
La elección entre urgencias hospitalarias y atención continuada depende del estado general y la estabilidad del paciente. La pérdida de conciencia, las convulsiones prolongadas y las hemorragias persistentes son criterios de consulta urgente.
La aparición repentina de fiebre, dolor, vómitos, una caída o una infección suele generar dudas sobre si acudir o no a urgencias. En muchas ocasiones, el malestar preocupa, pero no siempre implica una situación grave. En otras, esperar a que el síntoma mejore por sí solo puede retrasar la atención de problemas en los que el tiempo resulta determinante.
La clave está en observar cómo aparece el síntoma
Cómo evoluciona y qué impacto tiene en el estado general. “No es lo mismo una molestia que permite mantenerse activo, respirar con normalidad y esperar unas horas para consultar que un síntoma brusco, intenso o acompañado de un deterioro evidente”, especifica Marco Marra Marcozzi, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Sanitas CIMA, en Barcelona.
Las urgencias hospitalarias deben reservarse para situaciones en las que puede existir un riesgo serio para la salud
O en las que el diagnóstico y el tratamiento no pueden demorarse. En cambio, si la persona se encuentra estable, puede ser más adecuado consultar en atención continuada, videoconsulta o cita médica, según el caso.
Marco Marra Marcozzi, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Sanitas CIMA, en Barcelona
“Algunos síntomas requieren una valoración rápida porque el tiempo condiciona las opciones de tratamiento. Ocurre, por ejemplo, ante signos compatibles con un ictus, un infarto, una reacción alérgica grave o una dificultad respiratoria intensa. En estos casos no se trata solo de acudir a urgencias, sino de activar la atención adecuada cuanto antes, porque esperar en casa puede reducir drásticamente las opciones de recuperación”.
Situaciones en las que sí se debe acudir a urgencias o llamar a una ambulancia
- Dolor torácico intenso u opresivo
- Dificultad respiratoria marcada
- Pérdida de conocimiento o la disminución del nivel de consciencia (como confusión repentina o somnolencia extrema)
- Convulsiones prolongadas.
También se debe consultar de inmediato ante una reacción alérgica con hinchazón facial o de garganta, una hemorragia que no cede, palpitaciones persistentes (sensación de vuelcos o latidos muy rápidos en el corazón) acompañadas o no de mareo, o síntomas de ictus como la pérdida de fuerza en un lado del cuerpo o la desviación de la boca.
Quemaduras extensas y el dolor abdominal intenso
Asimismo, requieren valoración urgente los traumatismos importantes, las quemaduras extensas y el dolor abdominal intenso y brusco, especialmente si se desplaza hacia la espalda o la ingle, o si se acompaña de un malestar generalizado.
Cuadros leves
Fuera de estas situaciones de alarma, algunos cuadros leves pueden resolverse mejor mediante la atención continuada, especialmente si aparecen fuera del horario habitual de consulta. A diferencia de las urgencias hospitalarias, la atención continuada está pensada para síntomas agudos que requieren valoración médica en el mismo día. Este servicio, disponible las 24 horas del día en los hospitales de Sanitas, resulta útil ante fiebre controlable, dolor de garganta, molestias respiratorias moderadas, vómitos autolimitados sin signos de deshidratación o pequeñas heridas que requieren revisión.
Atención continuada
“Por ejemplo, este servicio es el idóneo cuando una persona presenta fiebre persistente durante la noche, una infección respiratoria leve que genera malestar o una herida que necesita limpieza y puntos, pero sin sangrado importante ni afectación general”, detalla el Dr. Marra Marcozzi. Sin embargo, si el cuadro empeora rápidamente, aparece dificultad para respirar, dolor intolerable, alteración de la consciencia o cualquier otra señal de alarma, debe acudirse directamente a urgencias o contactar con emergencias. La atención continuada permite orientar el tratamiento, resolver dudas clínicas y derivar al circuito hospitalario de forma prioritaria si durante la valoración se detectan criterios de gravedad.
Señales:
No esperar si el cuadro empeora rápido. Un síntoma que progresa en poco tiempo, impide caminar, hablar o mantenerse hidratado, o se acompaña de adormecimiento marcado, requiere valoración urgente.
Explicar bien la evolución del síntoma. Indicar cuándo empezó, si ha ido a más, qué otros signos han aparecido y qué medicación se ha tomado ayuda al profesional a estratificar el riesgo y decidir los siguientes pasos.
Tener más prudencia en personas vulnerables. En lactantes y niños pequeños, personas mayores, embarazadas o pacientes con enfermedades crónicas avanzadas, la aparición de síntomas aparentemente leves puede requerir una consulta más temprana.
No conducir ante síntomas graves. Si existe dolor en el pecho, mareo intenso con sensación de desmayo, pérdida de fuerza o falta de aire, lo más seguro es llamar a los servicios de emergencia (112) y evitar el traslado por medios propios.