
Coface ha recortado su previsión de crecimiento económico para España hasta el 2,2% en 2026 y ha reducido la estimación de crecimiento mundial al 2,3%, ante el aumento de los riesgos geopolíticos, energéticos y comerciales.
La compañía alerta de que el contexto internacional, marcado por las tensiones en Oriente Medio, el encarecimiento de la energía y la fragmentación geoeconómica, está elevando la volatilidad y afectando a la competitividad empresarial y a las cadenas de suministro globales.
Aumentarán las insolvencias empresariales
Según las previsiones presentadas durante la 29ª Conferencia de Riesgo País de Coface, las insolvencias empresariales crecerán un 6% a nivel mundial y un 2% en España durante 2026, situándose por encima de los niveles previos a la pandemia.
El CEO de Coface en España y Portugal, Guillermo Rodríguez, aseguró que “la geopolítica marca cada vez más el ritmo de la economía y obliga a las empresas a incorporar el riesgo como una capacidad estratégica”.
Riesgos energéticos y tensiones comerciales
El jefe de Macroeconomía de Coface, Bruno de Moura Fernandes, advirtió del impacto que tendría una interrupción prolongada del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Además, alertó de la creciente presión sobre los precios energéticos y del riesgo de estanflación derivado del aumento de los costes empresariales y la desaceleración económica.
El economista también destacó que el nivel de protección comercial continúa en máximos históricos, pese a la moderación de algunas medidas arancelarias por parte de Estados Unidos.
España mantiene crecimiento, pero pierde competitividad
Durante el encuentro, celebrado en colaboración con CaixaBank, expertos económicos analizaron la situación española y coincidieron en que, aunque España mantiene uno de los mayores diferenciales de crecimiento de la eurozona, las empresas afrontan crecientes dificultades.
El presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles, Antonio Bonet Madurga, subrayó que “los buenos datos macroeconómicos no deben ocultar los problemas estructurales de competitividad”.
Bonet advirtió de que el incremento de los costes laborales, la presión fiscal, la carga burocrática y el absentismo están reduciendo márgenes y dificultando la internacionalización de muchas compañías, especialmente pymes.
Europa, IA y autonomía estratégica
La conferencia también abordó los retos de Europa frente a Estados Unidos y China en ámbitos como energía, tecnología e industria.
La investigadora principal del Real Instituto Elcano, Carlota García Encina, señaló que conceptos como resiliencia, autonomía estratégica y seguridad económica han pasado a ser prioridades empresariales y políticas.
Por su parte, el catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo e IE University, Rafael Pampillón, destacó que la inteligencia artificial puede convertirse en una oportunidad para mejorar productividad y competitividad, aunque exigirá una elevada capacidad de adaptación.
América Latina gana peso estratégico
Los expertos también coincidieron en que América Latina puede convertirse en una región clave para la diversificación de mercados y cadenas de suministro de las empresas europeas.
El presidente de Global Strategies y expresidente de la Cámara de Comercio España-EE.UU., Antonio Camuñas, defendió que la flexibilidad y la diversificación serán factores decisivos para competir en el nuevo orden económico.