
Baby boomers, generación X, millennials y generación Z compartieron escenario en la 52.ª Semana Mundial del Colegio de Mediadores de Seguros de Barcelona para analizar cómo afrontar los cambios sociales, tecnológicos y laborales desde el diálogo entre generaciones.
Cuatro generaciones, una misma conversación
La 52.ª Semana Mundial del Colegio de Barcelona, celebrada en L’Auditori bajo el lema «Cuatro miradas, un solo futuro», puso el foco en uno de los grandes retos de las empresas y de la sociedad: aprender a convivir y trabajar entre generaciones con experiencias, prioridades y formas de entender el mundo diferentes.
Baby boomers, generación X, millennials y generación Z comparten actualmente empresas, familias y espacios sociales, pero no siempre tienen la misma visión sobre cuestiones como el éxito, el trabajo, la seguridad, el esfuerzo o la tecnología.
El presidente del Colegio de Barcelona, Francesc Santasusana, defendió durante la apertura que «el futuro no pertenece a una generación concreta. Se construye cuando varias generaciones deciden escucharse».
La edición tuvo además un significado especial para Santasusana, quien anunció que será su última Semana Mundial como presidente. En este contexto, reivindicó un Colegio «preparado para el relevo, abierto a incorporar nuevas miradas sin renunciar a su historia» y destacó que experiencia y juventud «no compiten, sino que se necesitan».
Cuatro formas de entender el éxito y la seguridad
La conversación central estuvo moderada por el periodista Iñaki Gabilondo y contó con la participación de Xavier Marcet, representante de la generación baby boomer; Montse Cespedosa, de la generación X; Laura Baena, representante de los millennials, y Carlos Martínez, de la generación Z.
El debate permitió comprobar cómo el contexto en el que ha crecido cada generación condiciona su manera de interpretar la realidad. Marcet puso el acento en la esperanza, la responsabilidad y el esfuerzo; Cespedosa abordó la formación y la independencia; Baena habló de las dificultades para compatibilizar carrera profesional y cuidados, mientras que Martínez trasladó la visión de una generación marcada por un entorno global y cambiante.
Las diferencias también aparecieron al abordar el concepto de éxito. El reconocimiento profesional y económico convivió con otros objetivos como la libertad, la tranquilidad, la familia, el equilibrio o la posibilidad de decidir sobre el propio tiempo.
También ha cambiado la percepción de la seguridad. Más allá de la estabilidad laboral o de disponer de una nómina, el debate incorporó factores como la formación, la capacidad de adaptación, la confianza personal y el apoyo de la comunidad.
La inteligencia artificial aumenta la necesidad de criterio
La tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial, ocuparon otro de los espacios centrales de la conversación.
Las redes sociales y la IA han multiplicado el acceso a información, conocimiento y personas, pero también han incrementado la necesidad de seleccionar y discriminar contenidos. Iñaki Gabilondo recordó que, pese a disponer de una oferta prácticamente ilimitada, las personas siguen contando con las mismas 24 horas al día.
Xavier Marcet defendió afrontar la inteligencia artificial con «poco miedo, mucha práctica», aunque añadió una reflexión que se convirtió en una de las ideas centrales de la jornada: «IA habrá mucha, pero no habrá sabiduría artificial».
Longevidad y cuidados, retos para el seguro
La longevidad, el cambio demográfico y la organización de los cuidados completaron el debate. Una sociedad con menos nacimientos y una mayor esperanza de vida plantea nuevos retos para el mercado laboral, las pensiones, la vivienda y los sistemas de cuidados.
Francesc Santasusana vinculó esta transformación directamente con la actividad aseguradora. «El verdadero reto no consiste únicamente en vivir más. Consiste en vivir mejor», afirmó el presidente del Colegio, situando la protección y el acompañamiento de las personas a lo largo de su vida en el centro de la función del seguro.
«¿Qué vamos a hacer?»
Pese a las diferencias entre las cuatro generaciones, el debate terminó encontrando puntos de encuentro en valores como la ilusión por desarrollar proyectos que merezcan la pena, el equilibrio, el criterio, la tranquilidad y la voluntad de mejorar.
Iñaki Gabilondo cerró la conversación con una reflexión sobre el futuro. Tras años preguntando a científicos qué iba a ocurrir, explicó que llegó a la conclusión de que quizá la pregunta adecuada no era qué sucederá, sino qué se hará para construirlo.
En este sentido, el mensaje de la Semana Mundial quedó resumido en una cuestión: «¿Qué vamos a hacer?».
El reto generacional también afecta a la mediación
El Colegio trasladó este debate al propio sector asegurador y, en particular, a la mediación. Los clientes también están cambiando y no todas las generaciones tienen las mismas prioridades, relación con la tecnología, percepción del riesgo o necesidades de protección.
Para los mediadores, este escenario exige comprender las diferencias generacionales y adaptar la relación con los clientes sin perder el valor del asesoramiento profesional.
La Semana Mundial planteó así la convivencia entre generaciones no como una cuestión de uniformidad, sino como una oportunidad para combinar experiencia y nuevas perspectivas.
El encuentro contó con el respaldo de compañías y entidades patrocinadoras, cuyo apoyo permitió consolidar una edición que amplió el foco más allá de la actividad aseguradora para abordar transformaciones que afectan a las personas, las empresas y la sociedad.
El mensaje final de «Cuatro miradas, un solo futuro» fue, por tanto, una invitación a escuchar otras perspectivas, aprovechar la experiencia acumulada e incorporar nuevas formas de pensar. Un futuro en el que convivirán más generaciones durante más tiempo y en el que la tecnología seguirá modificando la manera de trabajar y relacionarse.