La Fundación Mutua Madrileña apoya nuevos estudios clínicos de hospitales españoles

Las ayudas económicas suman un valor de 1,7 millones de euros

La Fundación Mutua Madrileña ha entregado ya su XIV Convocatoria Anual de Ayudas a la Investigación en materia de Salud. Las ayudas suponen un total de 1,7 millones de euros que se destinarán a apoyar 18 estudios clínicos dirigidos a la mejora de tratamientos médicos que se desarrollarán en diferentes centros de investigación de toda España.

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, la directora general de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Elena Andradas, el presidente del Grupo Mutua Madrileña y su fundación, Ignacio Garralda, y el presidente del Comité Científico de la Fundación Mutua Madrileña, el doctor Rafael Matesanz, entregaron el reconocimiento a los investigadores.

Las ayudas se han concedido a diferentes proyectos de investigación en enfermedades raras que se manifiestan en la infancia, trasplantes, traumatología y sus secuelas y cáncer ginecológico. Los proyectos seleccionados tienen una duración mínima de un año y máxima de tres años y se llevarán a cabo en centros hospitalarios pertenecientes a alguno de los institutos de investigación sanitaria acreditados en España.

Además, se han concedido unas ayudas especiales a proyectos de investigación realizados por especialistas del cuadro médico de Adeslas, la compañía líder en seguros de salud en España perteneciente al Grupo Mutua Madrileña.

La decisión del comité científico de la Fundación Mutua Madrileña para seleccionar los trabajos que van a recibir las ayudas se basa en criterios de interés científico e impacto social. También se tiene en cuenta que el estudio esté liderado por investigadores de menos de 40 años, con el objetivo de impulsar sus carreras profesionales. Más de 140 proyectos de investigación se presentaron este año a esta convocatoria de ayudas.

Los proyectos seleccionados serán desarrollados por centros de investigación pertenecientes a 10 provincias españolas: Madrid, Barcelona, A Coruña, Valladolid, Zaragoza, Bilbao, Sevilla, Valencia, Murcia y Granada. No obstante, dada la envergadura de algunos proyectos, en ellos se implican varios centros de la propia región o de otras comunidades autónomas.

Desde 2012, la Fundación Mutua mantiene una línea especial de ayudas a la investigación en nuevos tratamientos en enfermedades raras que afectan a la infancia y que, debido a su menor incidencia, tienen más limitado el acceso a recursos económicos para financiar el desarrollo de nuevos tratamientos.

Este año se concentrarán las ayudas en determinadas patologías con el fin de intentar avanzar lo máximo posible en ellas. Así, se apoyarán económicamente dos estudios sobre patologías mitocondriales, uno de los cuales se llevará a cabo en el Hospital 12 de octubre de Madrid y el otro, impulsado por la Fundación Mencía, en el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón.

En enfermedades raras, también se apoyarán económicamente dos investigaciones sobre fibrosis quística y una sobre osteogénesis imperfecta, más conocida como la enfermedad de los huesos de cristal.

Para dar voz a los enfermos de enfermedades raras, el acto de entrega de las ayudas contó con la intervención de Javier Pérez Mínguez, director de la Fundación Ana Carolina Díez Mahou, organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de los niños con enfermedades neuromusculares de origen genético y de sus familiares.

Dos de los proyectos que se apoyarán en el área de los trasplantes son ensayos multicéntricos que profundizarán en el desarrollo cuantitativo y cualitativo de la donación en parada cardiaca. Se la comparará con la forma tradicional de donación en muerte encefálica, en cuanto a la obtención de diversos órganos y la mejora de la calidad de los mismos.

La donación en asistolia o a corazón parado es hoy en día la principal vía de crecimiento de los órganos disponibles para trasplantes en España, dada la dificultad de seguir aumentando las donaciones clásicas en muerte encefálica.

En lo que va de año, un 27% de los donantes registrados en nuestro país son ya de este tipo y en algunas comunidades autónomas superan el 40%. Uno de los principales problemas que plantea la donación en asistolia es que el tiempo entre que se produce la muerte y el órgano es viable para trasplante es reducido. Por eso toda investigación que pueda mejorar el tiempo de viabilidad de los órganos se puede traducir en un mayor número de enfermos trasplantados y mejores resultados.

