
AXA Climate subraya la necesidad de adaptación y mitigación ante el aumento de eventos climáticos extremos en ciudades como Madrid. El estudio “Cuidar el presente, proteger el mañana” analiza el impacto del cambio climático en Madrid con especial foco en olas de calor y adaptación urbana.
Si la trayectoria de emisiones CO2 y el aumento de temperaturas se mantiene al ritmo actual, el principal riesgo climático para la ciudad de Madrid de aquí a 2050 será el calor extremo. Las temperaturas máximas podrían aumentar entre 5,2°C y 5,5 °C, acercando el clima de la urbe al que hoy tienen ciudades como Marrakech. Esta es una de las principales conclusiones del informe Cuidar el presente, proteger el mañana: adaptación climática de Madrid, realizado por AXA Climate y presentado por la Fundación AXA esta mañana en la sede del Círculo de Empresarios.
Al evento han acudido
- Ana Argelich, vicepresidenta del Círculo de Empresarios
- Irene García, jefa de Servicio de Cambio Climático del Ayuntamiento de Madrid
- Josep Alfonso, director general Fundación AXA.
Tras la bienvenida de Argelich, Alfonso ha asegurado que “una de nuestras responsabilidades en la Fundación AXA es trabajar en materia de prevención para evitar que los riesgos se materialicen y acaben causando un perjuicio social, económico o medioambiental”.
Irene García
“Estamos experimentando ya un incremento en la frecuencia e intensidad de eventos extremos asociados al cambio climático, como olas de calor y fenómenos meteorológicos adversos, que se ven agravados en el contexto urbano por fenómenos como la isla de calor o la impermeabilización del suelo. Todo ello nos obliga a evolucionar desde un enfoque de gestión de crisis a una estrategia de gestión de riesgos que se integre en la planificación de la ciudad y, en ese sentido, informes como el hoy presentado por Fundación AXA cobran una especial relevancia”.
El estudio de AXA advierte que Europa es el continente que más rápido se está calentando
Con un incremento medio de 2,5 °C. Y España no es una excepción: el país ya registra aumentos cercanos a 1,7 °C y encadena récords históricos de temperatura año tras año. En la última década, los riesgos asociados a la crisis climática han provocado pérdidas superiores a veinte mil millones de euros en España. Estos impactos afectan de manera especial a las personas más vulnerables, a las infraestructuras y al normal desarrollo de nuestras actividades económicas y sociales. AXA advierte que, para evitar una crisis de mayor magnitud, es imprescindible actuar en dos frentes complementarios: la mitigación y la adaptación.
Claudia Ylla, autora del informe de AXA Climate
«Sólo por el impacto del calor en la actividad económica, la Comunidad de Madrid podría perder hasta un 16,4 % de su PIB per cápita”.
Como consecuencia del calor extremo, Madrid podría registrar más de dos meses con sensación térmica superior a 33 °C. Según las estimaciones de AXA, las olas de calor podrían durar el doble que hoy, con 55 días más de altas temperaturas y 62 noches cálidas adicionales cada año.
Y las consecuencias son evidentes
El informe advierte que el calor extremo aumenta el riesgo de accidentes laborales en un 17 %. Así, un aumento de 4°C puede hacer perder al menos media jornada laboral por semana a cada trabajador expuesto. De aquí a 2030, España podría perder unos 7.700 empleos debido a la caída de productividad causada por el calor extremo.
En un escenario extremo, asegura Ylla, “Madrid podría registrar hasta 68.000 muertes adicionales de aquí a 2050 si no se aplican medidas adicionales de adaptación. Con políticas eficaces, esa cifra podría reducirse casi catorce veces”.
El riesgo de estrés hídrico
El estrés hídrico ya es un problema en Madrid y todo indica que se agravará de aquí a 2050. Cada vez llueve menos y las precipitaciones son más irregulares, lo que reduce la disponibilidad de agua en una ciudad que ya consume más recursos de los que puede regenerar de forma sostenible.
En las zonas más expuestas, la demanda de agua ya supera entre cuatro y ocho veces los recursos disponibles, mientras que en algunos barrios del oeste el nivel de estrés hídrico se sitúa entre el 40% y el 83 %.
Si esta tendencia continúa, la demanda de agua podría pasar de ser tres veces superior al recurso disponible a alcanzar hasta 4,5 veces esa capacidad.
La autora del informe ha señalado: “La disminución de las lluvias reduce la recarga de embalses clave, como Valmayor o El Atazar, debilitando el margen de seguridad del sistema. Además, la concentración del riesgo entre julio y octubre hace que Madrid sea cada vez más vulnerable a periodos largos de escasez de agua”.
Peligro de inundaciones
Aunque en Madrid llueve cada vez menos, cuando lo hace, las precipitaciones son más intensas y concentradas. Esto aumenta el riesgo de inundaciones repentinas y episodios extremos. De aquí a 2050, Madrid seguirá especialmente expuesta a inundaciones urbanas provocadas por lluvias torrenciales y, en menor medida, al desbordamiento de ríos como el Manzanares, el Jarama, el Guadarrama, el Henares o el Alberche.
La presentación del informe ha concluido con una mesa redonda moderada por Mercedes Martín, patrona de la Fundación AXA y meteoróloga de Informativos de Antena 3; y que ha contado con la participación de Elena Aldana, directora de Relaciones Institucionales, RSC y Sostenibilidad Carrefour España; Daniel Fernández, director de Relaciones Institucionales, Comunicación, ESG y Regulación Engie España; y María García, directora de Sostenibilidad Empresarial, Minor Hotels Europe & Americas.