El 79% de los españoles utiliza el deporte para combatir el estrés, aunque seis de cada diez se consideran sedentarios

El 79% de los españoles utiliza el deporte para reducir el estrés, aunque seis de cada diez se consideran sedentarios, según un estudio de Nara Seguros.

Un estudio de Nara Seguros revela que el ejercicio físico se consolida como una herramienta clave para el bienestar emocional, mientras el sedentarismo sigue siendo uno de los principales retos de salud.

El deporte ha dejado de ser percibido únicamente como una vía para mantenerse en forma. Cada vez más españoles lo consideran una herramienta para gestionar el estrés, mejorar su bienestar emocional y cuidar su salud mental. Así lo refleja el estudio Radiografía del bienestar emocional y el deporte en España, impulsado por Nara Seguros y presentado este lunes en Madrid.

La investigación revela que el 79% de los españoles recurre al deporte para reducir el estrés y desconectar mentalmente, mientras que el 86,5% asegura realizar algún tipo de actividad física de manera habitual. Además, más del 74% considera que el ejercicio debería ocupar un lugar fundamental en el cuidado de la salud, al mismo nivel que la alimentación o el descanso.

La presentación contó con la participación de Miguel Ángel Martínez Ribó, director médico de Nara Seguros; Javier Savín, director clínico y de Desarrollo de Negocio de la Fundación Salud y Persona; y Sara Sorribes, tenista profesional, medallista olímpica y embajadora de Nara Seguros.

“Durante mucho tiempo el deporte estuvo asociado casi exclusivamente al rendimiento físico. Hoy vemos cómo empieza a entenderse también como una herramienta de prevención, equilibrio emocional y bienestar integral”, destacó Martínez Ribó.

Más conciencia sobre la salud, pero también más sedentarismo

Pese a la creciente valoración del deporte como hábito saludable, el estudio pone de manifiesto una paradoja cada vez más presente en la sociedad española. Más del 60% de los encuestados reconoce llevar una vida sedentaria y uno de cada tres pasa más de siete horas sentado al día.

Las mujeres, los jóvenes y las personas que presentan mayores niveles de estrés son los colectivos que perciben un mayor grado de sedentarismo. Asimismo, Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana destacan entre las comunidades autónomas donde esta percepción es más elevada.

Entre los principales obstáculos para realizar más actividad física figuran la falta de tiempo, el cansancio acumulado y los trabajos sedentarios.

“La mayoría de las personas sabe que moverse le hace sentir mejor, pero vivimos en dinámicas que dificultan sostener hábitos saludables. La presión constante, la hiperconexión y el agotamiento mental también afectan directamente a nuestra capacidad de cuidarnos”, afirmó Javier Savín.

El psicólogo insistió además en que el problema no depende únicamente de la voluntad individual. “Sabemos que el ejercicio físico mejora la salud mental, pero muchas veces la jornada laboral, el cansancio o la falta de tiempo hacen muy difícil mantener ese hábito”, señaló.

Cuando el estrés aleja del deporte

Uno de los datos más llamativos del informe es que el estrés, a pesar de ser uno de los principales motivos para hacer ejercicio, también puede convertirse en una barrera para practicarlo.

De hecho, uno de cada cuatro encuestados asegura reducir o abandonar completamente la actividad física durante los periodos de mayor desgaste emocional.

Según los expertos, este fenómeno afecta especialmente a mujeres y jóvenes, colectivos en los que influyen factores como la sobrecarga de responsabilidades, la presión social o la dificultad para mantener rutinas de autocuidado sostenidas en el tiempo.

Martínez Ribó recordó que los hábitos saludables no dependen únicamente de la motivación personal. “Los hábitos no se modifican solo por voluntad propia; también están condicionados por el contexto emocional, el entorno social y las circunstancias vitales de cada persona”, explicó.

Sara Sorribes reivindica la importancia de parar

Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la intervención de Sara Sorribes, quien compartió de forma abierta su experiencia personal tras la pausa que decidió realizar en su carrera profesional para priorizar su bienestar emocional.

La tenista explicó que, pese a atravesar una etapa positiva en términos deportivos, comenzó a detectar señales de agotamiento psicológico que terminaron afectando a su relación con el tenis.

“Empecé a tener peores reacciones dentro de la pista y me costaba mucho más escuchar a mis entrenadores. Poco a poco fui viendo que algo no estaba funcionando”, relató.

Sorribes reconoció que la decisión de parar fue difícil. “Lo veía como un mundo. No sabía si iba a volver ni cómo iba a volver, pero a día de hoy es la decisión de la que más me alegro”, afirmó.

La deportista recordó que durante los primeros meses necesitó centrarse en aspectos básicos de su día a día antes de recuperar progresivamente la motivación para entrenar y competir. Actualmente, asegura haber encontrado un mayor equilibrio entre su carrera profesional, su vida personal y su bienestar emocional.

Poner nombre al malestar para empezar a cuidarse

Durante la conversación, Sorribes también subrayó la importancia de reconocer las señales de agotamiento emocional y actuar a tiempo.

“Creo que poner nombre a las cosas es una parte muy importante del proceso. Cuando uno es capaz de verlo, ya tiene gran parte del trabajo hecho”, señaló.

La tenista destacó además la necesidad de reservar espacios para uno mismo, desconectar de las exigencias diarias y escuchar las necesidades del cuerpo y la mente.

Su reflexión conectó con una de las principales conclusiones del estudio: la salud física y la salud emocional forman parte de una misma conversación y requieren un enfoque integral del bienestar.

“A veces pensamos que seguir siempre es lo correcto, pero escuchar a la mente y al cuerpo también es importante. Parar también forma parte de cuidarse”, concluyó Sara Sorribes.

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