La comunidad científica refuerza el papel de la microbiota intestinal en la digestión y el sistema inmunitario

La comunidad científica refuerza el papel de la microbiota intestinal en la digestión y el sistema inmunitario

Evidencias científicas vinculan la microbiota intestinal con la regulación del estado de ánimo, la función cognitiva y el eje intestino-cerebro. Hábitos cotidianos como dieta, estrés y sedentarismo influyen directamente en su composición y equilibrio.


La microbiota intestinal, ese ecosistema invisible que habita en el organismo, se ha convertido en uno de los grandes focos de interés en salud por su influencia en funciones tan diversas como la digestión, el sistema inmunitario, el equilibrio hormonal, la salud cardiovascular o incluso el estado de ánimo. Aunque su papel sigue siendo desconocido para gran parte de la población, cada vez más evidencias apuntan a que los hábitos cotidianos pueden alterar su equilibrio y repercutir de forma significativa en el bienestar general.

Composición y funciones de la microbiota intestinal

Formada por más de 100 billones de microorganismos que habitan en el tracto digestivo, entre bacterias, virus, hongos y arqueas, la microbiota intestinal participa activamente en múltiples procesos esenciales para el mantenimiento de la salud.

Su funcionamiento está estrechamente vinculado a los hábitos cotidianos, por lo que factores como la alimentación, la falta de descanso, el sedentarismo, los cambios en las rutinas diarias o la presión emocional sostenida pueden alterar su equilibrio y repercutir en el bienestar general.

De hecho, el Cigna Healthcare International Health Study señala que el 34% de los españoles declara haber experimentado síntomas como dolores de estómago asociados al estrés, lo cual puede estar vinculado a alteraciones en la microbiota.

Evidencia científica y enfoque clínico

Este creciente interés por la microbiota también se refleja en el ámbito científico y clínico. La Organización Mundial de Gastroenterología destaca su papel en la salud y en la prevención de enfermedades, a través de mecanismos como la producción de ácidos grasos de cadena corta, fundamentales para el equilibrio intestinal y una adecuada función inmunitaria.

En esta misma línea, entidades como la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria abogan por abordarla desde una perspectiva multidisciplinar y por un uso prudente de los probióticos, evitando recomendaciones sin suficiente evidencia.

Relación entre microbiota y sistemas del organismo

“Durante años, hemos tendido a abordar el organismo por sistemas independientes, pero cada vez entendemos mejor cómo muchos procesos están profundamente interconectados. La microbiota intestinal es un buen ejemplo de ello, ya que su equilibrio tiene un impacto mucho más allá de la salud digestiva. Cuando hablamos de microbiota intestinal, es natural que pensemos en el sistema gastrointestinal. Sin embargo, debemos tener en cuenta que síntomas como la fatiga persistente, infecciones a repetición, determinados cambios en el estado de ánimo o algunas alteraciones dermatológicas también pueden estar relacionadas con una disbiosis intestinal”, explica la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.

Disbiosis intestinal y efectos en la salud

Ante este contexto, los expertos señalan algunos de los efectos que puede tener para la salud una microbiota intestinal desequilibrada, un estado conocido como disbiosis intestinal:

Impacto en el sistema inmune

El desequilibrio de la microbiota puede comprometer la integridad de la barrera intestinal y favorecer un estado de inflamación crónica de bajo grado, lo que mantiene al sistema inmunitario en una activación constante.

Esta situación se ha relacionado con:

  • Mayor susceptibilidad a infecciones
  • Desregulación de la respuesta inmunitaria
  • Incremento del riesgo de alergias
  • Enfermedades autoinmunes
  • Patologías inflamatorias intestinales como Crohn o colitis ulcerosa
  • Alteraciones metabólicas como diabetes u obesidad

Trastornos del estado de ánimo y alteraciones neurocognitivas

La disbiosis se ha asociado con cambios en la regulación del eje intestino-cerebro, con posibles implicaciones en el estado de ánimo y la función cognitiva.

Puede provocar:

  • Alteraciones en neurotransmisores como serotonina, dopamina y GABA
  • Síntomas de ansiedad y depresión
  • Disminución del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF)
  • Alteraciones en la atención y la memoria
  • Aparición de “niebla mental”

Impacto en la salud cardiovascular

La relación entre la microbiota y el sistema cardiovascular se explica a través de mecanismos metabólicos que pueden influir en el riesgo de enfermedad cardiaca.

Se incluyen:

  • Producción de TMAO (óxido de trimetilamina)
  • Mayor riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular
  • Aumento de la permeabilidad intestinal
  • Inflamación sistémica y daño arterial asociado a aterosclerosis
  • Relación con resistencia a la insulina y dislipidemia
  • Menor producción de ácidos grasos de cadena corta

Alteraciones en la función cutánea

La inflamación asociada al desequilibrio de la microbiota puede influir en la salud de la piel.

Efectos posibles:

  • Mayor sensibilidad cutánea
  • Sequedad e irritación
  • Mayor reactividad a factores externos
  • Empeoramiento de acné, rosácea, eccema o psoriasis

Desequilibrios hormonales

La evidencia científica también apunta a una relación entre microbiota intestinal y regulación hormonal.

Incluye:

  • Metabolismo y eliminación de estrógenos
  • Posible reabsorción hormonal alterada
  • Influencia de lipopolisacáridos bacterianos
  • Conversión de hormonas tiroideas T4 a T3
  • Implicaciones en la función tiroidea
  • Impacto en la respuesta al tratamiento del hipotiroidismo

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