
Los episodios de lluvia intensa y viento registrados en los primeros meses del año han provocado un fuerte aumento de la siniestralidad en los seguros multirriesgo, según el último informe del Observatorio Asitur Focus.
En concreto, los siniestros han crecido un 16,3% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, impulsados principalmente por los daños derivados de fenómenos meteorológicos.
Los daños por clima, principal motor del incremento
Aunque la mayoría de las tipologías presentan descensos, tres categorías rompen esta tendencia:
- Cristales: +1,1%
- Daños por agua: +2,9%
- Fenómenos meteorológicos: +129%
Este último dato confirma que los eventos climáticos extremos se han convertido en el principal factor de crecimiento de la siniestralidad en el ramo.
Impacto en todos los riesgos asegurados
El incremento de siniestros se extiende a todas las tipologías de multirriesgo, con especial intensidad en aquellas más expuestas a la climatología:
- Hogar: +15,4%
- Comercios: +10%
- Comunidades: +21,9%
- Pymes: +23,7%
Las comunidades de propietarios y las pymes destacan por su mayor vulnerabilidad debido a la exposición de cubiertas, fachadas y estructuras a la intemperie.
Desigual evolución por comunidades autónomas
El impacto de las borrascas ha sido especialmente intenso en determinadas zonas:
- Extremadura: +40,2%
- Andalucía: +31,2%
- Levante: +24,4%
En cambio, otras regiones registran descensos en siniestralidad:
- Murcia y Navarra: -3%
- País Vasco: -4,5%
- Madrid: -5,6%
En el caso de Andalucía y Extremadura, el repunte se vincula a las sucesivas borrascas registradas en los primeros meses del año.
Las asistencias crecen de forma más moderada
Frente al fuerte aumento de los siniestros, las asistencias vinculadas al ramo multirriesgo crecen un 3,7%, mostrando una evolución más contenida.
Por tipo de servicio:
- Bricohogar: +4,1%
- Cerrajería urgente: +13,7%
- Envío de profesionales: -1%
El clima redefine la siniestralidad del ramo
El análisis confirma que los fenómenos meteorológicos están ganando peso estructural en la siniestralidad del seguro multirriesgo, desplazando a otras causas tradicionales.
Este cambio obliga al sector asegurador a adaptar su gestión del riesgo y sus modelos de previsión ante un contexto climático cada vez más exigente.