
El debate sobre el acceso a la vivienda suele centrarse en factores como la escasez de oferta, el precio del suelo o los costes de financiación. Sin embargo, existe otro elemento menos visible que también está impactando en el precio final de los inmuebles: la delincuencia en las obras de construcción.
Así lo pone de manifiesto el Informe sobre el Crimen 2026 elaborado por BauWatch, que alerta de que los robos, actos vandálicos y otras actividades delictivas se han convertido en un problema estructural para el sector, provocando retrasos, paralizaciones y sobrecostes que terminan repercutiendo en el precio de la vivienda.
España supera la media europea en percepción de delincuencia
El estudio, realizado a partir de encuestas a 4.100 profesionales de la construcción en Europa, revela que el 61,4% de los profesionales españoles considera que la delincuencia en las obras ha aumentado, una cifra superior a la media europea, situada en el 57,6%.
La percepción de inseguridad sigue creciendo en España, ya que en 2025 este porcentaje era del 56,2%.
Según el informe, el impacto de esta situación ya afecta directamente al desarrollo de los proyectos inmobiliarios y a los costes de ejecución.
Retrasos y sobrecostes en las promociones
Uno de los datos más relevantes es que el 44,8% de los proyectos en España ha sufrido retrasos directamente relacionados con incidentes delictivos, seis puntos más que el año anterior y por encima de la media de la Unión Europea.
Además, el 26,9% de las obras ha registrado sobrecostes derivados de robos, daños o paralizaciones, mientras que un 15,5% ha llegado a detener completamente su actividad como consecuencia de estos incidentes.
Estas situaciones obligan a reponer maquinaria, reorganizar suministros, repetir trabajos o reprogramar plazos, incrementando significativamente los costes de construcción.
Cambian los objetivos de los delincuentes
El informe detecta también una evolución en el tipo de bienes robados. Mientras disminuyen los hurtos de cobre y cableado, aumentan los robos de activos de mayor valor económico.
Los robos de vehículos en obras se han duplicado respecto al año anterior, pasando del 4,6% al 9,6%, mientras que los de maquinaria pesada han crecido del 6,1% al 9,4%.
Esta tendencia tiene un impacto especialmente relevante porque la sustitución de estos equipos resulta más costosa y genera interrupciones más prolongadas en la actividad.
Presión adicional sobre las constructoras
El estudio también identifica la presencia de prácticas relacionadas con supuestos servicios de protección. La mitad de los profesionales consultados en España asegura haber recibido algún tipo de contacto vinculado a este tipo de servicios y un 17,2% reconoce haber realizado pagos.
Según BauWatch, esta presión añade nuevos costes a la ejecución de los proyectos y contribuye a incrementar el impacto económico de la delincuencia en el sector.
Más de 1.500 millones de euros en pérdidas en Europa
A escala europea, las pérdidas derivadas del robo de materiales y maquinaria en las obras superan los 1.500 millones de euros anuales, según las estimaciones recogidas por la compañía.
Para Ignacio González Medina, director general de BauWatch España, la seguridad debe dejar de considerarse una medida reactiva y pasar a formar parte de la planificación inicial de cualquier proyecto.
El directivo advierte de que, en un contexto de elevada demanda de vivienda y necesidad de acelerar las entregas, cada incidente que paraliza una obra genera costes adicionales que terminan afectando al comprador final.
Tecnología e inteligencia artificial para prevenir delitos
Como respuesta a esta problemática, BauWatch apuesta por sistemas de videovigilancia inteligente apoyados en inteligencia artificial y supervisión humana en tiempo real.
Según la compañía, estas soluciones permiten prevenir más de 113.000 intrusiones al año en Europa gracias a sistemas capaces de detectar incidencias y coordinar actuaciones en menos de un minuto.
Las torres móviles de vigilancia utilizadas por la empresa pueden instalarse rápidamente y operar de forma autónoma, incluso en emplazamientos sin acceso a la red eléctrica, un modelo que ya está ampliamente implantado en el norte de Europa y que comienza a extenderse en el mercado español.