Síndrome post-caída. ¿Qué es y cuándo se produce?

Síndrome post-caída. ¿Qué es y cuándo se produce?

El Ministerio de Sanidad informa de que el 30% de los mayores de 65 años sufre caídas anuales. El síndrome post-caída y la restricción de movimiento agravan el pronóstico. Expertos de Sanitas Mayores analizan el impacto psicológico tras un accidente físico. El miedo a caer genera ansiedad anticipatoria y pérdida de autonomía en la vejez.


Según el Ministerio de Sanidad, el 30% de las personas mayores de 65 años y el 50% de las mayores de 80 años sufren alguna caída cada año. Sin embargo, el problema no reside únicamente en el golpe inicial, sino en la restricción de movimiento posterior.

Alfonsy Díaz, psicóloga de Sanitas Mayores

“Después de una caída es habitual que aparezca inseguridad. El problema aparece cuando ese miedo lleva a dejar de caminar o a limitar salidas y tareas habituales, porque es entonces cuando aparece el síndrome post-caída o el miedo a caer. En esas situaciones se da ansiedad anticipatoria y puede afectar a su autoestima, llegando a verbalizar que ya no son capaces”.

Valoración clínica tras una caída, incluso cuando no se aprecian lesiones graves a simple vista

“Esta revisión permite identificar posibles factores de riesgo, analizar el equilibrio, la fuerza muscular o la marcha y establecer un plan individualizado de recuperación. Recuperar la seguridad no significa forzar el movimiento, sino acompañarlo con pautas claras y apoyo profesional. Al final, la disminución de actividad aminora la fuerza muscular y afecta al equilibrio, lo que incrementa la probabilidad de otro episodio”, comenta Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

Recomendaciones para ayudar a reducir la inseguridad y el miedo tras una caída:

Volver a la actividad de manera progresiva

Realizar ejercicios básicos de fortalecimiento y trabajo de equilibrio favorece la recuperación del tono muscular y de la estabilidad. De esta forma, el mayor comprueba que el desplazamiento es seguro y aumenta su sensación de control.

Fortalecer los músculos que permiten extender cadera y rodilla

Estos grupos musculares son determinantes para levantarse de una silla o subir escalones. Por este motivo, un programa especializado en su desarrollo es aconsejable para mejorar la capacidad de reacción ante desequilibrios leves.

Planificar las salidas

Durante las primeras semanas, realizar paseos cortos con el apoyo de un familiar o persona cercana permite recuperar confianza en entornos exteriores y reduce la anticipación negativa asociada a espacios abiertos o irregulares.

Utilizar un calzado con suela antideslizante

Evitar zapatillas abiertas disminuye el riesgo de resbalones y aporta mayor estabilidad en desplazamientos cotidianos. Asimismo, es importante que estén bien ajustadas al pie y no tengan las suelas desgastadas.

“Si se actúa a tiempo, es posible impedir que un episodio puntual derive en una limitación prolongada. El miedo tras una caída debe abordarse desde una perspectiva integral que contribuya a preservar la autonomía y a mantener una vida activa con mayor confianza”, señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

El acompañamiento profesional también debe extenderse al propio domicilio, donde se desarrolla gran parte de la recuperación. “Contar con asesoramiento experto en el cuidado en el hogar permite adaptar rutinas, revisar el entorno es aconsejable para mantener la continuidad asistencial tras una caída”, añade.

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