las empresas alertan de “cisnes negros” por la inestabilidad geopolítica y los riesgos interconectados

Las compañías de todo el mundo anticipan la posibilidad de eventos extremos e inesperados —“cisnes negros”— en un contexto de tensión.

Las compañías de todo el mundo anticipan cada vez más la posibilidad de eventos extremos e inesperados —conocidos como “cisnes negros”— en un contexto marcado por la tensión geopolítica, la digitalización y el cambio climático. Así lo refleja el Barómetro de Riesgos de Allianz, elaborado por Allianz Commercial, que analiza las principales amenazas percibidas por más de 3.000 empresas.

El estudio señala que la interrupción global de la cadena de suministro provocada por un conflicto geopolítico es el escenario de cisne negro más probable en los próximos cinco años para el 51% de las empresas. En segundo lugar se sitúa el apagón global de internet, citado por el 47% de los encuestados, lo que refleja la creciente preocupación por los riesgos cibernéticos y el impacto de la digitalización.

Riesgos específicos para España

En el caso de España, las empresas identifican riesgos similares, aunque con algunos matices. El escenario más preocupante es también una parálisis global de la cadena de suministro (58%), seguido por un apagón global de internet (50%).

En tercer lugar aparece un escenario especialmente relevante para el país: un desastre climático combinado con un fallo en la red eléctrica, citado por el 44% de los encuestados.

Este riesgo genera más inquietud en países como España, Italia o Brasil que en la media global. La creciente dependencia de infraestructuras eléctricas y tecnologías digitales aumenta la vulnerabilidad ante este tipo de eventos.

La preocupación se ha visto reforzada por el apagón que afectó el año pasado a España, Portugal y parte de Francia, que provocó importantes daños industriales y pérdidas económicas.

Según explica Rafael Rioboo, las empresas están cada vez más atentas a este tipo de amenazas.

“En España vemos una creciente preocupación por riesgos como la interrupción de la cadena de suministro, un apagón prolongado —eléctrico o de internet— o los eventos climáticos extremos”, señala. También destaca el creciente interés por los riesgos asociados a las baterías de litio, especialmente ante el aumento de su uso en movilidad eléctrica y almacenamiento energético.

La geopolítica, principal detonante

El contexto internacional actual es uno de los factores clave que explican la preocupación empresarial. Conflictos regionales, tensiones comerciales o medidas proteccionistas están aumentando la incertidumbre en las cadenas globales de suministro.

Según estimaciones de Allianz Research, una interrupción global del comercio comparable a la generada por la guerra en Ucrania podría provocar pérdidas acumuladas de hasta 1,5 billones de dólares en el PIB mundial en dos años.

Además, otros riesgos asociados a la inestabilidad política también figuran entre los posibles detonantes de eventos extremos, como disturbios sociales o crisis financieras. De hecho, el colapso repentino de una gran institución financiera o una crisis de deuda soberana ocupa el tercer lugar entre los posibles escenarios de cisne negro.

Interdependencia global y mayor vulnerabilidad

El informe subraya que la creciente interconectividad entre las cadenas de suministro físicas y digitales está aumentando la vulnerabilidad de las empresas ante eventos inesperados.

La concentración de actividades económicas en sectores clave —como inteligencia artificial, semiconductores o minerales críticos— implica que una interrupción en un punto concreto puede generar efectos en cascada en toda la economía global.

Para Thomas Lillelund, esta situación obliga a las compañías a reforzar sus estrategias de resiliencia. “Aunque los eventos de cisne negro no se consideran inmediatamente probables, cada vez se perciben como más plausibles. Las empresas deben redoblar esfuerzos en resiliencia y gestión integrada de riesgos”, señala.

Diferencias según el tamaño de la empresa

El informe también revela diferencias en la percepción del riesgo según el tamaño de las compañías.

Las grandes y medianas empresas consideran que el mayor peligro es una parálisis de la cadena de suministro por un conflicto geopolítico, mientras que las empresas pequeñas sitúan en primer lugar el riesgo de un apagón global de internet.

En cambio, las grandes corporaciones muestran mayor preocupación por eventos climáticos extremos combinados con fallos eléctricos, como olas de calor que desencadenen incendios y apagones.

Según Michael Bruch, las empresas nunca pueden estar completamente preparadas para estos eventos, pero sí pueden mejorar su capacidad de respuesta. “Fomentar la agilidad organizativa, desarrollar planes de contingencia y fortalecer la cultura de gestión del riesgo son pasos clave para afrontar posibles cisnes negros”, concluye.

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