El transporte marítimo afronta un 2026 marcado por la volatilidad geopolítica y las tensiones en Oriente Medio

Solunion alerta de que los conflictos en Oriente Medio, la incertidumbre y los riesgos logísticos condicionan el transporte marítimo en 2026.

El transporte marítimo internacional, responsable de entre el 80% y el 90% del comercio mundial, continúa operando en un entorno de elevada incertidumbre. Según un análisis sectorial elaborado por Solunion, la combinación de conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y disrupciones en rutas estratégicas está incrementando la volatilidad de los costes logísticos y complicando la previsibilidad de las cadenas globales de suministro.

La compañía destaca que, tras el fuerte impacto provocado por la pandemia y la posterior recuperación económica, el mercado ha dejado atrás la estabilidad que caracterizaba al sector y se ha vuelto especialmente sensible a cualquier acontecimiento que afecte a los principales corredores marítimos internacionales.

De la crisis de la pandemia a una volatilidad estructural

El informe recuerda que los precios del transporte marítimo alcanzaron máximos históricos en septiembre de 2021, cuando el coste medio de un contenedor llegó a los 10.377 dólares debido al fuerte desequilibrio entre oferta y demanda generado tras la reapertura de las economías.

Posteriormente, la mejora de las cadenas logísticas y el aumento de la capacidad disponible favorecieron una corrección de los precios. Sin embargo, la sucesión de eventos geopolíticos y económicos ha impedido una normalización duradera.

Entre los factores que más han condicionado la evolución reciente del sector destacan la congestión logística derivada de la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Oriente Medio, los ataques hutíes en el Mar Rojo y el endurecimiento de las políticas comerciales impulsadas por Estados Unidos.

“Las principales conclusiones que podemos extraer tras estos años de incertidumbre son la creciente sensibilidad del precio ante cualquier acontecimiento, el aumento de los factores que influyen en su evolución y una volatilidad mucho más elevada que en el pasado”, señala Santos Gutiérrez, analista de Riesgos de Solunion España.

El estrecho de Ormuz, foco de preocupación

El informe sitúa al estrecho de Ormuz como uno de los principales puntos de riesgo para el comercio internacional. Este paso marítimo conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y canaliza alrededor del 20% del petróleo mundial y cerca del 25% del comercio global de gas natural licuado.

Su relevancia estratégica radica en que constituye la única salida marítima para importantes productores energéticos de la región, como Irak, Kuwait o Catar.

La experiencia reciente demuestra el impacto potencial de cualquier alteración en la zona. Según Solunion, episodios de tensión han llegado a provocar desplomes superiores al 95% en el tráfico marítimo regional, acompañados de fuertes incrementos en los precios de la energía.

Los precedentes anticipan recuperaciones lentas

El análisis repasa varios episodios históricos que permiten anticipar cómo podrían evolucionar las actuales tensiones.

Entre ellos figuran la guerra entre Irán e Irak durante la década de 1980, los incidentes entre Estados Unidos e Irán en 2019, el bloqueo del Canal de Suez por el portacontenedores Ever Given en 2021 y los ataques hutíes iniciados en 2023 contra buques comerciales en el Mar Rojo.

Estos antecedentes muestran que la recuperación del tráfico suele ser gradual y que la normalización completa puede requerir varios meses, especialmente cuando se ven afectadas infraestructuras estratégicas para el comercio internacional.

Impacto sobre la economía mundial

Solunion advierte de que la prolongación de las tensiones podría afectar negativamente al crecimiento económico global. En este sentido, recuerda que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus previsiones para 2026, situando el crecimiento mundial en el 3,1%.

Asimismo, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) prevé una desaceleración del comercio internacional, cuyo crecimiento podría moderarse hasta una horquilla de entre el 1,5% y el 2,5% el próximo año.

La combinación de mayores costes energéticos, barreras comerciales persistentes y problemas logísticos está contribuyendo además a mantener elevadas las presiones inflacionistas en numerosos mercados.

Los puertos españoles mantienen la actividad

En España, el tráfico portuario logró mantener prácticamente estables sus volúmenes durante 2025 pese al complejo contexto internacional.

Según los datos recogidos por Solunion, los puertos españoles gestionaron 556,6 millones de toneladas de mercancías, apenas un 0,2% menos que el año anterior.

No obstante, el inicio de 2026 muestra señales de ralentización. Durante el primer trimestre el tráfico descendió un 1,3% respecto al mismo periodo de 2025, hasta situarse en 133,2 millones de toneladas.

Aunque febrero y marzo registraron niveles similares a los del ejercicio precedente, el informe subraya que la persistencia de riesgos geopolíticos y económicos sigue condicionando las perspectivas del sector.

Un mercado condicionado por la incertidumbre

Para Solunion, el transporte marítimo afronta un escenario en el que la capacidad de adaptación será determinante. La creciente dependencia de rutas estratégicas, la sensibilidad de los costes logísticos a los acontecimientos geopolíticos y la falta de visibilidad sobre la evolución de los conflictos internacionales dificultan cualquier previsión a largo plazo.

La aseguradora concluye que, en un entorno tan cambiante, las estimaciones pueden quedar rápidamente superadas por nuevos acontecimientos, obligando a operadores y empresas a reforzar sus estrategias de gestión del riesgo y resiliencia logística.

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