
Un estudio de AXA Climate advierte que la demanda de agua en Málaga podría sextuplicar los recursos disponibles en 2050, en un contexto de cambio climático, estrés hídrico y aumento de temperaturas extremas.
Según las previsiones del último estudio de AXA Climate sobre los efectos del cambio climático en Málaga, la demanda de agua en 2050 podría ser seis veces superior a los recursos disponibles. Mientras, la ciudad podría registrar un mayor número de jornadas con temperaturas superiores a los 40 °C (hasta 20 días adicionales) y un aumento de las noches tropicales. Estas tendencias, de materializarse, tendrían implicaciones para sectores relevantes como el turismo, la construcción, la agricultura o la tecnología.
La Fundación AXA presentó hoy los resultados del estudio en la sede de @Promálaga Economistas
Durante la jornada de sensibilización participaron el propio alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, Mercedes Martín, meteoróloga del informativo de Antena 3; y Josep Alfonso Caro, director general de Fundación AXA.
Ante los retos climáticos que podrían intensificarse en Málaga en las próximas décadas —como el estrés hídrico, el aumento de temperaturas extremas o una mayor exposición a fenómenos meteorológicos adversos—, la colaboración público-privada se convierte en un elemento clave para reforzar la resiliencia de la ciudad.
En línea con el ODS 17 (Alianzas para lograr los Objetivos)
Resulta fundamental impulsar marcos de cooperación entre administraciones, empresas y entidades especializadas que permitan combinar planificación, conocimiento técnico, inversión e innovación.
El Ayuntamiento de Málaga continúa reforzando sus políticas de descarbonización y lucha contra el cambio climático a través de distintas iniciativas, entre las que destacan la aprobación del Plan de Descarbonización de Edificios Municipales, orientado a mejorar progresivamente la eficiencia energética de los inmuebles de titularidad municipal y reducir sus emisiones, el impulso de una Estrategia de Economía Circular con horizonte 2030 para avanzar en el uso de energías renovables, la optimización de recursos y la reducción de residuos, y la incorporación de cláusulas medioambientales en contratos públicos, incluyendo el cálculo de la huella de carbono en determinadas adjudicaciones y medidas para fomentar una movilidad menos contaminante y un suministro más sostenible.
Incremento de zonas verdes urbanas
En coherencia con estas líneas de actuación, el Ayuntamiento está avanzando también en el incremento de las zonas verdes urbanas y en la mejora y creación de nuevos espacios periurbanos y forestales. Estas actuaciones responden a una apuesta decidida por la sostenibilidad, el reverdecimiento y la naturalización de la ciudad, con el objetivo de mejorar la calidad ambiental, mitigar el efecto isla de calor y reforzar la capacidad de adaptación de Málaga frente a los riesgos climáticos.
Riesgos para la salud, la productividad y la vida cotidiana
Claudia Ylla, experta en Gestión de Riesgos por Inundaciones de AXA Climate, advirtió que el aumento de las temperaturas tendrá efectos directos sobre la productividad y la salud.
Para mantener los niveles actuales de productividad en condiciones de calor extremo, los trabajadores que realizan esfuerzo físico —como en la construcción— deberán trabajar media jornada más en 2050. En el clima seco y sofocante de 2050, los días con alto riesgo de incendios forestales podrían aumentar hasta un 58%, lo que podría afectar la seguridad y la organización de eventos al aire libre.
“Sin medidas adicionales de adaptación, Málaga podría llegar a registrar hasta 10.000 fallecimientos adicionales por calor extremo de aquí a 2050”.
Inundaciones: riesgo directo para un tercio de la población
Aunque se prevé un descenso de las precipitaciones medias anuales, las lluvias torrenciales asociadas a las DANAs seguirán representando el principal riesgo de inundación y podrían llegar a afectar hasta al 33% de la población del centro urbano.
Málaga estará 2 veces más expuesta al estrés hídrico en 2050.
La cuidad cuenta con una larga experiencia en la gestión de la escasez de agua y destaca por el impulso de soluciones como la reutilización y la desalinización. Actualmente, entre mayo y octubre, la ciudad registra episodios de estrés hídrico extremo, con un pico en julio, cuando la demanda de agua puede llegar a ser cinco veces superior a los recursos disponibles.
De cara a 2050, el informe señala que esta situación podría intensificarse y prolongarse a lo largo de todo el año.