Las ayudas a proyectos de traumatología, sobre todo en relación con lesiones derivadas de accidentes de tráfico, son una de las apuestas tradicionales de la Fundación Mutua Madrileña dada su preocupación por la mejora de la seguridad vial. Este año, uno de los proyectos que recibirán ayuda buscará un nuevo tratamiento para minimizar el daño cerebral tras el traumatismo craneoencefálico.

Este año los estudios de oncología se han centrado en cáncer ginecológico. Los dos que recibirán ayuda se centrarán en nuevas vías para administrar la terapia del cáncer de útero -de cérvix y de endometrio- directamente en las células madre del cáncer a través de vehículos moleculares.

El objetivo de la Fundación Mutua Madrileña, con este programa anual de ayudas es, “además de la mejora de los tratamientos médicos, contribuir al mantenimiento y desarrollo de la investigación científica en España”. Desde la puesta en marcha de la primera convocatoria en 2004 se han respaldado cerca de 1.300 proyectos de investigación en 195 centros diferentes con una aportación de más de 55 millones de euros.

El comité científico de la Fundación Mutua Madrileña está presidido por el doctor Rafael Matesanz y de él forman parte como vocales los profesores Miguel Caínzos, Antonio Torres, Anna Lluch y Fernando Marco.

En este mismo acto, la Fundación Mutua Madrileña también ha concedido sus becas a la cooperación internacional para profesionales sanitarios. En esta V convocatoria de becas, los beneficiarios han sido cuatro médicos que llevarán a cabo proyectos sanitarios en Camerún, Benín, Senegal y Kenia.

Vamos ya con los 18 proyectos que recibirán una de las ayudas de la Fundación Mutua Madrileña.

En el área de enfermedades raras, cinco iniciativas, todas ellas capitaneadas por doctores. La primera la de Rosa del Campo Moreno, del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria de Madrid. Allí van a realizar un programa de cribado en recién nacidos diagnosticados de fibrosis quística, con el objetivo de optimizar el tratamiento antimicrobiano y antiinflamatorio. En este proyecto participarán investigadores de los hospitales Ramón y Cajal, 12 de Octubre y Gregorio Marañón de Madrid.

La segunda es la de Eduardo Tizzano Ferrari, del Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall D´Hebron de Barcelona. Plantean establecer un tratamiento personalizado para pacientes con fibrosis quística basado en el análisis de ciertas alteraciones funcionales. Esta estrategia terapéutica podría incluso llegar a disminuir las necesidades de trasplante pulmonar.

La tercera la capitanea María Pilar Bayona Bafaluy, del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón. Estudiarán la causa molecular de la enfermedad en un paciente con síntomas de patología mitocondrial de aparición en la infancia. Es un proyecto impulsado por la Fundación Mencía.

Vamos con la cuarta, comandada por Montserrat Morales Conejo, del Instituto de Investigación Hospital 12 De Octubre de Madrid. Van a describir las características clínicas de los pacientes que presentan la alteración genética más frecuente del síndrome de Melas (una enfermedad mitocondrial rara y con pronóstico adverso) en una cohorte española y su evolución a nivel clínico y molecular respecto a intervenciones preventivas.

Por último, la quinta es la de Clara Isabel Rodríguez López, del Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces, de Bilbao. Analizarán la utilidad de una clase de fármacos en pacientes pediátricos con osteogénesis imperfecta, la enfermedad de los huesos de cristal, con el fin de ofrecerles una alternativa terapéutica eficaz.

Pasamos ahora al área de trasplantes. Uno de los proyectos tiene como responsable a Alberto Sandiumenge Camps, del Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall D´Hebron de Barcelona. Realizarán en seis hospitales un estudio de marcadores de inflamación en donación y trasplante pulmonar, en el que compararán la donación en asistolia controlada y muerte encefálica.

