El transporte mundial de mercancías afronta una transición baja en carbono con múltiples riesgos tecnológicos

El transporte mundial de mercancías afronta una transición baja en carbono con múltiples riesgos tecnológicos

El transporte mundial de mercancías afronta una transformación energética que requiere combinar tecnologías bajas en carbono, combustibles alternativos y nuevas estrategias para reducir emisiones de gases de efecto invernadero.


Un nuevo estudio destaca los distintos perfiles de riesgo en materia de seguridad, infraestructuras e inversión del transporte marítimo, por carretera, ferroviario y aéreo de mercancías, a medida que estos sectores van dejando atrás los combustibles fósiles.

La transición hacia un transporte de mercancías con menores emisiones de carbono requerirá una combinación de combustibles y tecnologías para satisfacer las distintas necesidades del transporte marítimo, por carretera, ferroviario y aéreo, según un nuevo informe de Reuters Events elaborado en colaboración con la aseguradora comercial internacional AXA XL.

“El transporte de mercancías en una economía baja en carbono: gestión de los riesgos”

El informe “El transporte de mercancías en una economía baja en carbono: gestión de los riesgos” señala que, si bien las fuentes de energía alternativas ya disponibles pueden ofrecer reducciones limitadas de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector del transporte, las tecnologías con mayor potencial de descarbonización pueden plantear importantes retos en materia de seguridad, infraestructuras, costes y normativa.

Al comentar los resultados, Vicky Roberts-Mills, Global Head of Energy Transition de AXA XL, afirmó:

“A medida que avanzamos hacia una economía con bajas emisiones de carbono, la combinación energética del futuro se va a volver mucho más compleja. Habrá más producción local, más flexibilidad y más diversificación. El transporte es el eje central de esa transformación.

Las empresas de transporte están evaluando tecnologías que avanzan a ritmos distintos, lo que genera perfiles de riesgo diferentes. Las aseguradoras pueden ayudar a generar confianza para invertir, mejorando la comprensión de esos riesgos y ayudando a las empresas a implementar nuevas tecnologías de forma segura y a gran escala.”

Sector marítimo: no hay un claro ganador en cuanto a tecnología

El reto es especialmente acuciante en el sector marítimo, que transporta, según las estimaciones, el 90 % de la carga mundial.

El informe compara nueve combustibles y sistemas de propulsión alternativos para el transporte marítimo comercial en función de criterios como el coste, la reducción de emisiones, la infraestructura, la escalabilidad, la seguridad y la conformidad regulatoria, y no encuentra un ganador claro.

Es probable que el sector del transporte marítimo utilice una combinación de tecnologías adaptadas al tipo de buque, la ruta y los requisitos operativos.

El amoníaco, por ejemplo, podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en torno a un 90 % en comparación con el fuelóleo marítimo tradicional si se produce utilizando hidrógeno generado mediante electrólisis alimentada con energías renovables.

Sin embargo, su toxicidad, su menor densidad energética y sus necesidades de infraestructura plantean retos en materia de almacenamiento, abastecimiento de combustible y respuesta ante emergencias.

Carretera: mayores costes de reparación y tiempo de inactividad

Cada vez se espera más que los vehículos eléctricos de batería superen a los de hidrógeno en la mayoría de los segmentos del transporte por carretera, pero presentan un perfil de pérdidas distinto.

Aunque la frecuencia de accidentes pueda ser similar o menor, su reparación puede costar entre un 20 % y un 25 % más que la de los vehículos de combustión interna equivalentes tras sufrir daños similares.

La sustitución de la batería, la falta de personal especializado y la capacidad limitada de reparación también pueden alargar el tiempo de inactividad y aumentar las pérdidas económicas de las empresas de transporte de mercancías.

Ferrocarril y aviación: caminos desiguales hacia la transición

La electrificación ferroviaria ya está consolidada en algunos mercados, pero sigue siendo desigual y poco práctica en ciertas rutas de transporte de mercancías, mientras que las alternativas requieren más infraestructura e inversión.

La transición del sector de la aviación sigue dependiendo en gran medida de los combustibles alternativos, como los biocombustibles —que son difíciles de producir a gran escala— y los combustibles sintéticos, que siguen siendo caros y escasos.

La importancia de la colaboración para reducir riesgos

Las conclusiones del informe apuntan a la necesidad de una colaboración más estrecha entre los proveedores de transporte, las empresas energéticas, los desarrolladores de tecnología, los organismos reguladores, los inversores y las aseguradoras.

También muestran cómo el asesoramiento en materia de riesgos, los seguros especializados, las estructuras cautivas y los seguros de riesgo político, de crédito y de bonos pueden ayudar a las empresas a gestionar los riesgos tecnológicos, operativos y financieros asociados al transporte con bajas emisiones de carbono.

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