
En un contexto de incertidumbre económica y volatilidad financiera, el mercado del arte volvió a demostrar en 2025 su capacidad de resistencia. Según el Informe del Arte Contemporáneo 2025 (HAT 100), el valor de las ventas en subastas de arte contemporáneo cayó un 27% en 2024 respecto al año anterior, reflejando un ajuste tras el intenso ciclo postpandemia. Sin embargo, la demanda se concentró en piezas únicas, de alta calidad y fuerte carga histórica, que lograron cifras récord.
Desde Hiscox destacan que la escasez, la procedencia y la narrativa detrás de cada objeto fueron determinantes para atraer a un coleccionismo cada vez más selectivo y global.
Klimt y el arte irreverente baten récords en Nueva York
En Nueva York, dos piezas radicalmente distintas captaron la atención internacional. El “Retrato de Elisabeth Lederer”, de Gustav Klimt —obra confiscada por los nazis y recuperada en los años 80— se convirtió en la pintura moderna más cara jamás subastada, al alcanzar los 236,4 millones de dólares.
En contraste, el provocador retrete de oro macizo de 18 quilates del artista italiano Maurizio Cattelan, conocido por su obra Comediante, se vendió por 12,1 millones de dólares, confirmando que el arte conceptual y transgresor mantiene su atractivo incluso en escenarios de cautela inversora.
Reliquias históricas: del Titanic a la Rusia imperial
Desde las profundidades del Atlántico, un reloj de oro recuperado del RMS Titanic sinking y perteneciente a Isidor Straus se adjudicó por cerca de 2 millones de euros, cifra récord para un objeto vinculado al transatlántico.
La Rusia imperial también protagonizó uno de los grandes hitos del año con el “Huevo de Invierno” de Peter Carl Fabergé. Tras décadas de desaparición y anteriores récords, la pieza alcanzó ahora una venta cercana a 26 millones de euros, reflejando el renovado interés por el arte decorativo de alta gama.
En España, la numismática firmó uno de los momentos destacados con la venta de un centén del siglo XVII, considerado la moneda más valiosa jamás subastada en el país, que alcanzó los 2,4 millones de euros.
Cultura popular y moda: nuevos territorios del coleccionismo
El mercado también confirmó el peso creciente de la cultura popular. Una botella magnum de Dom Pérignon Vintage 1961, servida en la boda del entonces príncipe Carlos y Diana de Gales, salió a subasta con estimaciones de entre 67.000 y 80.000 euros.
Por su parte, un retrato de George Washington pintado por Gilbert Stuart —modelo del icónico billete de un dólar— se vendió por 2,8 millones de dólares, superando ampliamente las previsiones.
La moda tampoco quedó al margen: el vestido blanco plisado que Marilyn Monroe lució en The Seven Year Itch se convirtió en el diseño más caro jamás subastado, al alcanzar 5,6 millones de dólares.
El arte como refugio de valor
Para Eva Peribáñez, directora de Arte y Clientes Privados de Hiscox Iberia, las subastas de 2025 evidencian que, incluso en tiempos de incertidumbre, el interés por piezas únicas con historia y valor cultural se mantiene sólido. En este contexto, subraya la importancia del asesoramiento especializado y de una adecuada cobertura aseguradora para preservar este tipo de patrimonio a largo plazo.
Las cifras del último año confirman que, más allá de las correcciones de mercado, el coleccionismo de alta gama sigue consolidándose como activo alternativo y refugio de valor en escenarios volátiles.