
UNESPA destaca la implantación de este seguro en España, donde Cádiz, Ávila, Ciudad Real y Badajoz registran las mayores tasas de cobertura. En 2025, las aseguradoras se hicieron cargo de casi 294.000 inhumaciones, el 65,4% de las defunciones del país.
El seguro de decesos mantiene una amplia implantación en España. Al cierre de 2025, un total de 21,8 millones de personas contaban con esta protección, lo que representa el 44,3% de la población, según los datos recopilados por UNESPA. Su presencia se extiende a distintos grupos de edad y tipos de hogar, y va más allá de la prestación del servicio funerario gracias a la incorporación de coberturas complementarias.
La distribución territorial, sin embargo, muestra diferencias significativas. Cádiz encabeza la clasificación de provincias con mayor penetración del seguro de decesos, mientras que Teruel, Soria y Baleares presentan los porcentajes más bajos.
Cádiz lidera la contratación del seguro de decesos
Cádiz es la provincia española donde esta protección está más extendida: el 75,6% de sus habitantes tiene asegurado el sepelio. Le siguen Ávila, con una tasa del 72,6%; Ciudad Real, con el 72%; y Badajoz, con el 70,2%.
En el extremo contrario se encuentran Teruel, donde cuenta con esta cobertura el 20% de la población; Soria, con el 20,3%; y Baleares, con el 21%. Incluso en estos territorios, el seguro alcanza aproximadamente a uno de cada cinco habitantes.
La presencia del producto también es significativa con independencia del tamaño del municipio. Según los datos de UNESPA, las tasas de cobertura se sitúan entre el 37% y el 44%, tanto en grandes ciudades como en localidades pequeñas.
Un seguro que conecta a varias generaciones
El carácter familiar es una de las características del seguro de decesos, cuyas pólizas suelen cubrir a varios miembros de una misma familia. Esta circunstancia contribuye a explicar que la protección esté presente en diferentes generaciones.
Las personas mayores de 50 años registran las tasas de cobertura más elevadas, próximas al 50% o superiores. Sin embargo, el seguro también tiene una presencia relevante entre los jóvenes: entre la población menor de 35 años, los índices de aseguramiento oscilan entre el 30% y el 40%.
El análisis por tipo de hogar refleja diferencias adicionales. Las tasas más altas corresponden a los hogares formados por una pareja sin hijos menores en los que al menos uno de sus miembros tiene más de 65 años, con una cobertura del 56,7%. Les siguen los hogares en los que vive sola una persona mayor, con un 52,4%.
Por el contrario, el seguro de decesos tiene una presencia menor entre las personas menores de 30 años que viven solas.
Más servicios allá del sepelio
Aunque la principal función del seguro de decesos es asumir la organización y los costes del servicio funerario del asegurado, las compañías han incorporado prestaciones adicionales para ampliar la protección ofrecida a las familias.
Entre ellas figuran el apoyo psicológico, el asesoramiento legal y la gestión del fin de la vida digital, servicios que pueden facilitar algunos trámites y ofrecer acompañamiento en momentos especialmente delicados.
La dimensión de esta protección también se refleja en la actividad del sector. Durante 2025, las aseguradoras de decesos se hicieron cargo de casi 294.000 inhumaciones. Esta cifra equivale al 65,4% de las defunciones registradas en España durante el año, según los datos difundidos por UNESPA.
Las cifras sitúan al seguro de decesos como uno de los productos aseguradores con mayor implantación en España, con una función que combina la prestación funeraria, el apoyo a las familias y la gestión de trámites asociados al fallecimiento.