Revisión del vehículo tras las vacaciones, clave para un espacio seguro y limpio

Revisión del vehículo tras las vacaciones, clave para un espacio seguro y limpio

La revisión del vehículo tras las vacaciones ayuda a retirar objetos acumulados como toallas, arena, residuos y equipaje olvidado que pueden afectar al interior del coche.


Después de varias semanas de desplazamientos, excursiones y días de playa, es habitual que el habitáculo y el maletero acumulen bolsas, toallas, juguetes, envases y otros elementos que dejan de ser necesarios al regresar a casa.

Estos objetos pueden pasar inadvertidos durante días en los huecos de las puertas, debajo de los asientos o en el fondo del maletero. Además de reducir el espacio disponible, algunos pueden deteriorar los materiales del vehículo, dificultar la visibilidad o desplazarse durante una frenada o una maniobra brusca.

Prima Seguros recuerda la importancia de revisar y reorganizar el vehículo antes de recuperar los trayectos habituales al trabajo, al colegio o por la ciudad. Estas son las siete cosas que conviene retirar después de las vacaciones:

1. Restos de comida, envoltorios y envases vacíos

Bolsas de aperitivos, servilletas, piezas de fruta, tickets o botellas vacías pueden quedar repartidos por la guantera, los compartimentos de las puertas y el espacio bajo los asientos. Revisar estas zonas permite retirar residuos que pueden atraer insectos, derramarse o acabar incrustados en rincones de difícil acceso. También conviene comprobar los bolsillos de los respaldos, donde suelen quedar pequeños envases olvidados.

2. Toallas, bañadores y otros textiles

Las toallas, los bañadores y la ropa utilizada en la playa o la piscina deben sacarse del vehículo al finalizar el trayecto, especialmente cuando todavía están mojados. Mantener estos textiles durante varios días sobre los asientos o dentro del maletero puede generar malos olores y afectar a los tejidos y revestimientos con los que permanecen en contacto. Antes de guardarlos, también es recomendable vaciar y airear las bolsas empleadas para transportarlos, ya que pueden conservar agua, arena o salitre.

3. Alfombrillas, fundas y protectores con arena o barro

La arena de la playa, el polvo de los caminos y el barro de las excursiones suelen concentrarse en las alfombrillas, las fundas de los asientos y el suelo del maletero. Si no se retiran, pueden extenderse por el habitáculo y penetrar en las juntas, las guías de los asientos y otros espacios complicados de alcanzar.

Sacudir o aspirar las alfombrillas y revisar las fundas utilizadas durante el viaje facilita la puesta a punto general y ayuda a conservar los materiales del interior.

4. Maletas, bolsas y equipaje que ya no se utiliza

Después de descargar el equipaje principal, algunas maletas, mochilas o bolsas pueden permanecer durante días en el maletero. Vaciarlo por completo permite recuperar su capacidad habitual y comprobar que no quedan prendas, documentos, llaves u otros efectos personales en su interior.

5. Sombrillas, sillas plegables y accesorios de playa

Sombrillas, esterillas, sillas plegables, flotadores, palas o juguetes de playa suelen quedarse en el coche después del último día de vacaciones. Además de ocupar buena parte del maletero, pueden conservar arena o salitre que termine extendiéndose al resto del espacio de carga.

6. Juguetes y pequeños objetos sueltos

Pelotas, libros, gafas de buceo, cargadores o auriculares pueden acabar repartidos por los asientos y el suelo durante un viaje familiar. Aunque sean pequeños, estos objetos pueden desplazarse en una frenada, distraer al conductor o alcanzar la zona de los pedales. Por ello, es importante retirar aquello que ya no se necesite y guardar correctamente los elementos que deban seguir en el coche, preferiblemente en compartimentos cerrados u organizadores bien sujetos.

7. Neveras portátiles, bolsas térmicas y organizadores de viaje

Las neveras portátiles y las bolsas térmicas deben revisarse incluso cuando aparentemente están vacías, ya que pueden contener pequeños restos de alimentos, hielo derretido o líquidos derramados. Antes de guardarlas, conviene limpiarlas, secarlas por completo y dejarlas abiertas el tiempo necesario para que se ventilen.

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