
Un estudio de Nara Seguros analiza la presión estética en el deporte y el impacto de las redes sociales en el bienestar emocional de los españoles. Los datos reflejan que el 46% de las personas que han sufrido ansiedad o estrés reciente se ven más condicionadas por los modelos corporales.
Radiografía del bienestar emocional y el deporte en España, Nara Seguros
El deporte, que debería ser una herramienta para cuidar la salud física y emocional, puede convertirse en una nueva fuente de comparación, autoexigencia y presión estética.
El informe revela que 1 de cada 3 españoles ha sentido alguna vez presión o influencia de las redes sociales para tener un cuerpo determinado al practicar deporte.
Mujeres y jóvenes, los perfiles más afectados
Esta realidad no afecta por igual a toda la población. Según el estudio, el 42,8% de las mujeres encuestadas reconoce que los contenidos sobre deporte y apariencia física en redes sociales han influido en su forma de vivir el ejercicio, frente al 24,4% de los hombres.
Las diferencias también son significativas por edad
- Entre los jóvenes de 18 a 29 años, el 50,3% asegura haber experimentado esta presión.
- El 43,6% entre quienes tienen entre 30 y 44 años.
- El 30,2% entre las personas de 45 a 59 años.
- El 14,8% entre los mayores de 60 años.
El estudio también muestra una relación entre presión estética y bienestar emocional
- El 46% de las personas que han experimentado ansiedad o estrés durante el último año se han sentido condicionadas.
- El 16% no ha atravesado estas situaciones.
Seis claves para practicar deporte este verano sin caer en la presión del “cuerpo perfecto”
Priorizar el bienestar por encima de la apariencia
Enfocar el ejercicio como una herramienta para mejorar la salud física y emocional, evitando que el aspecto físico sea el único objetivo de la práctica deportiva.
Revisar el tipo de contenido que se consume en redes sociales
No todos los mensajes vinculados al deporte muestran una realidad completa. Rutinas extremas, transformaciones físicas rápidas o imágenes muy editadas pueden generar expectativas poco realistas.
Evitar las comparaciones constantes
Cada persona parte de una situación física, emocional y personal distinta. Compararse con cuerpos, ritmos o resultados ajenos puede aumentar la presión y dificultar una relación saludable con el ejercicio.
Elegir una actividad que resulte motivadora
Practicar una disciplina que se disfrute facilita mantener el hábito en el tiempo y reduce la sensación de obligación.
Escuchar al cuerpo y respetar el descanso
La recuperación forma parte de una rutina saludable y es fundamental para prevenir lesiones, evitar el agotamiento y sostener la actividad física de forma segura.
Valorar los logros más allá del físico
Dormir mejor, reducir el estrés, ganar fuerza o mejorar la resistencia son beneficios del deporte que van mucho más allá de la imagen corporal.
“El verano puede ser una oportunidad para incorporar o reforzar hábitos saludables, siempre desde una perspectiva realista, sostenible y libre de presión. “Hacer deporte para sentirse mejor, y no para responder a un ideal físico, es la mejor forma de aprovechar todos los beneficios que aporta la actividad física”, destacan desde Nara Seguros.