La salud mental y la soledad no deseada muestran una estrecha relación

La salud mental y la soledad no deseada muestran una estrecha relación

El 49,1% de los españoles con problemas de salud mental se sienten además solos, según evidencia un estudio elaborado por Fundación ONCE y Fundación AXA. Analiza la prevalencia y evolución de la soledad no deseada y de los problemas mentales.


Constata que los dos fenómenos están muy relacionados y que, mientras el primero se mantiene estable (aunque con matices) desde 2024, el segundo ha aumentado casi seis puntos en los últimos dos años.

El informe indica

  • La prevalencia de la soledad no deseada es casi cinco veces superior entre las personas que tienen problemas de salud mental (49,1%) que entre las que no los padecen (11%).
  • El 32,4% de la población sufre aislamiento involuntario o trastornos relacionados con la salud mental.
  • Un 11,8% de la ciudadanía convive con los dos problemas a la vez.
  • El 20,2% de la población sufre soledad no deseada en estos momentos, cifra similar a la de 2024 (20%)
  • La soledad crónica (duración de dos o más años) ha pasado del 13,5% al 15,6%
  • El 24% de los españoles dice tener problemas de salud mental (18,3% hace dos años).

‘Estudio sobre soledad no deseada y salud mental 2026’

El trabajo se presentó este miércoles en la sede de Fundación ONCE en Madrid en un acto que contó con la participación de Belén González, comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad; Alberto Durán, vicepresidente ejecutivo de Fundación ONCE; María José Ballestero, gerente de la Fundación AXA, y Daniel Ferreras, miembro del equipo del estudio de investigación.

Elaborado por la consultora Fresno

Explica las maneras en que la soledad no deseada se relaciona con la salud mental de las personas, identificando causas, consecuencias, factores de riesgo y protección que ayuden a desarrollar prevención e intervención efectiva, así como políticas públicas dirigidas a la mejora del bienestar emocional y la salud mental.

Para su elaboración, los autores encuestaron telefónicamente a un total de 4.100 personas de 18 o más años de toda España entre marzo y abril de 2026 y complementaron esta vía con el análisis de la literatura existente.

Soledad

Con todos los datos sobre la mesa, el informe constata que, aunque la cifra general de prevalencia de soledad no ha variado desde 2024, sí se observa una evolución diferente según el perfil sociodemográfico. Así, el aislamiento involuntario ha disminuido en los hombres (del 18% al 16,6%) y aumentado entre las mujeres (del 21,8% al 23,2%), lo que supone un incremento de la brecha de género.

En cuanto a la edad, la evolución es “muy dispar”

Se aprecia un “fuerte descenso” de la soledad no deseada en la juventud, especialmente en el grupo de 18 a 34 años (del 34,6% al 21,2%), y un notable incremento en el de 35 a 44 años, que sube del 20,8% al 25,7%, es decir, de estar en la media a bastante por encima de la media. El grupo de 55 a 74 años también experimenta un aumento de la prevalencia de la soledad, mientras que entre las personas de edad más avanzada la prevalencia de la soledad baja ligeramente.

Los factores que explicaban la soledad en 2024 siguen siendo relevantes en 2026

  • Nivel de estudios
  • Situación económica
  • Tipo de hogar
  • Discapacidad
  • Orientación sexual

La mayoría de estas variables no experimentan grandes cambios, a excepción de la formación.

El nivel de estudios sigue siendo determinante

A medida que se incrementa, se reduce la prevalencia de la soledad. Sin embargo, subraya también que la evolución en los dos últimos años disminuye las diferencias existentes por nivel educativo. De esta forma, se reduce la soledad entre las personas con nivel educativo bajo y se incrementa entre quienes tienen nivel educativo alto, sin observarse cambios en el nivel educativo medio.

Respecto a la discapacidad

Sigue teniendo una relación muy estrecha con la soledad: la prevalencia de la soledad no deseada entre las personas con discapacidad es muy superior a la de las personas sin discapacidad. No obstante, entre 2024 y 2026 se observa una ligera reducción de la prevalencia de la soledad entre las personas sin discapacidad y un aumento entre las personas con discapacidad.

Salud mental

El porcentaje de la población con problemas de salud mental (diagnosticados o no) ha pasado del 18,3% al 24% en los últimos dos años y estos trastornos están notablemente más extendidos entre mujeres (30,1%) que entre hombres (17%).

Se observa también que la prevalencia de los problemas de salud mental es inversamente proporcional a la edad y que estos problemas se han incrementado especialmente entre la juventud. Así, en los más jóvenes se ve un porcentaje superior de personas con un trastorno de salud mental (diagnosticado o no), con cifras superiores al 30%. En cambio, este porcentaje disminuye a menos del 20% entre las personas de más de 65 años.

La prevalencia de problemas de salud mental es mayor entre las personas con un nivel educativo más alto

También entre quienes tienen problemas para llegar a fin de mes, que sufren este tipo de trastornos el doble que los que viven de forma más holgada.

Es también muy superior entre las personas con discapacidad, lo que no sorprende teniendo en cuenta que una de las categorías de discapacidad son los propios problemas de salud mental. Aunque un problema de salud mental no tiene por qué implicar una discapacidad. Entre 2024 y 2026 se ha observado que los problemas de salud mental han disminuido entre las personas con discapacidad, pero han aumentado entre las personas sin discapacidad.

El estudio detalla que del 24% de quienes declaran tener un problema de salud mental, el 13,3% cuenta con un diagnóstico médico y el 10,6% solo con la sospecha de padecer ese trastorno.

Tras analizar los dos fenómenos por separado, el informe los relaciona y concluye que la asociación entre ellos es “bidireccional” y también “cíclica”. Esto significa que “la soledad puede precipitar o exacerbar los síntomas de salud mental, mientras que los problemas de salud mental pueden intensificar los sentimientos de soledad a través del aislamiento social, el estigma o el deterioro de la cognición social”.

Los factores relacionados con una mayor soledad no deseada lo están también con una salud mental más frágil

La salud mental y la soledad no deseada son “piezas clave en el círculo de la pobreza y de la exclusión”, como muestra el dato de que la prevalencia de los problemas de salud mental (diagnosticados o no) es el doble entre las personas que llegan con dificultad a fin de mes que entre las que lo hacen con facilidad (35,4% frente a 18,4%).

La discriminación está claramente relacionada con la soledad y la salud mental, lo que “la convierte en un asunto de salud pública”.

  • El porcentaje de personas con un problema de salud mental diagnosticado alcanza el 33,1% entre las personas que afirman haber sufrido discriminación, frente al 10,7% entre quienes no han padecido discriminación.
  • Entre las personas que han sufrido tanto un problema de salud mental como de discriminación, la prevalencia de la soledad no deseada es del 69,4%, muy por encima de la registrada entre quienes no han padecido ninguno de los dos problemas (12,5%).

Los autores han incluido una serie de recomendaciones para mejorar tanto la soledad no deseada como la salud mental de la población, agrupadas en políticas públicas y sistemas de atención, comunidad e interacción social y prevención.

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