En esta área recibirá también una ayuda Juan José Egea Guerrero, del Instituto de Biomedicina de Sevilla. Llevarán a cabo un estudio en todos los hospitales andaluces para valorar el papel de la melatonina en la prevención del daño que sufren los órganos donados debido al tiempo transcurrido desde su extracción hasta el trasplante. También compararán entre los distintos tipos de donantes en muerte encefálica y corazón parado.

Otra de las iniciativas impulsadas será la de Domingo Pascual Figal, del Instituto Murciano de Investigacion Virgen de la Arrixaca de Murcia. Van a estudiar la evolución de la lesión celular miocárdica durante el proceso de parada cardiaca en los pacientes donantes en asistolia. Su meta es tratar de avanzar en la utilización de corazones para trasplante en donantes en parada cardiaca, que hasta ahora solo ha sido experimental.

Seguimos con los proyectos que recibirán ayuda con el de Rafael López Andújar, de la Fundación para la Investigación del Hospital Universitario La Fe, de Valencia. Realizarán un tipo de trasplante hepático experimental que permita influir sobre la tolerancia del órgano, aumentando la viabilidad, calidad y disponibilidad de los órganos a trasplantar.

Por último, una iniciativa becada en este sector: la de Francisco Hernández Oliveros, del Instituto de Investigación Sanitaria Hospital Universitario La Paz de Madrid. El objetivo es estudiar un tratamiento en un modelo experimental de trasplante intestinal, con el fin de conseguir inducir la tolerancia al trasplante a largo plazo. La tolerancia disminuiría el uso de inmunosupresores y las complicaciones derivadas de los mismos.

Pasamos ahora al área de oncología, centrada este año en los tumores ginecológicos. Se ayudará a las labores del equipo de Houria Boulaiz Tassi, del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada. Van a validar una nueva herramienta terapéutica capaz de destruir específicamente células madre de cáncer de útero y detener su proliferación.

En esta área también recibirá una ayuda María Virtudes Céspedes Navarro, del Instituto de Investigación Biomédica Sant Pau de Barcelona. Allí estudiarán una nueva terapia antitumoral para la eliminación selectiva de células madre metastásicas en cáncer de endometrio.

En traumatología se incentivará la iniciativa de Jaime Esteban Moreno, del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Van a diseñar recubrimientos biodegradables para prevenir y tratar a nivel local infecciones sobre biomateriales de uso clínico, con lo que se podría llegar a obtener un recubrimiento para uso en prótesis osteoarticulares.

En este campo de la medicina otro de los becados será el proyecto de Francisco Campos Pérez, del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela. Utilizarán una nueva estrategia terapéutica tras un traumatismo cerebral. Estudiarán la relación de este tratamiento con la evolución neuronal de los pacientes.

Por último pasamos a hablar de los proyectos de profesionales del cuadro médico de Adeslas. Uno de ellos es el de Francisco Gómez-Ulla de Irazazabal, del Instituto Oftalmológico Francisco Gomez Ulla de Santiago de Compostela. Validarán una nueva técnica no invasiva para estudiar la retina, que permite un análisis detallado sin necesidad de inyectar contraste como se hacía hasta ahora.

Otro de los profesionales a los que se apoyará es a Moisés Rodríguez Mañero, del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela. Realizarán una secuenciación a gran escala del ADN de familias con síndrome de Brugada en diferentes comunidades. Su meta es comprobar si hay otros factores genéticos que tengan efecto modulador sobre el fenotipo Brugada y el riesgo de muerte súbita. Intervienen investigadores de los Complejos Hospitalarios de Santiago de Compostela, Vigo, Orense, La Coruña, Lugo y del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia.

El penúltimo proyecto del que hablaremos es el de Ignacio Casanova Peño, del Hospital Universitario Quirón Madrid. Su objetivo es analizar la posible correlación entre los niveles de vitamina D y el deterioro cognitivo en los pacientes con esclerosis múltiple, en un estudio en el que se incluirán al menos 300 pacientes.

Y para acabar hablamos de la iniciativa de Luis Ángel Vallejo Valdezate, del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. Diseñarán, desarrollarán y evaluarán una app para que profesionales sanitarios con problemas de audición puedan utilizar su smartphone como un fonendoscopio.

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