
El bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha provocado una fuerte reacción en los mercados financieros internacionales, impulsando el precio del petróleo y reavivando las preocupaciones sobre energía e inflación.
La medida llega después de la operación militar conjunta iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha intensificado las tensiones geopolíticas en la región. Este paso marítimo es uno de los más estratégicos del mundo, ya que por él circula cerca del 20% del suministro global de petróleo y alrededor del 35% del comercio marítimo internacional.
Subida del petróleo y activos refugio
Tras el inicio del conflicto y el bloqueo del paso marítimo, los mercados energéticos reaccionaron con rapidez. El barril de Brent crude registró un aumento cercano al 8%, hasta los 78,72 dólares, mientras que el West Texas Intermediate alcanzó los 72,11 dólares.
El aumento de la incertidumbre también impulsó la demanda de activos considerados refugio. El oro subió un 3% hasta los 5.404 dólares, mientras que la plata avanzó un 2,4% hasta los 95,51 dólares. En el mercado de divisas, el par euro-dólar registró una apreciación del 0,6%, situándose en el rango de 1,1700–1,1750.
Impacto en las bolsas y en las cadenas de suministro
El repunte del precio del crudo y la incertidumbre sobre el comercio marítimo también afectaron a los mercados bursátiles, especialmente en Europa, donde la dependencia energética y el peso de sectores cíclicos aumentan la sensibilidad a estos episodios.
“El mercado está reaccionando al shock geopolítico y a la incertidumbre sobre cuánto tiempo durará la alteración del comercio en la región”, explica Jordi Martret, director de inversiones de Norz Patrimonia.
Según el experto, la duración del bloqueo será el factor clave para determinar su impacto real en la economía global. “La variable más importante no es tanto el evento en sí, sino cuánto tiempo se prolongue la interrupción del comercio”, señala.
El cierre práctico del estrecho está obligando a redirigir rutas comerciales y aumentando los costes logísticos, lo que podría generar tensiones en la oferta energética y en las cadenas de suministro globales.
Energía e inflación vuelven al centro del debate
La subida del petróleo ha vuelto a situar el foco en el posible impacto inflacionario de un encarecimiento prolongado de la energía. Si los precios energéticos se mantienen elevados, podrían trasladarse a otros sectores de la economía y presionar de nuevo los índices de precios.
No obstante, los analistas recuerdan que los mercados suelen absorber estos choques iniciales si no se prolongan en el tiempo. “La historia demuestra que, en ausencia de una escalada prolongada, los mercados tienden a estabilizarse relativamente rápido”, apunta Martret.
La importancia de la diversificación
En este contexto de volatilidad, los expertos destacan la relevancia de mantener estrategias de inversión diversificadas y con exposición a activos reales.
“La disciplina inversora es fundamental en momentos de tensión. Las decisiones precipitadas suelen amplificar el riesgo, mientras que una cartera bien construida puede amortiguar este tipo de episodios”, concluye el director de inversiones.
La evolución del conflicto en el Golfo Pérsico y la eventual normalización del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz marcarán el comportamiento de los mercados en las próximas semanas, en un escenario donde la energía y la inflación vuelven a ocupar un lugar central en la economía global.