
El estudio de Sigma Dos para el Observatorio de los Servicios Funerarios revela una valoración mayoritariamente positiva del sector, pero también una demanda de mayor personalización, transparencia, apoyo a las zonas rurales y cambios en la fiscalidad.
Los servicios funerarios en España cuentan con un amplio reconocimiento social. El 85,5% de los ciudadanos considera que cumplen una función importante para la sociedad, mientras que el 83,6% cree que las familias afrontarían muchas más dificultades ante una pérdida sin servicios profesionales. Además, el 82,7% los considera un servicio esencial.
Son algunas de las principales conclusiones del estudio de opinión elaborado por Sigma Dos para el Observatorio de los Servicios Funerarios (OSF) a partir de 1.628 entrevistas a mayores de 18 años. El informe se ha presentado durante el V Encuentro OSF, celebrado los días 22 y 23 de septiembre en el Ateneo de Madrid.
La experiencia directa mejora la valoración del sector
El estudio refleja que el 76% de los ciudadanos tiene una imagen buena o muy buena de las empresas funerarias y sus profesionales. Esta valoración mejora entre quienes han vivido directamente una pérdida o han participado en la organización de un funeral.
La confianza se sustenta principalmente en el respeto en el trato a las familias (71,9%), el cuidado del cuerpo de la persona fallecida (68,5%) y la coordinación de los trámites administrativos (62,5%).
La transparencia en la información es, sin embargo, uno de los ámbitos con mayor margen de mejora: el 52% la identifica como un aspecto relevante. En cuanto al coste, los servicios funerarios obtienen una valoración de 4,1 sobre 5 en una escala en la que 5 equivale a “caros”.
“Que ocho de cada diez ciudadanos consideren esencial nuestro trabajo, y que la valoración mejore precisamente entre quienes han pasado por un servicio, confirma que la confianza se construye acompañando. Nuestro reto es ganar en transparencia y explicar mejor todo lo que hay detrás de cada servicio”, señala María Dolores Asensi, presidenta del Observatorio de los Servicios Funerarios (OSF).
El trato humano, el atributo más valorado
El trato humano es el atributo más importante de un servicio funerario para el 63% de los encuestados. Le siguen la profesionalidad, con un 43%; la rapidez en la gestión, con un 38%; y el precio, con un 33%.
También aparecen la transparencia económica, mencionada por el 23%, y el apoyo emocional, señalado por el 20%.
En la comunicación con las empresas funerarias, todos los aspectos analizados superan el 8,4 sobre 10. El trato humano hacia las familias alcanza un 8,8, seguido de la rapidez en los trámites (8,6) y el respeto a las creencias y preferencias familiares (8,5).
La ciudadanía reclama despedidas más personalizadas
El estudio apunta también hacia una evolución de los rituales funerarios. El 72,7% considera que la despedida debe tener en cuenta la vida de la persona fallecida, mientras que el 70,7% reclama espacios funerarios más acogedores y humanos.
Además, el 69,7% considera que los velatorios deberían convertirse en un homenaje a la vida de la persona fallecida y el 63,7% reclama más apoyo psicológico o emocional para las familias.
Casi la mitad de los ciudadanos, el 47%, muestra interés por una despedida más personalizada, una proporción que aumenta entre los jóvenes de 18 a 29 años. Entre las opciones que generan mayor interés figuran la música personalizada (34,6%), una comida o encuentro de despedida (30,5%) y un vídeo homenaje (23,7%).
La incineración gana peso
Las preferencias sobre la propia despedida también muestran cambios. El 59% de los ciudadanos elegiría la incineración, frente al 19% que optaría por la inhumación.
En cuanto al tipo de funeral, las preferencias están prácticamente equilibradas entre el funeral civil (39%) y el religioso (38%).
“Las familias nos piden despedidas que hablen de la persona que se va. Cuidar y acompañar significa escuchar, adaptarse y ofrecer a cada familia el tiempo y el espacio que necesita para despedirse”, subraya la presidenta del OSF.
Tecnología y sostenibilidad entran en los servicios funerarios
El 76,9% considera que los servicios funerarios deberían ofrecer opciones más flexibles y personalizadas, mientras que el 68,9% reclama una mayor adaptación a los cambios sociales y culturales.
La tecnología también aparece como una herramienta con potencial. El 64,7% cree que puede facilitar la relación entre las familias y las empresas funerarias, y el 55,6% considera que puede ampliar la participación en las despedidas mediante herramientas como la videoconferencia.
Entre los servicios digitales, los que despiertan mayor interés son el borrado de la huella digital (39%) y la gestión del legado digital (38%).
La sostenibilidad también obtiene un respaldo significativo. El 84,9% considera que el mantenimiento de los cementerios debería combinar el respeto a las tradiciones con el cuidado del entorno, mientras que el 60,5% ve positivamente disponer de más opciones funerarias ecológicas.
El precio condiciona estas preferencias: el 63% contrataría un servicio más sostenible si tuviera el mismo coste y el 12% estaría dispuesto a hacerlo aunque fuera más caro.
Planificación y seguro de decesos
El 81% considera importante dejar indicaciones previas sobre sus decisiones funerarias, mientras que el 75% cree que contar con un seguro de decesos aporta tranquilidad a las familias.
Sin embargo, la planificación continúa siendo limitada. Solo el 47% ha hablado con su familia sobre cómo le gustaría que fuera su despedida y el 45% evita pensar o hablar sobre cuestiones relacionadas con la muerte.
El estudio detecta asimismo un déficit de información: solo el 38% se considera muy o bastante informado sobre los requisitos que debe cumplir una empresa para prestar servicios funerarios.
“Lo más consistente del estudio es que el contacto directo con el sector mejora su valoración: la imagen y la confianza crecen entre quienes han vivido una pérdida o han organizado un funeral. Por eso la información previa es tan importante”, explica Rosa Díaz, directora general de Sigma Dos.
El 84% considera injusto el IVA del 21%
La fiscalidad es uno de los puntos que genera mayor consenso entre los encuestados. El 84% considera injusto el IVA del 21% que se aplica actualmente a los servicios funerarios, frente al 10% que lo considera justo.
El estudio también identifica diferencias territoriales. Solo el 43% cree que las familias de las zonas rurales tienen acceso a los mismos servicios funerarios que las de las ciudades.
Además, el 73% considera que las administraciones públicas deberían prestar un mayor apoyo a las empresas que ofrecen servicios funerarios en estos territorios.
“No hablamos de un lujo, sino de un servicio que las propias familias consideran esencial y que contratan en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad de sus vidas. Una fiscalidad justa y el apoyo a quienes mantienen este servicio en el medio rural son cuestiones de equidad y de cohesión territorial”, afirma María Dolores Asensi.